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'Midorexia': mujeres que quieren vivir sin mirar la fecha de su DNI

Belén Rueda, en el estreno de la película 'Contratiempo'. EP

Ponerse unos pantalones de cuero. Salir hasta el amanecer y vivir sin que la edad suponga un corsé de limitaciones a las que una está obligada a ajustarse. La midorexia es el síndrome de moda y Madonna, Demi Moore o Jennifer Aniston son sus mayores exponentes. En España, Belén Rueda o Marta Sánchez serían buenos ejemplos.

Pero, ¿qué tienen en común estas celebrities? Fundamentalmente, que han dejado de vivir conforme a su fecha de nacimiento. Que se niegan a pensar que no pueden ser atractivas para siempre y que apuestan por aprovechar al máximo la vida sin prejuicios ni presiones sociales. Eso es la midorexia, tal como la definió por primera vez hace apenas dos años la periodista Shane Watson en The Telegraph.

Sin embargo, detrás de un nuevo vocablo de moda suele haber alguna expresión antigua que viene a decir lo mismo. “La midorexia se parece a lo que aquí siempre hemos llamado crisis de la mediana edad”, explica Estela Barrachina, psicóloga especialista en empoderamiento femenino y crecimiento personal, quien sin embargo observa que la segunda está más relacionada con los cambios físicos de la menopausia.

Las midoréxicas – porque el fenómeno es fundamentalmente femenino – quieren vivir una segunda juventud. “Las mujeres que hoy tienen entre 40 y 50 años han vivido, en su mayoría, bajo una fuerte presión social. Han tenido muchas obligaciones, laborales y familiares, y ahora, sobre todo si se han cuidado, quieren aprovechar y hacer lo que antes no pudieron. Es su oportunidad”, explica la psicóloga.

Pero esta forma de vida tan positiva tiene un riesgo. “El problema es que para algunas mujeres puede convertirse en una obsesión. Especialmente sobre su aspecto físico. Algunas no admiten o asumen la edad que tienen y responden con tratamientos estéticos o cirugías sin control”, afirma Barrachina.

En ese sentido, subraya la experta, resulta clave que las mujeres se hayan cuidado o no. “Si han comido bien, si han tenido unos hábitos saludables, estarán mucho mejor. El problema de no haberlo hecho es que es precisamente a los 50 años cuando el cuerpo comienza a dar señales. Y eso se une a que la menopausia se está adelantando en nuestra sociedad debido al estrés. Las mujeres son quienes más ansiolíticos y antidepresivos toman”.

Barrachina trata como psicóloga a mujeres para quienes la midorexia termina en crisis. “La falta de autoaceptación suele derivar en ansiedad y para tratarlo buscamos el origen del problema, cuáles son las creencias limitantes y porqué. Así, mediante técnicas como el mindfulness o el registro de emociones negativas y pensamientos alternativos buscamos soluciones”, explica la psicóloga.

Especializada en mujeres, Barrachina considera que los hombres no experimentan midorexia: “Lo sufren de otra manera. A algunos, por ejemplo, les da por hacer deporte y lo hacen sin control y sin tener en cuenta sus limitaciones por edad. Y en muchos casos acaban en lesiones y consecuencias para su salud”.

En definitiva, tanto para hombres como mujeres, a partir de los 40 empieza «una época difícil porque se hace balance de la vida. Se piensa si realmente estamos donde queremos estar, si nos gusta lo que hacemos, lo que tenemos… si nuestra vida tiene sentido», apunta Barrachina, que apuesta por una «midorexia moderada». «Hay que aprovechar lo bueno de vivir esa segunda juventud. Aceptar la situación, practicar deporte y buenos hábitos tanto físicos como emocionales», concluye la experta.

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