Familia

Superimpregnación, el fenómeno que produce mellizos de padres diferentes y otros embarazos extraordinarios

Dos mellizas

La superimpregnación es el fenómeno por el cual se producen dos fecundaciones en dos ciclos distintos y óvulos distintos durante el mismo embarazo. PXHERE

La sospecha de un padre sobre la paternidad de sus hijos mellizos en Colombia en 2018 acabó en una respuesta que seguro no esperaba. Pese a haber nacido en el mismo parto, uno de los pequeños era suyo; el otro, no. Este caso, cuyo análisis publicaba en diciembre en la Revista Biomédica del Instituto Nacional de Salud de Colombia y adelantaba hace unos días la revista Bebés y más no es nuevo pero sí muy infrecuente. En concreto y según la publicación científica, hasta la fecha se han documentado 19 casos así en todo el mundo.

«Cuando un espermatozoide fecunda un óvulo, el cuerpo establece unos mecanismos de protección para evitar un nuevo embarazo u otras situaciones que lo pongan en riesgo. Si esos mecanismos fallan, se puede producir una superimpregnación, es decir, que se dé una nueva fecundación dentro del mismo ciclo o en otro ciclo diferente. Si además la segunda fecundación procede de un hombre diferente, se denomina heteroparental y es lo que ha ocurrido en este caso», indica a El Independiente Juan Luis Delgado, presidente de la sección de Medicina Perinatal de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO).

La explicación práctica a este reciente caso de Colombia es que la mujer habría quedado embarazada en una relación sexual y en un plazo de cinco días habría mantenido otra relación con un hombre distinto y con resultado de una nueva fecundación. Son casos extrañamente descritos, entre otras razones, porque para su descubrimiento se requiere una demanda de una prueba genética, lo que dificulta que este tipo de casos sean documentados. Otro estudio de 1993 publicado en Cambridge University Press cifraba en uno de cada 12 embarazos dicigóticos (de mellizos) los procedentes de diferentes coitos y planteaba que en Estados Unidos el número que afectaría a distintos padres sería de uno de cada 400.

Según relata la investigación colombiana, los fetos nacieron a las 35 semanas con una diferencia de más de 600 gramos de peso (1.700 y 2.380 gramos), una divergencia que se puede deber a la diferencia de la fecha de fecundación. En las pruebas genéticas, los investigadores encontraron que mientras el presunto padre tenía una probabilidad de paternidad del 99,9% con uno de los gemelos, en el otro había discrepancias en 14 de los 17 marcadores del cromosoma Y y de los sistemas autosómicos evaluados, lo que excluía su paternidad.

La madre de los fetos negó haber recibido transfusiones de sangre durante el embarazo, dijo haber tomado la píldora antes de la concepción y tener antecedentes de gemelos en su familia materna.

Otros casos de superimpregnación

Como explica el portavoz de la SEGO, la superimpregnación supone que se produzcan dos fecundaciones que convivan en el útero «ya se hayan producido en el mismo ciclo o en otro diferente producido días después».

«A veces se pueden producir en ciclos distintos – algo que está documentado en animales – y por tanto en las primeras semanas de gestación se ven embriones de muy distinto tamaño. Conforme pasa el tiempo esa diferencia se va suavizando. Eso se deonomina superfetación», apunta Delgado.

Otra noticia que saltaba a los medios hace unos años era – también curiosamente en Colombia – la de una recién nacida que había nacido «embarazada de su hermano gemelo», como lo describieron en algunos medios de comunicación. Delgado explica que este embarazo es en realidad un tumor benigno, de origen embrionario que se denomina teratoma: «Es conocido como el síndrome del feto dentro del feto, lo que ocurre es que durante la transición de las células en el embarazo éstas no van a donde tienen que ir sino que se asientan en este caso en el otro feto».

Delgado explica también que otra situación que puede darse en relación a la división de las células es la fecundación del corpúsculo polar. «Para que se desarrolle el embrión es necesario que el ovocito realice la meiosis, que es la división celular para partir su material genético. En ese momento, se expulsan una serie de células entre las que se encuentra una especie de miniovulito llamado corpúsculo polar. Se puede dar el caso de que este miniovulito se fecunde, pero en su desarrollo se producen aberraciones cromosómicas por lo que el embarazo no llega a término».

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