Familia | Salud

Dos pediatras en casa: "Da pena decirlo, pero vivimos muy bien con la pandemia"

Elena Blanco y Gonzalo Oñoro, "dos pediatras en casa". Beatriz Tafaner

La frase podría malinterpretarse, pero lo que Elena Blanco y Gonzalo Oñoro (Dos pediatras en casa) quieren decir cuando aseguran que la pandemia les ha beneficiado también es bueno para los niños: «Da un poco de pena decirlo así, pero los pediatras vivimos muy bien con la pandemia, porque los niños se contagian menos y lo que estamos viviendo es muy diferente a lo que viven nuestros compañeros que tratan a adultos».

Y es que la pandemia ha hecho que se pierdan imágenes que estos dos pediatras no van a echar de menos: «Antes era muy frecuente ver aparecer en uniforme a un niño después del colegio y que sus padres te dijeran que el día anterior había tenido 39 de fiebre. Ahora sabemos que esos niños se quedan en casa y esa es una de las razones por las que los colegios son muy seguros, más que antes», afirma Blanco.

Blanco y Oñoro son, además de pediatras, pareja, padres de dos niños y autores de un blog desde 2017 – Dos pediatras en casa – que acaban de convertir en libro bajo el mismo nombre y el subtítulo Una guía sobre salud infantil para salir de dudas y no desesperar. «Desde 2017 empezamos con esta labor divulgativa y con el libro hemos querido ampliar el público al que llegar», afirma Oñoro, «hemos concentrado la mayoría de las consultas que nos hacen e intentamos ir al porqué de las cosas y explicarlas de forma clara y sencilla».

Así, su libro nace del blog y las redes sociales, especialmente en twitter e instagram, esta última red la que más crecimiento les ha proporcionado últimamente. Unas redes que les han permitido llegar a mucha gente pero que reconocen también, son «un mundo muy difícil donde el divulgador con más seguidores no llega ni de lejos al de las influencers«, apunta Oñoro.

La preocupación del pediatra es que «cuando algunas de estas influencers que tienen más de un millón de seguidores habla de algo que carece de evidencia científica puede llegar a mucha gente. Alguna vez me he animado a hablarles, pero casi nunca me contestan». «A nosotros todas las semanas nos llegan ofertas para hacer publicidad pero no solemos aceptarlas, a un pediatra nunca le verás promocionar un colchón anti muerte súbita, porque no existen, pero sí lo hacen las influencers y llegan a muchísima gente», añade Blanco.

Y es que en las redes sociales es donde muchos padres de «bebés pandémicos» (nacidos en 2020) han podido refugiarse en un año en el que se han visto muy reducidos los encuentros familiares y de amigos y también las consultas. «Es cierto que muchos padres se han sentido solos, pero se han potenciado las consultas online y creo que muchos padres lo han entendido», explica la pediatra.

En sus respectivas consultas, la transformación ha sido total. «Lo primero es que se hace un cribado antes a todos los pacientes, solo los que no se pueden atender por teléfono vienen a la consulta. La mitad son sospecha de Covid y en la otra mitad hay mucha revisión, lo que hay muchísimas menos son enfermedades infecciosas y, de esta época, las bronquiolitis».

En estos primeros meses de curso también ellos han vencido la ansiedad con la que se enfrentaron al principio de curso: «Los pediatras estábamos muy preocupados, yo al principio no quería ni mandar a mis hijos al colegio, pero poco a poco nos hemos dado cuenta de que en las aulas hay muy pocos contagios, que la inmensa mayoría se da en casa», afirma Blanco.

Entre esas consultas estos pediatras están ya viendo un aumento de consultas por problemas de salud emocional y mental. «Aún no es mucho pero sí nos preocupa, sobre todo se da en niños a partir de 10 o 12 años, de adicción a pantallas, o ansiedad que se manifiesta en dolores de tripa o cefaleas», explica Blanco, que considera que hay que prestarles atención aunque confía que los niños serán, en general, capaces de sortear los efectos de la pandemia: «Aunque fuera se tenga cuidado, el contacto físico en casa es fundamental para su cuidado. Creo que intentando mantener la normalidad, explicándoles las cosas a su medida y manteniendo la escuela que es donde fundamentalmente socialización, con eso creo que conseguiremos salvar la salud mental de los niños, al menos la de los más pequenitos».

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