España vive un momento crítico, con un aumento de casos muy por encima del resto de países europeos que parecen estar controlando los contagios de forma más contundente. Así lo están haciendo países como Italia, que afrontó como España uno de los peores azotes del virus en su primera oleada y que ahora tiene una incidencia nueve veces menor. Otros como Portugal, que habían tenido rebrotes preocupantes, bajan en los últimos días sus tasas de contagio.

El ascenso vertiginoso de los últimos días – de 19,6 a 49,2 casos por 100.000 habitantes de el 17 al 28 de julio – contrasta con la evolución en el resto de Europa, donde el mismo indicador refleja un control de los casos. Nuestro país se acerca a la tasa de 50 casos por 100.000 habitantes, el umbral de lo que se considera transmisión comunitaria y que plantea que ya no se puede controlar sino mitigar o frenar al virus.

Este despegue de casos de los últimos días han sido respondidos rápidamente desde el entorno, con las recomendaciones de distintos países del entorno, como Reino Unido o Bélgica, para no viajar a España con la amenaza que ello supone a la economía.

A pesar de ello, Sanidad sigue manteniendo que no estamos en una segunda oleada y que la situación está bajo control. El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, matizaba este lunes que si se habla de una segunda oleada, esta no sería en ningún caso homogénea pues la incidencia en unas comunidades autónomas llega a ser 100 veces más alta que en otras.

¿Qué países están buscando más?

Parte del aumento de contagios detectados la achaca el Ministerio de Sanidad a que «quizás España está buscando más que otros países» y que justifica de la tasa de asintomáticos que superan en España el 50% y que se relacionan directamente con el rastreo de contactos. La investigación de contactos, sin embargo, sigue siendo una de las tareas pendientes de España en la epidemia.

Hasta la semana pasada, España había realizado algo más de 4,3 millones de pruebas PCR para diagnosticar la infección, un porcentaje que sitúa la tasa en 92 por cada 1.000 habitantes y que coloca a España por detrás de Portugal, Reino Unido, Irlanda, Italia o Bélgica pero por delante de Alemania o Países Bajos.

Si nos ceñimos a la última semana, la tasa de PCR diarias por cada 1.000 habitantes es de 0,83 en España según los datos de la última semana, unas cifras que en este caso sitúan a España por debajo de Alemania (0,91) aunque por delante de Italia (o,76) o Francia (0,79).

Los contagios suben, la letalidad baja

El crecimiento de contagios tiene, no obstante, unas características diferentes a las de marzo que tienen como consecuencia que no haya tanta presión sobre los hospitales o que disminuya el número de fallecimientos. Así, la edad media del contagiado continúa bajando y se sitúa, según informó Fernando Simón este lunes, en 43 años para las mujeres y 40 para los hombres.

Otra de las consecuencias positivas es la disminución de la letalidad, que en los 10 días estudiados bajó del 10,9% al 10,1% de los casos diagnosticados.

Las próximas semanas serán clave para saber si España afronta o no una segunda oleada generalizada y qué impacto tiene de cara al otoño. Para evitarlo, según los expertos, sólo tenemos el cumplimiento de las normas – la mascarilla ya es obligatoria en toda España menos Canarias – y las tres medidas de responsabilidad individual impuestas desde hace meses: higiene individual y de superficies, distancia social y mascarilla.