Salud

El ictus se ceba con la mujer: en ellas es más grave y evoluciona peor

La primera encuesta "Ictus y mujer" revela que, pese a que hay más casos totales en hombres que en mujeres, ellas mueren más y tienen peor calidad de vida tras sufrir un accidente cerebrovascular. Es la primera causa de muerte femenina.

logo
El ictus se ceba con la mujer: en ellas es más grave y evoluciona peor

El ictus se ceba con las mujeres: tiene peor pronóstico y es más mortal. EP

Resumen:

En números totales, cada año son más hombres que mujeres los españoles que sufren un ictus. Sin embargo, para ellas ésta es la primera causa de muerte, frente a la tercera del hombre (por debajo de las enfermedades isquémicas del corazón y el cáncer de pulmón). En 2015, 15.382 mujeres murieron tras un ictus, frente a 11.555 hombres.

Los ictus o accidentes cerebrovasculares se ceban con las mujeres por causas que los médicos no conocen con exactitud. «Sabemos que hay un factor hormonal pero desconocemos por qué el ictus es más grave en la mujer, es necesario investigar para poder ajustar las medidas y tratamientos de un problema tan grave para la salud pública», afirma María Alonso de Leciñana, especialista de la Sociedad Española de Neurología y coordinadora de la primera encuesta Ictus y Mujer, que se acaba de presentar en Madrid.

La periodista Victoria Prego, que sufrió un ictus, ha presentado el acto y ha recordado que «la lucha contra el tiempo es capital para frenar el ictus, porque entre morirse y quedarse totalmente dependiente hay una línea muy estrecha. Es vital conocer cómo prevenirlo».

Esta encuesta, que se encuadra en una campaña que pone el foco en la perspectiva de género del ictus, ha consultado a casi 250 víctimas y 150 cuidadores. Las encuestas se realizaron entre tres meses y un año después de haber sufrido el episodio. De sus respuesta se revela «el desconocimiento sobre esta patología, incluso de quienes ya lo han parecido, aunque también que las mujeres están algo más informadas que los hombres», según Julio Agredano, presidente de la Asociación Freno al ictus.

De los encuestados, seis de cada 10 reconocieron que su conocimiento sobre el ictus antes de sufrirlo era bajo o muy bajo, y el 22% confesó que seguía siendo así después del ictus. Aquí, sin embargo, las mujeres sí se habían informado más (las que aún desconocían lo que les había ocurrido eran el 17% de las mujeres frente al 31% de los hombres).

Ellas también se adaptaron mejor a las nuevas indicaciones de hábitos saludables, que respetaron más que los hombres. Sin embargo, eso no repercutió de forma positiva en su calidad de vida tras el ictus, ya que ellas no vuelve a sus actividades cotidianas previas tanto como ellos.

Síntomas, prevención y qué hacer tras el ictus

La encuesta revela que la mayoría (aproximadamente ocho de cada 10) conoce los principales síntomas del ictus, que son la pérdida de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo, la alteración del habla y el entendimiento o que se tuerce la boca. Sin embargo, un 2% no sabe cuáles son los síntomas (1% de mujeres y 4% de hombres).

Tampoco se conoce que en un altísimo porcentaje, hasta un 90%, los ictus se pueden prevenir. «Con unos hábitos de vida saludable se puede prevenir. La gente no lo sabe y eso empeora su impacto», destaca Agredano. Ni siquiera tras el ictus las víctimas cambian significativamente su estilo de vida, ya que un 13% continúa fumando, un 9% sigue bebiendo alcohol y casi siete de cada 10 siguen sin practicar ejercicio. Solo un 10% reduce su sobrepeso.

También hay desconocimiento sobre las condiciones de salud que predisponen a un ictus, como la fibrilación articular (un tipo de arritmia) o el colesterol. «El 60% desconoce que la fibrilación articular es un factor de riesgo, el 24% no sabe que lo es el colesterol y un 22% ignora que el tabaco predispone», ha advertido Alonso.

También hay deficiencias sobre la forma de actuar si sufrimos o vemos que alguien sufre un ictus. Solo dos de cada tres harían lo más correcto – llamar al 112 -, un 47% acudiría a un hospital (no es lo más idóneo porque se corre el riesgo de acudir a un centro donde no haya el equipo necesario para tratarlo) y un 1% esperaría simplemente a que se pasaran los síntomas (más hombres que mujeres). Hay que tener en cuenta que respondieron a esta encuesta personas que ya habían vivido un ictus, en primera persona o de un familiar al que ahora cuidaban.

En ese sentido, es muy relevante un dato recordado por Agredano: «Los servicios de emergencias de la Comunidad de Madrid (Summa) reconocen que sólo dos de cada 10 ictus que se atienden en la comunidad llegan a través del 112. El resto o no llegan o lo hacen de una forma que no es la óptima. Tenemos un problema, porque hay un sistema, es bueno, pero no se está utilizando».

Unidades de ictus y desigualdad entre regiones

España cuenta desde 2008 con un plan para gestionar el ictus, que ha ido implementándose aunque no de la misma forma en todas las regiones. La prueba está en la probabilidad de morir por un accidente cerebrovascular, que en Andalucía es el doble que en Madrid, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad que ha expuesto el secretario general de Sanidad y Consumo, Faustino Blanco. Mientras que el riesgo de mortalidad por ictus en España fue en 2015 de 27,4 por cada 100.000 habitantes, la cifra varió entre 19,9 de Madrid y 37,6 de Andalucía.

Cada año 120.000 españoles sufren un ictus, unas cifras que lejos de retroceder parecen ir en aumento, según ha adelantado la neuróloga directora de la encuesta. Alonso ha advertido que «estamos preparando datos que queremos ofrecer el día del ictus [28 de octubre] y van a peor. Estamos ante un grave problema de salud pública».