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La OCU analiza alimentos marinos y halla microplásticos en el 68% de ellos

En las muestras analizadas, de sal, mejillones, almejas, chirlas, langostinos, langosta y gambas, había principalmente restos de microfibras y microfilms.

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La OCU analiza alimentos marinos y halla microplásticos en el 68% de ellos
La OCU analiza alimentos marinos y halla microplásticos en el 68% de ellos.

La OCU analiza alimentos marinos y halla microplásticos en el 68% de ellos.

Resumen:

Casi en siete de cada 10 alimentos (68%) de origen marino analizados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) había restos de microplásticos. La OCU ha estudiado 102 alimentos de origen marino entre los que había muestras de sal, moluscos y crustáceos. Las muestras de sal, mejillones, almejas, chirlas, langostinos, langosta y gambas contenían principalmente microfibras y microfilms. En el caso de la sal, dos tercios de la muestras contenían microplásticos "provenientes del medio ambiente y no del envase o el método de obtención", ya que "no existen diferencias significativas entre los resultados de la sal envasada en plástico, cristal o cartón, ni entre la procesada industrialmente y la procesada manualmente", asegura la organización en un comunicado. Sin embargo, la llamada "flor de sal", que cristaliza en la superficie de las salinas marinas, sí ha resultado ser más rica en microplásticos, lo que "podría deberse a una mayor contaminación ambiental o a su estructura escamosa, capaz de retener más partículas".

Casi en siete de cada 10 alimentos (68%) de origen marino analizados por la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) había restos de microplásticos. La OCU ha estudiado 102 alimentos de origen marino entre los que había muestras de sal, moluscos y crustáceos. Las muestras de sal, mejillones, almejas, chirlas, langostinos, langosta y gambas contenían principalmente microfibras y microfilms.

En el caso de la sal, dos tercios de la muestras contenían microplásticos «provenientes del medio ambiente y no del envase o el método de obtención», ya que «no existen diferencias significativas entre los resultados de la sal envasada en plástico, cristal o cartón, ni entre la procesada industrialmente y la procesada manualmente», asegura la organización en un comunicado.

Sin embargo, la llamada «flor de sal», que cristaliza en la superficie de las salinas marinas, sí ha resultado ser más rica en microplásticos, lo que «podría deberse a una mayor contaminación ambiental o a su estructura escamosa, capaz de retener más partículas».

La OCU ha recordado que los moluscos «deben someterse a un tratamiento de depuración cuando están destinados al consumo humano», y aún así se ha encontrado microplásticos en un 71 % de las muestras, sobre todo microfibras. No hay diferencias de presencia de microplásticos en los distintos tipos de crustáceos analizados -langosta, langostinos y gambas-, una categoría en la que la presencia de estas sustancias llega a dos de tres muestras de alimentos analizadas.

La OCU no ha apreciado diferencias en función del tipo de envase o sí se compraron frescos o congelados

Tampoco se ha apreciado diferencias en función del tipo de envase o sí se compraron frescos o congelados; por contra, la presencia de microplásticos baja en los que se comercializaban pelados, pues «al retirar la cáscara y el tracto digestivo, que se extrae unido a la cabeza, se reduce la carga de microplásticos», ha detallado OCU.

«La presencia de plásticos en el mar no es sólo un problema ambiental, sino que afecta ya a actividades económicas como el turismo o la pesca», ha asegurado la OCU, que llama la atención sobre el posible problema de salud pública que puede acarrear por la presencia de microplásticos y nanoplásticos en los alimentos.

En este sentido, la OCU ha llamado a los consumidores a reducir su uso de plástico, con medidas como comprar más a granel, usar bolsas reutilizables, desterrar los productos de usar y tirar como pajitas o vasos desechables, y sustituir los productos de higiene que lleven microesferas o envasados en plástico.