La declaración del Estado de Alarma contribuyó, además de a frenar la epidemia de coronavirus, a la caída en picado de otro virus más habitual de esas fechas, el de la gripe común. Aunque para el 14 de marzo la gripe se encontraba ya en descenso (su pico de incidencia se produjo en la semana 5 del año), este año la gráfica del Sistema de Vigilancia Nacional de la Gripe del Instituto de Salud Carlos III muestra una línea casi vertical. «Con la introducción del estado de alarma la circulación de gripe se detuvo rápidamente, porque las condiciones no eran nada favorables para su difusión», apunta Jesús Castilla, investigador de gripe del Instituto de Salud Pública de Navarra.

Instituto de Salud Carlos III

Pero, ¿qué había pasado hasta entonces? ¿Se habían solapado ambos virus? ¿Pudieron pasar por gripe estacional casos de COVID-19? Ya el portavoz del Comité Técnico para la Desescalada, Fernando Simón, apuntó en abril a que parte de los casos de gripe atendidos en febrero pudieron ser en realidad COVID-19, ya que hubo un «aumento no usual de casos».

Tanto Castilla como Raúl Ortiz de Lejarazu, consejero científico del Centro Nacional de Gripe en Valladolid, coinciden en que ambos virus se solaparon pero que la llegada del COVID-19 encontró ya a una gripe en descenso. De hecho, en los últimos informes del Instituto de Salud Carlos III se advierte de que «la pandemia de COVID-19 en España podría estar afectando la información epidemiológica y virológica de la gripe notificada al SVGE».

Científicos del Hospital Clínic de Barcelona publicaron ya a principios de mayo una correspondencia en The Lancet con el estudio de cuatro casos de coinfección de gripe y SARS-Cov2 en España. Cuatro casos (dos casos de gripe A, uno de gripe B y uno de ambos tipos). En el estudio reportan la evolución y complicaciones de los casos y concluyen que «no difieren de las encontradas en las infecciones previamente reportadas de COVID-19».

«Afortunadamente en los casos estudiados no se ha observado un agravamiento de las patologías cuando han coincido, pero son muy pocos y falta evidencia para confirmarlo», indica Lejarazu.

La importancia de vacunarse de la gripe

No obstante, JAMA (Journal of Medical Association) publicaba el pasado jueves un artículo de EEUU en el que se subrayaba la importancia de vacunarse de la gripe la próxima temporada y ayer era el ministro de Sanidad, Salvador Illa, quien aseguraba que «vacunarse de la gripe este año es más importante que nunca». «El Ministerio de Sanidad por primera vez este año va a reforzar la compra de vacunas para que no coincida una segunda oleada de COVID-19 con la gripe», afirmaba el ministro en una entrevista en La Sexta.

Un anuncio que corroboraba por la tarde Simón, quién además aseguraba que se está barajando adelantar la vacunación de gripe en otoño. «Se está estudiando porque puede tener un efecto bueno para reducir el número de personas que tengan gripe, pero adelantarla puede tener también efectos no deseables». Y es que, explicaba el epidemiólogo, las modificaciones del virus de la gripe que se incluyen cada año en las vacunas se producen durante un amplio período del año y «si la onda estacional de gripe fuera más tardía la inmunización podría perder efecto».

El consejero científico del Centro de la Gripe de Valladolid apuesta igualmente por la importancia de la vacunación en la próxima temporada.»Los virus respiratorios se ponen a la cola y si vacunamos de la gripe tendremos un comensal menos», afirma. Ortiz de Lejarazu suscribe además el artículo de JAMA sobre el fomento de la vacuna en Estados Unidos: «Ellos, cuyo sistema se basa en coberturas de seguro privadas, basan sus medidas en el análisis de coste eficacia y por ello recomiendan precisamente que se vacune de la gripe toda la población mayor de seis meses».

Además de la vacunación, otros proyectos de investigación en España trabajan también en la producción de test diagnósticos que permitan diferenciar el coronavirus de la gripe, cuyos síntomas son muy similares, especialmente en el inicio de la infección. «Diferenciarlos en sus estadios iniciales es complicado y si se consigue nos puede ayudar muchísimo porque el tratamiento entre ambas enfermedades es distinto y no habría necesidad de aislar los casos», apuntaba Simón.

Lo que sí descarta Lejarazu es una hipótesis que también está circulando y que habla de la posible interacción de ambos virus que dieran modificaran los iniciales. «Es descabellado, son dos familias muy distintas de virus que lo único que tienen en común es que son virus RNA. Es como si uno pretende cruzar un caballo con un gato… no funciona. Es muy difícil que habiendo infecciones dobles, que interactúen», concluye el científico.