Vida Sana

Para ser más productivo, olvida la multitarea

Son las nueve de la mañana de un lunes en cualquier oficina. Frente a la pantalla del ordenador, un documento en blanco. Escribir el reportaje, completar el informe o lo que quiera que tengamos que hacer será eso que pase (con suerte) mientras cogemos una llamada, respondemos siete wasaps, miramos las notificaciones de twitter, la bandeja de entrada del email y respondemos al compañero que se acerca a nuestra mesa. Ah, y recordamos esa cita médica pendiente o que el seguro del hogar está a punto de vencer.

No estamos frente a malabarista, es un trabajador común en la era de la multitarea. Cada vez más nos exigen y nos imponemos llevar hacia adelante más cosas de forma simultánea. O al menos eso nos creemos. Porque en realidad, la multitarea no existe. Al menos entendida en este contexto.

“Hacer dos cosas realmente de forma simultánea es poco frecuente y requiere que las dos tareas estén muy automatizadas, como caminar mientras hablas por el móvil o comer frente a la tele”, afirma Pablo Eguía, neurólogo y vocal de la Sociedad Española de Neurología, quien explica que lo que realmente hacemos es «task switching o cambio de tarea». «Cambiamos de actividad tan rápido que creemos que estamos haciendo dos o más cosas a la vez, pero no es así, porque al empezar una estás parando la otra. Y así se pierde productividad, según algunos estudios hasta el 40%», apunta Eguía.

Qué le pasa a nuestro cerebro

Esa cifra figura en una revisión de estudios de la Asociación Americana de Psicología de 2006 y que recoge diversos experimentos en los que la compatibilización de tareas resultaba en peores resultados. «Los estudios demuestran que los circuitos neuronales funcionan peor al someterse a varias tareas a la vez», explica el neurólogo, ya que «cuando se cambia demasiado de tarea o de forma no eficiente se genera estrés y eso provoca un peor funcionamiento de la memoria de trabajo, lo que empeora los resultados y conlleva un mayor riesgo de cometer errores».

Otro estudio de la Universidad de Stanford recogía en 2009 que los multitaskers se distraen más fácilmente y al final ni prestan atención, ni controlan su memoria ni cambian de una actividad a otra tan rápido como los que hacen sus actividades de una en una.

La memoria de trabajo es justo el sistema cerebral que permite el almacenamiento temporal y la gestión de la información necesaria para realizar tareas cognitivas complejas, como la comprensión del lenguaje, el aprendizaje o el razonamiento. «Esta memoria es limitada, puede atender a entre dos y siete ideas de forma simultánea y su capacidad empeora cuando estamos sometidos a estrés, que es lo que nos provoca la multitarea o task switching«, indica Eguía.

Tratar de hacer varias cosas al tiempo provoca estrés y fatiga, como indicaba en una entrevista el biólogo Estanislao Basrach al afirmar que es «la primera causa mundial de cansancio». «Ese multitasking es como prender y apagar luces continuamente. Llegas a casa y estás cansadísimo, no hiciste tanto pero lo hiciste todo a la vez. Parece que eres más productivo pero en realidad eres más lento y te equivocas más», aseguraba.

Ese cansancio tiene también que ver con «el sobreconsumo de glucosa que el cerebro hace ante la necesidad de esfuerzo», como afirma el psicobiólogo Manuel Martín-Loeches, doctor por la Universidad Complutense de Madrid.

Y es que la memoria de trabajo y la capacidad de atención son las que son y si queremos atender a varias cosas la atención a cada una de ellas se divide. «Hay quien tiene más habilidad o capacidad de atención y quien tiene menos. Pero en cualquier caso, esta atención es limitada y bajo estrés, disminuye», afirma Eguía.

Ese sobreesfuerzo puede afectar, según Martín-Loeches, incluso a nuestra capacidad para tomar decisiones u opinar, por ejemplo, sobre política. «El cuerpo tiene un tanque de gasolina. Si se gasta en atender a muchas tareas a la vez, al final se puede ver afectada la capacidad para meditar asuntos importantes, desde opinar sobre política a elegir qué producto comprar. Y así es como hoy día, todos los estímulos que recibimos en las redes sociales o medios pueden influir sobre las personas, que acaban haciendo lo que les dicen cuando su capacidad para meditar está desbordada por el gasto energético», afirma.

¿Son ellas mejores haciendo dos cosas a la vez?

Si entre quienes tienen más habilidad para simultanear dos actividades las mujeres están por encima de los hombres, la evidencia científica no es concluyente. Un estudio publicado en Psychological Research el año pasado se desestimaba el mito popular de que el género femenino puede hacer varias cosas a la vez mejor que los hombres.

La investigación estudió a 82 hombres y 62 mujeres y concluyó que no existe esta evidencia aunque hablaba también de la escasez de trabajos al respecto. Coincide en esta conclusión el profesor de psicobiología Martín-Loeches, que afirma que «las regiones prefrontales implicadas no presentan diferencias entre el cerebro masculino y el femenino, por lo que a falta de nuevas evidencias científicas, no tiene lógica pensar que existan estas diferencias».

Entrenar el cerebro

Si parece imposible hacer bien varias cosas al tiempo, lo bueno es que entrenar al cerebro es posible. Según Martín-Loeches, basta «estar expuesto a esa multitarea, lo que aunque a corto plazo suponga un problema de productividad, a la larga puede ser beneficioso ya que está demostrado que los cerebros que se esfuerzan más viven más años y en mejores condiciones».

«En el día a día estamos sometidos a muchos estímulos. Por ejemplo, el telediario nos ofrece, además de la noticia, el programa que van a poner después arriba a la derecha o el resultado de la Bolsa que va pasando en rojo en abajo, y eso satura. La clave está en ejercitar el switch pero con dos tareas a la vez, no más, encontrar el equilibrio sin que afecte al rendimiento», afirma el psicobiólogo.

Eguía afirma que es posible mejorar nuestra habilidad para el switch tasking con estrategias tanto individuales como del entorno: «Hay que priorizar las tareas que creamos que podemos hacer a la vez para secuenciarlas. También hay que tener en cuenta que cuanto más aprendidas las tengamos, mejor las podremos compaginar con otras. Por ejemplo, un conductor experimentado puede hablar por teléfono mientras lleva el coche, pero eso mismo no lo puede hacer alguien que está aprendiendo a conducir».

En el entorno, Eguía propone «tratar de apagar el ruido ambiental» – desde el teléfono a cerrar la bandeja de entrada del correo electrónico – e «identificar lo que va a ocurrir durante el día para organizarlo y que las tareas insignificantes no interrumpan a las importantes. Que seas tú el que organice tu actividad, no tu smartphone«.

¿Podrá cambiar el cerebro con la tecnología?

Los expertos indican que, evolutivamente, el cerebro tarda miles de años en cambiar y por tanto no hay síntomas de que se esté adaptando. «El cerebro es el mismo de hace 40.000 años y si se adapta a la multitarea es bajo el costo del estrés, la ansiedad o el insomnio», afirma el neurocientífico argentino Facundo Manes.

Sin embargo, que evolutivamente seamos los mismos no impide que nos podamos adaptar. «El cerebro tiene neuroplasticidad, mientras que las neuronas son inalterables, las redes o circuitos neuronales que los unen van cambiando y eso es lo que permite que podamos entrenar para afrontar mejor este cambio de tareas», explica Eguía.

Ahora somos más productivos, pero no por la multitarea

Para quien aún pretenda convencernos de que somos más productivos porque hacemos varias cosas a la vez, Eguía asegura que «sí, la productividad ha mejorado en las últimas décadas pero no por la multitarea sino por los medios disponibles. El email o el wasap nos permiten ser más productivos, pero no cuando los usamos a la vez. Tenemos que encontrar el equilibrio con su uso para evitar llegar al punto de que nos resten productividad», afirma.

Y un último punto, en la obsesión por la productividad no puede faltar el descanso. «El cerebro necesita parar. Por algo hay métodos de tortura que se basan en no dejar descansar la atención. Hay que permitir al cerebro que descanse y darle actividad física y una dieta saludable. Y que no nos obsesionen con la productividad, el cerebro rinde mejor cuando se focaliza en una única tarea», concluye el neurólogo.

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