Matadero de cerdos. Europa Press

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Por qué los mataderos son focos peligrosos para los rebrotes de la Covid-19

Vida Sana

Por qué los mataderos son focos peligrosos para los rebrotes de la Covid-19

Desde Brasil a la Bretaña francesa, pasando por Alemania, Estados Unidos, Australia y España, los mataderos se han convertido en todo el mundo en puntos calientes de la pandemia de la Covid-19

El último lo hemos conocido en Lérida, donde la provincia, ya en fase 2, ha visto comprometida la salud pública del territorio por un estallido en una planta del Grupo Vall Companys en las afueras de la capital provincial, en la que trabajan 600 personas y se han producido en los últimos días tres nuevos positivos. A priori parecen pocos casos, pero la alarma ha saltado rápido y se están realizando más test a los empleados porque los precedentes en los mataderos indican el alto riesgo de contagio de estos centros de trabajo.

La actividad de los mataderos estaba contemplada en el estado de alarma como una labor imprescindible para el suministro de alimentos a la población. Los mataderos suelen ser centros de trabajo muy grandes con muchos empleados y no todas las empresas han tomado precauciones y, aun tomándolas, siguen siendo espacios con alta densidad de personal.

El virus se contagia con la misma rapidez que en otras empresas o centros de trabajo similares, sin que interfiera para nada la presencia de ganado

Con el de Lérida, en España se han producido ya tres brotes en mataderos, según Fernando Simón. Una circunstancia que según el director del CCAES no está vinculada a la naturaleza de su trabajo sino a los espacios cerrados con poca ventilación y al hecho de que muchos de los trabajadores además comparten residencia.

Según han valorado fuentes de la Organización Colegial Veterinaria «el origen de los focos en mataderos de Huesca y Lérida no está claro, aunque probablemente se encuentre relacionado con algún trabajador de las plantillas que no haya seguido las indicaciones de seguridad y distancia». Estas mismas fuentes inciden en la idea de que los mataderos suelen ser instalaciones con un número elevado de empleados y espacios de uso común, como vestuarios. En este sentido consideran que «el virus se contagia con la misma rapidez que en otras empresas o centros de trabajo similares, sin que interfiera para nada la presencia de ganado destinado a sacrificio».

Roberto Núñez era encargado de limpieza en el matadero Litera Meat del Grupo Pini de Binéfar en Huesca. Dejó el trabajo “por la inseguridad”, cuenta a El Independiente. El centro es el mayor matadero de cerdos de Europa y tiene capacidad para 1600 trabajadores, “pero todavía no está a pleno rendimiento”. El brote dentro de este centro de trabajo, según explica este ex trabajador, se debió a que no se tomaron medidas de seguridad ni entrados en el estado de alarma. La expansión del virus se explica porque los trabajadores comparten, codo con codo, cadenas de trabajo que ahora “se han reducido y donde antes había una cadena con 50 trabajadores hay 25”. Además de las cadenas de procesado están los vestuarios que comparten los trabajadores, taquillas compartidas y comedores en los que no se guarda distancia física.

Fernando Martínez, del sindicato CNT Huesca que ha denunciado a la empresa, destaca la precariedad existente en estos trabajos y “el miedo al despido de los trabajadores que continuaron yendo a trabajar pese a tener síntomas”. Según los test realizados a la plantilla, el 24% de los trabajadores se infectaron. A esto se suma, según apuntan desde el sindicato, que la protección se limitó durante mucho tiempo a una mascarilla higiénica que se “empapa por las salpicaduras de sangre”. Muchos de estos trabajadores de origen extranjero comparten casa.

Esta dinámica de trabajadores compartiendo residencia ocurrió también en Alemania, en la ciudad de Coesfeld, donde el matadero local fue el foco de un brote en la ciudad con cerca de  300 contagiados en la instalación, la mayoría extranjeros de la UE como rumanos, búlgaros y polacos.

En Texas, fue en el condado de Moore donde se produjo el mayor brote del Estado, no en Dallas ni en Houston, las grandes ciudades y las más pobladas de la región. Y el brote conduce de nuevo al mayor matadero de vacuno del país, JBS Beef, que procesa 5000 cabezas diarias. El brote en la zona alcanzó a más de 1000 positivos, sobre una población de apenas 20.000.

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