Bajada de temperaturas, contaminación y alergias. Parece que asociamos de manera natural ciertos episodios a la aparición de tos; un reflejo protector de nuestro aparato respiratorio para expulsar mediante el aire de los pulmones aquello que es malo, a velocidades que pueden llegar hasta los 80 km/h.  Sin embargo, en muchas ocasiones, la tos puede avisarnos de que algo se tuerce en nuestra salud y de que no estaría de más visitar a nuestro médico: cuando la tos se alarga en el tiempo puede esconder alguna enfermedad. Aquí algunos signos de alerta.

1. Sólo la tos productiva tiene una ‘función’

La tos es un motivo muy frecuente de consulta. “Los pacientes atendidos por tos en las salas de los especialistas oscila entre el 10-20%”, afirma a El Independiente Jesús Fernández Francés, jefe del servicio de Neumología de los hospitales Quirónsalud Sur Alcorcón y de Día Alcalá de Henares. Según explica el doctor, existen principalmente dos tipos de tos. En primer lugar, la tos productiva, que es aquella que va acompañada de expulsión de flemas. Es una tos útil ya que evita que se acumulen las secreciones que pueden derivar en una infección. Y en segundo lugar, la tos seca o improductiva, que simplemente es tos, no va acompañada de ninguna expectoración y por tanto, no tiene ninguna utilidad per se.

2. ¿Cuándo es demasiada tos para ir al médico?

Tener tos es normal, sin embargo si la tos persiste en el tiempo puede deberse a un problema médico, generalmente, a enfermedades relacionadas con nuestro aparato respiratorio. “Cualquier tos que dure más de un mes es conveniente que sea valorada por un especialista”, afirma Fernández Francés. También es preciso consultar cuando la tos vaya acompañada de expectoración con mucosidad descolorida o con sangre.

Para tratar la tos, lo importante y fundamental es encontrar la causa o enfermedad que la provoca, apunta el experto: “Tratando la causa, se suele eliminar la tos”. Lo más habitual, explica, es que la tos se origine en el aparato respiratorio, bien en el alto (de las cuerdas vocales para arriba: garganta, nariz…) o bien en el bajo (de las cuerdas vocales para abajo, que normalmente suele ser productiva). Aunque también se puede originar por otras causas -aunque son casos mucho más raros- como enfermedades esofágicas o del oído, por ejemplo.

3. ¿Cuánto dura la tos?

La tos también se puede dividir en función de su duración. Existen tres tipos: tos aguda, tos subaguda y tos crónica. Según explica Christian Domingo, neumólogo y miembro de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la primera de ellas, la tos aguda, es aquella tos que dura menos de cuatro semanas. La tos subaguda tiene una duración de entre cuatro y ocho semanas, y la tos crónica es aquella que dura más de ocho semanas.

Según publicaba recientemente la SEPAR, la tos aguda es benigna y se autolimita en el tiempo. Normalmente se debe a causas infecciosas, como los virus que afectan a las vías respiratorias altas. La sinusitis es la causa de la tos aguda en un 10% de los casos y la neumonía en un 8%. Por su parte, la tos subaguda (o tos ferina) es una causa emergente altamente contagiosa, que provoca una tos espasmódica con estridor respiratorio que se puede dilatar de cuatro a seis semanas e incluso cronificarse en el tiempo.

4. La tos crónica podría tener varias causas

En general, la tos se activa en personas sanas cuando sustancias externas potencialmente dañinas entran en el aparato respiratorio. Allí existen unos receptores que mandan una señal al cerebro para que, a su vez, active el mecanismo de tos en el diafragma.

La tos crónica es la más preocupante de todas porque, como indica su nombre, se instala en el tiempo. La prevalencia ese tipo de tos en la población es variable. Según datos recientes, presentados por la nombrada sociedad científica, se sitúa entre el 3,3% y el 12% y se estima que en nuestro medio podría afectar al 7% de la población.

Según alertaba el doctor Domingo en un informe publicado por la SEPAR  clásicamente se pensaba que la tos crónica se originaba por tres factores desencadenantes: el goteo nasal posterior, el reflujo gastroesofágico y el asma bronquial, pero a pesar de tratar esas tres causas hasta dos tercios de los pacientes no consiguen mejorar del todo. El porqué de esto parece claro: el origen de la tos crónica es multifactorial y por tanto, precisa un abordaje multidisciplinar.

Según las conclusiones que refleja el documento, “la tos crónica puede tener un origen multifactorial en la mayoría de los casos y requiere de un enfoque terapéutico multidisciplinar que puede incluir nuevas terapias como la logopedia y los fármacos neuromoduladores, con buenos resultados”.

5. No hay remedio casero: deja de fumar

Hasta 1950 era común prescribir cigarrillos contra el asma

Hasta 1950 era común prescribir cigarrillos contra el asma Pxhere

Los llamados remedios caseros están bien sólo para aliviar esa tos pasajera que nos pueda molestar en un momento dado. “Sólo valen en casos muy puntuales de tos muy muy banal”, afirma Fernández Francés. Lo ideal, insiste, es encontrar la causa o enfermedad que provoca la tos.

Sin embargo, uno de los factores que sí ayuda en los tratamientos de la tos es abandonar el tabaco. El tabaco es causa directa de las principales enfermedades respiratorias, que son la tercera causa de muerte en España. La mejor manera de prevenir el riesgo de tener una enfermedad de este tipo es no fumar.

Una de las enfermedades respiratorias más prevalentes en la sociedad y que está directamente relacionada con el tabaco es la enfermedad pulmonar obstrutiva crónica (EPOC), una patología que padecen casi 3 millones de españoles y que causa, en la actualidad, más de 29.000 muertes anuales en España, según publicaba recientemente la revista ‘The Lancet Respiratory Medicine’.

6. ¿Y los jarabes?

“Si naciste en la década de 1800, lo más seguro es que el médico te prescribiese un jarabe para la tos a base de morfina, alcohol o cannabis”, recuerdan desde la Sociedad Estadounidense de Química (ACS), como se puede ver en este vídeo [pincha en eldel vídeo para el subtitulado español].

Ingredientes actuales de los antitusivos están destinados a bloquear el reflejo de la tos. Es el caso del dextrometorfano. Por su parte, la guaifenesina es una molécula presente en los jarabes para toses productivas, ya que es un expectorante. Sirve para diluir el moco presente en las vías respiratorias. Pero su efectividad en la realidad está por ver. Según esta misma asociación, en 15 de 19 estudios revisados no se encontraron evidencias claras de mejoría, más allá del efecto placebo. Una vez más, el origen de la tos puede se determinante para que hagan o no hagan nada estos remedios en un caso concreto.

7. Vacunarse contra infecciones

Vacunarse contra ciertas enfermedades es otro de los factores claves que ayudan al tratamiento de la tos. “Es fundamental vacunarse contra las enfermedades infecciosas como por ejemplo, la gripe”, aconseja Fernández Francés.

Del mismo modo, desde la SEPAR recomiendan vacunarse tanto de la vacuna de la gripe como de la neumonía, especialmente en los grupos de riesgo (personas mayores de 65 años o con riesgo de complicaciones por otras enfermedades previas). “La vacunación antigripal previene hasta en un 60% de los casos y en caso de contraerla disminuye la gravedad”, argumenta.