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Madrid excluye de las restricciones a los centros comerciales porque sólo confina zonas residenciales

La Comunidad permite que siete grandes superficies comerciales situadas en zonas cuya movilidad está limitada sean áreas de libre acceso

Varias personas pasean por el Centro Plaza Norte 2, en San Sebastián de los Reyes (Madrid).

Varias personas pasean por el Centro Plaza Norte 2, en San Sebastián de los Reyes (Madrid). EP

La Comunidad de Madrid cuenta desde las 00.00 horas de este lunes con 55 zonas básicas de salud (ZBS) y 15 localidades confinadas por haber notificado una incidencia acumulada superior a los 1.000 casos por 100.000 habitantes en 14 días, y por haber registrado una transmisión comunitaria de coronavirus y una tendencia creciente de casos. No obstante, hay puntos dentro de esas zonas restringidas, que coinciden con las parcelas de siete centros comerciales, en los que estas limitaciones se levantan para transformarlos en áreas de libre acceso a los ciudadanos de cualquier distrito no confinado de la región y a quienes viven en la ZBS en la que se encuentran estos establecimientos.

Los establecimientos que en este momento no están obligados a complir las limitaciones son el Centro Comercial Plaza Loranca 2 (en el municipio de Fuenlabrada), el Plaza Norte 2 (San Sebastián de los Reyes), el Dolce Vita Gran Manzana y el Centro Comercial La Vega (en Alcobendas), mientras que en Madrid capital siguen recibiendo a ciudadanos de dentro de su zona limitada y del resto de áreas con libre movilidad el Centro Comercial Sexta Avenida (ZBS Aravaca), El Corte Inglés Serrano (ZBS General Oráa) y El Corte Inglés Castellana (ZBS General Moscardó).

  • Captura de pantalla de un área comercial de libre acceso en una zona básica de salud (ZBS) cuya movilidad está restringida.
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    COMUNIDAD DE MADRID

    Según indican a El Independiente fuentes de la Consejería de Sanidad, estos espacios quedan excluidos de las restricciones de entrada y salida de personas «porque en estas zonas estrictamente comerciales no hay viviendas». Todos los establecimientos de estos centros comerciales, vendan o no productos de primera necesidad, comparten las mismas limitaciones de aforo al 50%, tal y como ratificó la Comunidad de Madrid en la orden de actualización de medidas específicas temporales y excepcionales.

«No tiene sentido. Si vamos a decir que estamos aplicando algo por el bien de la población, se contradice, porque en el centro comercial se aglomera mucha gente», expresa Patricia Guillem, catedrática de Epidemiología, Salud Pública y Medicina Preventiva de la Universidad Europea de Valencia. Esta experta opina que «tampoco es justo que se perjudique el consumo en determinadas zonas de barrio y se beneficie a grandes superficies comerciales, donde no hay ningún tipo de problema porque hay más espacio, se supone que caben más personas» y donde además «la gente se desplaza mucho con el coche y acuden desde diferentes barrios a ese punto común».

Esta excepción en las restricciones de movilidad se implementa «hace ya bastante tiempo», expresan las mismas fuentes de la Consejería. No aciertan a especificar exactamente en qué momento se tomó la determinación de no incluir estos establecimientos dentro de los confinados, que en algunos casos colindan con zonas residenciales, como ocurre con El Corte Inglés de Castellana, que se encuentra entre las paradas de metro de Nuevos Ministerios y Santiago Bernabéu, o el de Serrano, en pleno distrito de Salamanca.

Guillem insiste en que «no tiene sentido estar cumpliendo unas restricciones en lugares más pequeños, como pueden ser barrios, y saltarnos esas restricciones al llegar al centro comercial, que son lugares a los que la gente acude con mucha frecuencia», y en los que, a su vez, «la población tiene la costumbre de acudir para pasar muchos momentos lúdicos». Los madrileños de zonas no confinadas podrían, por tanto, desplazarse a un restaurante en el Centro Comercial Plaza Loranca 2, pero no a un bar que se localice en cualquier otra calle de Fuenlabrada.

«No hay ninguna evidencia de que los cierres perimetrales -por zonas básicas de salud-, tal y como se están llevando a cabo en Madrid, tengan algún efecto. La poca evidencia que hay al respecto es que no funcionan», señala Manuel Franco, portavoz de la Sociedad Española de Salud Pública (Sespas). Este epidemiólogo y profesor de la Universidad de Alcalá y de la Johns Hopkins atribuye la escasa efectividad de estas medidas a la falta de control en los accesos a zonas confinadas: «Ponen tantos criterios para poder saltarte [el perímetro de áreas restringidas], como que tengas que ir a trabajar, al colegio o que puedas entrar en un centro comercial, y tantas indicaciones para que puedas no quedarte en casa que no tiene ningún sentido».

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    La incidencia acumulada en Madrid en las últimas dos semanas alcanzaba este martes, según el informe diario de Sanidad, los 529,02 casos por cada 100.000 habitantes. Esta cifra duplica la tasa de IA que el Ministerio considera «riesgo extremo» en su documento Actuaciones de respuesta coordinada para el control de la transmisión de Covid-19. «Lo que hay que hacer es tomar decisiones en toda la Comunidad de Madrid que estén basadas en la evidencia y que podamos ver que realmente tienen un efecto, como aquellas que reducen el contacto social, las actividades en interiores y la movilidad», propone Manuel Franco.

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