Vida Sana

La contaminación en Madrid, en mínimos de la década pese al “efecto Almeida”

Ecologistas en Acción presenta el balance del primer año de Madrid Central, que ha reducido los niveles de dióxido de carbono a límites legales en 22 de las 24 estaciones y muestra el efecto que provocó la suspensión de la restricción al tráfico en julio, tras lo que la contaminación aumentó un 52% en la zona.

El año 2019 ha sido el primero natural de Madrid Central, el cierre al tráfico del centro de la capital impulsado por la ex alcaldesa Manuela Carmena. Un año del que ha hecho balance Ecologistas en Acción a través de un informe que constata el efecto positivo de las medidas. El año pasado se produjeron los valores más bajos de la década en dióxido de nitrógeno (NO2), el principal contaminante de las ciudades y sobre el que se articula Madrid Central.

Esto se ve, tal como han explicado los ecologistas, a través del análisis de las 24 estaciones de medición de la ciudad de Madrid. De ellas, 22 consiguieron mantenerse dentro de los valores legales en 2019, es decir que solo 2 incumplieron los valores legales. De media habían sido 11 en la década anterior y el récord se había quedado en 6 en 2014.

“Los datos son absolutamente claros, demuestran que Madrid Central funcionan y despejan cualquier duda acerca del efecto frontera. Lo que se produce alrededor es un efecto contagio”, ha afirmado Juan Bárcena, responsable de calidad del aire de Ecologistas en Acción.

La reducción de la contaminación en la estación Plaza del Carmen, situada dentro de Madrid Central, es clave pues 2019 es el primer año de medición en que consigue situarse por debajo del valor límite legal permitido de 40 microgramos por metro cúbico de NO2. De hecho, en esta estación es con un 22% una de las que más disminuyen su contaminación anual, junto a Tres Olivos, Plaza de Castilla o Castellana.

Sin embargo, es en ella donde más claramente se observa también el “efecto Almeida”, como la ONG ha denominado las consecuencias de las actuaciones de quien accedió a la alcaldía de Madrid tras las pasadas elecciones municipales.

El “efecto Almeida”

“Fue en la última semana de junio cuando el alcalde popular anunció la suspensión de Madrid Central, algo que aunque apenas duró una semana porque un juez lo paralizó, fue el inicio de la estrategia de confusión que ha emprendido el equipo de Gobierno actual”, ha explicado Bárcena.

Y es que la estación del Carmen consiguió en el segundo trimestre de 2019 una reducción histórica de la contaminación, que sin embargo alcanzó en el tercer trimestre los menores valores de reducción. También en octubre, justo tras el anuncio de Madrid 360, se produjo el peor dato anual. “En verano, Plaza del Carmen incrementó la contaminación un 52% sobre el mes anterior, mientras que no pasó nada parecido en otras estaciones de la red, ni se parece a lo que hubiera pasado en años anteriores”, afirma Bárcena.

“La política de este Gobierno ha sido desquiciada, dirigida a confundir como se ve en su página web, donde se oculta todo rastro de Madrid Central y se habla en presente de Madrid 360”, un plan que aún no está en vigor, como ha destacado Paco Segura, coordinador de la ONG.

Reducciones menores en otros contaminantes

La disminución de otros contaminantes ha sido menor, como la de partículas en suspensión PM10 y PM2.5 y ozono troposférico. «La reducción ha sido ligera pero también se ha visto en el resto de contaimnantes», ha indicado Bárcena, quien ha puntualizado que estos otros químicos se miden únicamente en 10, 8 y 14 de las 24 estaciones.

En este contexto, Ecologistas en Acción ha anunciado que hoy mismo ha presentado un recurso contencioso administrativo contra las últimas acciones del Gobierno municipal. «Lo hemos presentado contra las medidas que el Ayuntamiento de Madrid tomó en la Junta de Gobierno del 26 de diciembre de relajar Madrid Central, ampliar prórrogas y reducir su perímetro», ha explicado Segura, quien ha mostrado su acuerdo con la alcaldesa de Barcelona Ada Colau, que ayer sorprendía con su propuesta de eliminar el puente aéreo Madrid-Barcelona para reducir la contaminación. «El tráfico aéreo es el que más incrementa sus emisiones, el que más rápido crece y hay que ponerle coto. Y en un eje donde existe una alternativa clara hay que fomentar el tren. Pero esas medidas que hoy parecen chocantes nos parecerán en un tiempo normales, nosotros estamos de acuerdo», ha afirmado Segura.

En esa línea y en la de ampliar Madrid Central con mayores restricciones ha continuado Segura, quien considera que este balance es clave: «Nos jugamos muchísimo. La contaminación es el peor problema de salud ambiental. Declaraciones como las de Ayuso (que decía apenas unos días que la contaminación no mata) son trementamente inmorales

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