La guerra científica entre Estados Unidos y China avanza, con el coronavirus Covid-19 como campo de batalla. Este martes, casi a medianoche, las agencias de noticias publicaban un urgente rápidamente replicado por todas partes: China desarrolla «con éxito» una vacuna contra el coronavirus. La noticia transmitía una sensación de inmediatez que no es real.

La vacuna contra el coronavirus que ya tiene en cuarentena a medio mundo es una prioridad. 41 proyectos en todo el planeta, según los datos de la Organización Mundial de la Salud, ya investigan en esa línea. Pero ninguno está cerca de obtener resultados inmediatos. “La primera vacuna puede estar lista en 18 meses, así que por ahora debemos prepararnos para usar las armas que tenemos al alcance en la lucha contra este virus”, dijo la pasada semana el propio director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

China anunció a bombo y platillo las pruebas clínicas de su vacuna…24 horas después de que Estados Unidos usara la suya por primera vez en humanos en un laboratorio de Seattle

La carrera tiene mucho de relato. Especialmente para China, que tras contener al virus en su propio territorio ahora está inmersa en una campaña de ayuda internacional a gran escala. Con la vacuna como colofón. La información que llegó a España este martes por la noche era confusa. Refería a un anuncio del Ministerio de Defensa chino, que en ese momento enlazaba la noticia como decimotercer contenido más destacado de su web, y que en realidad no era más que un ‘copia y pega’ del periódico China Daily, que a su vez citaba a la televisión pública.

«La vacuna ha sido aprobada por su seguridad, eficacia y calidad por parte de terceros y ha completado su preparación preliminar para la producción en masa», decía el anuncio de las autoridades chinas, que hasta hace unas semanas sólo valoraban abril como la fecha más temprana para comenzar a probar en humanos las vacunas testadas en fase pre-clínica.

De hecho, son varios los proyectos del gigante asiático previstos para entrar en fase de pruebas en ese mes. El súbito adelanto correspondió al proyecto de la epidemióloga Chen Wei y el grupo de investigadores de la Academia Militar de Investigación Médica, dependiente de la Academia Militar de Ciencias.

El anuncio llegó por sorpresa…y por reacción. Exactamente 24 horas antes, con muchos más detalles, una mujer ya había recibido en Seattle la que oficialmente ha sido la primera vacuna contra el coronavirus Covid-19 testada en humanos en todo el mundo.

La noticia no impactó tanto en los medios internacionales, aunque venía acompañada de mucha más información. De hecho, es el único proyecto reconocido ya por la OMS como en ‘Fase 1’, el escalón inmediatamente posterior a la fase pre-clínica en la que se encuentran los 40 restantes.

Distintos tipos de vacuna

El estudio de Seattle lo encabezan el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de los Estados Unidos y la compañía Moderna Therapeutics. Y está dirigido a desarrollar la vacuna bautizada como mRNA-1273, que funciona a través de una plataforma de ARN mensajero que estimula una respuesta inmune a través de células y proteínas virales. La china, por la información disponible, es del tipo ‘subunit’, que introduce en el cuerpo parte del patógeno contra el que se pretende proteger para desarrollar esa misma inmunidad.

Los plazos, en ambos casos, serán largos. El proyecto norteamericano ha arrancado con una primera fase de seis semanas en la que 45 voluntarios de entre 18 y 55 años recibirán dos vacunas con 28 días de diferencia entre una y otra. El estudio prevé tres dosis distintas, para establecer los primeros datos de análisis.

A partir de ahí, los investigadores confían en tener los primeros resultados preliminares dentro de los próximos tres meses, lo que trasladaría al mes de junio el avance a las siguientes fases clínicas, en los que se involucrarían a muchas más personas en el estudio para probar definitivamente su seguridad y sus efectos.

«Es importante subrayar que la vacuna contra el COVID-19 no llegará al público antes de un año, y probablemente más tiempo», aseguran los impulsores del estudio hasta ahora más avanzado, en línea con lo expuesto por el director general de la OMS: «Las pruebas clínicas para establecer la seguridad y eficacia de una vacuna llevan tiempo».

También lo llevarán para China, y para el resto de participantes de esta carrera cuya importancia destacó el propio Pedro Sánchez en su comparecencia de este martes, en la que anunció el plan económico del gobierno español contra la pandemia que afecta al país.

No es asunto exclusivo de los dos gigantes. De hecho, Alemania impulsa su propio proyecto a través de la empresa CureVac, que este fin de semana saltó a la prensa tras destapar varios diarios alemanes la tensión entre Berlín y Washington por los intentos del gobierno norteamericano de adquirir la compañía, que también trabaja en una vacuna contra el coronavirus Covid-19.