Salud

"Yo no limpio, yo salvo vidas": un trabajo anónimo y vital contra el Covid-19

Miedo, ansiedad, estrés y orgullo: dos limpiadoras cuentan su experiencia estos días en sendos hospitales de Madrid

Dos mujeres limpian y desinfectan camas que han sido cedidas por varios hoteles para habilitar el pabellón de deportes “Les Comes” de Igualada.

Dos mujeres limpian y desinfectan camas que han sido cedidas por varios hoteles para habilitar el pabellón de deportes “Les Comes” de Igualada. EFE/Susanna Sáez

Seguramente ningún niño sueñe con ser algún día personal de limpieza. Es mucho menos glamouroso que astronauta, bombero, futbolista o médico, y está sin dudas mucho peor remunerado. Pero la crisis del coronavirus está poniendo de manifiesto la importancia de estas personas anónimas y muchas veces denostadas por la sociedad en el correcto funcionamiento de un hospital, de un centro sanitario o de una residencia de ancianos.

«Sin vosotros, el hospital no funciona. Da igual cuántos médicos o enfermeras haya. Os necesitamos». Las palabras son de Julio Mayol, jefe médico del Hospital Clínico San Carlos, uno de los más importantes de Madrid, en un vídeo dirigido a los miles de trabajadores que se encargan de la limpieza en estos momentos tan duros, con la cifra de muertos por encima ya de las 9.000.

«Yo no limpio, yo salvo vidas», es el lema que están utilizando estos días muchos trabajadores de este sector para reivindicar su labor en la lucha para frenar la expansión del coronavirus. Están en primera línea de batalla, en contacto constante con enfermos que luchan por salvar la vida, y son un eslabón esencial en la cadena. Desinfectar y limpiar es ahora más importante que nunca.

«Lo peor es cómo afrontarlo moralmente»

Isabel Sobrevilla lleva 17 años limpiando hospitales y ha visto de todo. «He trabajado ocho años en quemados, con lo que eso implica. Pero esto no tiene nada que ver», cuenta a El Independiente esta trabajadora del Hospital de Getafe. «Al principio era entrar en el hospital y parecía que estabas en la guerra. Era un descontrol horrible y era una situación muy estresante».

Aunque ya lleva semanas viendo lo mismo, Isabel no se acostumbra todavía. Cuando sale del hospital y pone rumbo a casa, muchas veces llora. Y pocas noches duerme. «Lo peor de esto es cómo afrontarlo moralmente. Tenemos miedo por nuestras familias y a eso se une la experiencia de verlo allí en directo. Es muy duro», añade la trabajadora de Clece, empresa que realiza la limpieza de 108 hospitales y más de 1.800 centros sanitarios en toda España con más de 10.600 profesionales.

La otra cara de la moneda es ese orgullo interior que nace de ayudar a los demás en una situación más que delicada. «Es gratificante el poder colaborar a ayudar a frenar esto. A mí el miedo no me lo va a quitar nadie, pero voy cada día a trabajar y me siento útil, sé que ayudo. Esto me ayuda a llevar la situación», cuenta.

Quitando el «bicho» de las superficies

América Caballero, 22 años en la profesión, siente también esa pizca de amor propio cuando se pone el EPI y empieza a desinfectar el Hospital Universitario Príncipe de Asturias. «Sentimos que estamos salvando vidas. Si nosotras no desinfectáramos las habitaciones, los quirófanos, las urgencias, los paritorios… habría muchísimas personas en riesgo. El bicho estaría en las superficies, en el ambiente, se quedaría ahí».

Tanto pacientes como personal te reconocen ahora más el trabajo»

«Nos sentimos muy útiles y vamos a hacer todo lo que esté en nuestras manos para dejar todo limpio y recogido. La gente igual no le da el valor que tiene, pero qué importante es saber limpiar y desinfectar bien una habitación de hospital».

El reconocimiento social y el futuro

Lo cierto es que médicos, doctores y enfermeros han gozado siempre de un mejor estatus social que los limpiadores. Esta crisis, sin embargo, está igualando a muchos estamentos de la sociedad. «Es una pena que haya tenido que llegar algo como esto para que se valoren profesiones que son muy importantes en el día a día», lamenta Isabel Sobrevilla. «Me da pena que se nos empiece a valorar por el coronavirus, pero lo que sí sería una pena de verdad es que luego, cuando todo pase, se nos vuelva olvidar otra vez».

De momento, estas limpiadoras sienten como suyos también los aplausos que cada noche dedica España a sus sanitarios. «Formamos parte de esta cadena, como los médicos o enfermeros», indica Isabel Sobrevilla. «Ahora notamos una diferencia, te dan muchísimas más veces las gracias», añade América Caballero. «Tanto pacientes como personal, te reconocen más el trabajo. Pero a la vez yo me doy cuenta de que doy más veces las gracias a los médicos y enfermeros. Somos todos un equipo».

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