La disfunción eréctil, más conocida como impotencia sexual, es un problema más común del que nos pensamos: 2,5 millones de hombres en España tienen problemas de erección. Dicho de otro modo, tienen dificultad para tener o mantener una erección con rigidez suficiente para tener relaciones sexuales. Es uno de los problemas sexuales masculinos más frecuentes en nuestra sociedad, tanto como para que sea, paradójicamente, portada de periódicos en forma de anuncio. Aunque apenas nadie hable de común afección sexual.

Todavía, aunque cada vez menos, esta disfunción se envuelve en un cierto tabú y pocos hombres consultan este problema con el especialista: sólo uno de cada cinco. La disfunción eréctil es, normalmente, un problema asociado a la edad: a mayor número de años, más probabilidad de tenerla. Sin embargo, los jóvenes tampoco están exentos de ella. Según datos reflejados por la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA), la disfunción eréctil puede presentarse a cualquier edad, aunque es más común a partir de los 40 años: el 30% de los hombres entre los 40 y 70 años sufre algún tipo de impotencia sexual moderada y severa.

Esta afección se clasifica en tres grados: leve, moderada y severa. Así, otro estudio publicado el año pasado por el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid), aseguraba que los problemas de erección (en distinta gravedad) afectaban a más del 40% de los hombres en España.

“Tener fallos en la erección es normal. Pero cuando el problema se vuelve frecuente y continuado en el tiempo y además a la persona le crea malestar, es importante consultarlo con un especialista”, expone a El Independiente el urólogo Natalio Cruz, director de la Clínica Andromedi (Sevilla) y excoordinador nacional de Andrología de la Asociación Española de Urología (AEU).

¿Cuáles son las causas de la disfunción eréctil?

La impotencia sexual se debe en el 80% de los casos a factores orgánicos y en el 20% restante a causas psicológicas. Sin embargo, son estas últimas las que se presentan con frecuencia entre los más jóvenes.

No abordar médicamente la disfunción eréctil es un verdadero error. No sólo porque afecta psicológicamente a los hombres y puede mermar la calidad de vida de la pareja, sino porque detrás de ella pueden esconderse problemas importantes de salud. Puede ser un síntoma de otras patologías. Las más frecuentes, las enfermedades cardiovasculares.

“Una de las causas de la disfunción eréctil son los problemas cardiovasculares. Por lo que es muy probable que si un hombre mayor acude al médico con un problema de erección se deba a un problema vascular”, afirma a El Independiente Ignacio Moncada, jefe del Servicio de Urología del Hospital Universitario Sanitas la Zarzuela y secretario general de ASESA.

Generalmente, explica el doctor, las arterias que llevan la sangre al pene se estropean antes que las coronarias, por lo que en uno o dos años después las arterias del corazón podrían verse afectadas. De este modo, la disfunción se convierte en un aviso de que algo no va bien en nuestra salud cardiovascular. “Cualquier hombre que tenga problemas de erección, debe consultar con un médico para descartar que tenga una patología cardiovascular”, asegura.

La mitad de los hombres con este problema sexual tienen colesterol elevado y lesiones coronarias

Según refleja la web de la Fundación Española del Corazón (FEC), la disfunción eréctil y los problemas cardíacos comparten los mismos factores de riesgo. Así, dos de cada tres hombres con hipertensión arterial tienen disfunción eréctil y más de la mitad de los hombres con este problema sexual tienen colesterol elevado y lesiones coronarias. Según la FEC, “la disfunción eréctil puede alertar hasta tres años antes de la aparición de una patología cardiaca ”.

Otras causas orgánicas que pueden estar, aunque en menor medida que las vasculares, detrás de esta disfunción son: problemas endocrinos, síntomas de enfermedades neurológicas o diabetes. También, por efectos secundarios de fármacos: “hay una lista de más de 200 medicamentos que se asocian con problemas de erección”, expone Moncada.

“Cuando un hombre empieza a sufrir problemas de erección es bueno consultarlos, no sólo para recuperar la vida sexual sino porque puede ser un indicativo de que algo no está funcionando bien, de que puede haber un problema físico o alguna enfermedad subyacente”, añade el doctor Cruz, presidente del comité organizador de la XXII Reunión del Grupo de Andrología de la AEU, celebrada el pasado mes de febrero en Sevilla.

Los tratamientos que curan la impotencia

En la disfunción eréctil, provocada por causas orgánicas, el abordaje es doble. Según explica Cruz, por un lado, tratando la causas que provoca el problema de salud (por ejemplo, el problema cardiovascular) y otro otro, abordando el problema de erección en sí mismo. Esto es, ayudar a los hombres a que vuelvan a recuperar sus erecciones de forma satisfactoria para tener un relación sexual. O lo que es lo mismo, combatir los problemas de erección con una erección.

“En la actualidad, el 100% de los problemas de erección se pueden tratar”, afirma Cruz. Hoy en día, existe una gran cantidad de tratamientos para abordar estos problemas. Es el especialista quien, después de hacer los chequeos correspondientes, diseñará uno u otro tratamiento. Es importante que el tratamiento sea pautado sólo por el médico. “Comprar fármacos por internet, sin receta, no va a hacer otra cosa que agravar el problema”, indica Moncada.

Los tratamiento para tratar los diferentes tipos de disfunción eréctil son:

  • Fármacos por vía oral. Los más usados son los inhibidores de la fosfodiesterasa-5: sildenafilo, vardenafilo y tadalafilo y avanafil. “Tienen una eficacia muy buena, sobre todo en casos de disfunciones leves”, afirma Cruz.
  • Tratamientos tó Cremas que administradas de forma intrauretral facilitan la erección. Según explica Cruz, “están indicadas como tratamiento de primera línea en pacientes que no pueden o no quieren tomar fármacos orales o bien como tratamiento de segunda línea en combinación con los inhibidores de la fosfodiesterasa-5″.
  • Inyecciones intracavernosas. Se trata de inyecciones que se aplican en el pene y favorecen el riego sanguíneo. Normalmente, se indica a los pacientes que no toleran o no pueden tomar los fármacos orales.
  • Terapia de ondas de choque de baja intensidad. Según explica Cruz, se trata de un tratamiento reciente, de hace unos 10 años, en el que el paciente se somete a entre cuatro y ocho sesiones de 30 minutos a ondas de choque de baja intensidad. “Están sobre todo, indicadas en aquellos pacientes con falta de riego vascular en el pene ya que favorece la creación de nuevos vasos. Es un tratamiento definitivo. Es decir, con las sesiones que el médico indique, se soluciona el problema”, señala.
  • Prótesis de pene. Suele ser en casos de disfunción grave donde los tratamientos anteriores no han funcionado. Es un técnica que cada vez se aplica más en España, también dentro del Sistema Nacional de Salud, y que da muy buenos resultados. En otros países de Europa y sobre todo en Estados Unidos es un técnica muy demandada.

Malas erecciones por ansiedad

Estrés, cansancio o problemas con la pareja son algunos de las causas que pueden estar detrás de una impotencia sexual, sobre todo en hombres jóvenes, menores de 40 años: “Cuanto más joven, mayor es la probabilidad de que la disfunción eréctil se deba a causas psicológicas”, afirma Moncada.

En estos casos, existe, en ocasiones, la llamada ansiedad de ejecución: miedo o preocupación por las viejas creencias erróneas de “no dar la talla” o “no estar a la altura”. Muchos jóvenes experimentan los famosos ‘gatillazos’, algo muy normal, por ejemplo, en situaciones de estrés. Sin embargo, algunos temen que eso les vuelva a pasar más veces, y experimentan y sientan esa ansiedad. “Estar más pendiente de cómo se va a funcionar sexualmente que de disfrutar y de abandonarse a la relación sexual”, expone el especialista.

Por ello, en estos casos, el abordaje ha de ser de tipo psicológico y ponerse en manos de profesionales de la psicología o de la sexología.

La pareja, clave en el tratamiento (y en la solución del problema)

Además de los tratamientos médicos, es importante mantener unos buenos hábitos de vida como son: no tener sobrepeso, hacer ejercicio físico de forma regular, no fumar y mantener en general un buen estado de salud. “En hombres jóvenes, estos hábitos pueden ayudar en ocasiones a recuperar la función sexual; en hombres más mayores es difícil hacerlo sin tratamiento médico. Sin embargo, estos hábitos saludables ayudarán y harán que el problema no vaya a peor”, afirma Moncada.

Por otro lado, es importante abordar en pareja los problemas de erección. “Muchas veces, los problemas de incomunicación que hay en las parejas pueden estar detrás de estos problemas. Hay veces en que el hombre, por tener esta disfunción sexual, rehuye las relaciones sexuales y su pareja, por su parte, puede pensar que es por su culpa, porque está mayor, porque ya no le atrae sexualmente, etc. Hablar abiertamente de ello ayuda muchas veces a poner solución”, afirma.

La pareja también es clave en el tratamiento médico, cuando los hombres tienen que someterse a él para solucionar su disfunción: “El apoyo de la pareja es fundamental para cumplir correctamente con el tratamiento y para que tenga éxito”, asegura Moncada. “Los profesionales siempre recomendamos a los pacientes que vengan a la consulta acompañados de sus parejas para que también se involucren en el proceso. Son parte de la solución y no del problema”, concluye.