Prisión de Soto del Real.

Prisión de Soto del Real. EUROPA PRESS

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Los médicos no quieren ir a la cárcel (a trabajar)

Vida Sana

Los médicos no quieren ir a la cárcel (a trabajar)

Las cárceles españolas se quedan sin médicos. El Ministerio del Interior convocó 35 plazas para médicos de prisiones hace unos meses. Sólo se presentaron 12 candidatos. Ha sido el último intento fallido de frenar la sangría que sufre la atención médica en las cárceles españolas, donde en tres años ha bajado un 40% el número de profesionales para atender a la población reclusa, de más de 50.000 internos. El número de médicos, según denuncia la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), ha pasado de 411 a 212 facultativos.

El problema, además, puede sufrir un grave empeoramiento en cuestión de meses o incluso semanas. «Nueve de cada 10 médicos tiene más de 50 años y el 35% estamos en condiciones de jubilarnos ya», afirma Pedro A. Martínez Sánchez, portavoz de CESM y médico en la cárcel de Ocaña 2. La Plataforma de Sanidad Penitenciaria, integrada por profesionales sanitarios de prisiones, denunciaba hace un año que sólo 10 de los cerca de 300 médicos penitenciarios que había en ese momento tenían menos de 40 años.

«Prácticamente ninguna cárcel cumple el ratio de puestos de trabajo que recomienda el propio Ministerio del Interior y hay muchos centros que tienen uno o ningún médico. Esto ocurre, por ejemplo, en Ocaña 1, donde cuando falta el único médico en plantilla se atiende sólo a través de las urgencias del 112. Esto supone un déficit de atención además de un gasto», incide Martínez.

En el informe elaborado por la Plataforma de Sanidad Penitenciaria hace un año, se denunciaba que la prisión de Puerto I – integrada por internos de primer grado o gran conflictividad – estuvieron sin médico todo el verano (del 26 de junio al 10 de septiembre de 2018). No era mucho mejor la situación de la prisión de Dueñas (Palencia), con 829 internos, dos médicos próximos a la jubilación y los otros dos preparando oposiciones para ir a la Sanidad pública. Por último en la prisión de Ibiza, con 90 internos y sin médico entre octubre de 2018 y enero de 2019, tuvo en esos meses, según la plataforma, una media de siete salidas diarias a los servicios de urgencias.

La causa principal, económica

CESM denuncia que la causa fundamental de que no haya suficientes médicos en prisiones es económica: «De media, un médico de prisiones cobra 20.000 euros netos menos anuales que un médico de atención primaria».

Según el documento elaborado hace un año por Sanidad, el sueldo medio bruto de un médico de prisiones (excepto en Cataluña y País Vasco, donde las competencias están transferidas) es de 2.905 euros frente a los alrededor de 4.300 de media en distintas comunidades autónomas. También en Cataluña, con las competencias transferidas, el sueldo de un médico de prisiones es mucho más elevado, hasta 4.785 euros al mes.

A la falta de salario se le unen, explica Martínez, jornadas y guardias excesivas. «En muchas prisiones que no están ubicadas en ciudades los médicos están obligados a hacer hasta 15 guardias localizadas al mes», afirma Martínez, que las contrapone a las cinco o 10 que habitualmente realiza un médico de familia de la Sanidad pública.

Fuentes de Instituciones penitenciarias reconocen el problema y también que la razón es económica. «Desde que tomó posesión esta Administración ha intentado trasladar las competencias a las comunidades autónomas para solucionar el problema. Estamos en negociaciones pero van despacio», afirman fuentes de la institución.

Consecuencias en la salud reclusa

¿Se están viendo ya efectos en la salud de los pacientes penitenciarios? «Por supuesto, en una situación precaria, cuando solo se atienden urgencias no se pueden controlar ni atender las enfermedades, que en prisión son muchas», afirma Martínez.

Drogodependencias, enfermedades mentales, enfermedades infecto contagiosas y patologías crónicas son las dolencias más comunes en prisión y que más se están viendo afectadas. «Cada vez hay más reclusos que vienen con una enfermedad mental o que ésta debuta en prisión  y con la situación que hay es imposible atenderlas antes de que se manifiesten de forma grave», lamenta el médico, que también advierte que enfermedades graves «como diabetes o incluso ictus» se pueden desarrollar sin posibilidad de prevenirlas.

Ante esta situación, los médicos de prisiones amenazan con «ir a la huelga indefinida si no nos dan soluciones». El portavoz del CESM asegura que esta misma semana tienen previsto solicitar una reunión al Ministerio del Interior para pedirles que resuelva el asunto. «Queremos que se cumplan los ratios y que se integre la medicina de prisiones en la sanidad de las comunidades autónomas para que deje de ser un gueto dentro de la Sanidad. Así, se resolverá la equidad de sueldos y la falta de personal», zanja Martínez.