Paciente en una residencia de San Martín de la Vega (Madrid). EFE

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España, ante el abismo de una segunda gran ola de contagios

Salud

España, ante el abismo de una segunda gran ola de contagios

Médicos y expertos advierten de que las autoridades sanitarias aún están a tiempo de adelantarse a una nueva oleada epidémica, pero admiten que el coronavirus se hará crónico

La consejera de Sanidad del Gobierno vasco, Nekane Murga, abrió este jueves la caja de los truenos al afirmar con rotundidad que «la segunda oleada ya está aquí». Es la primera responsable política que lo hace y fue más allá al advertir que «la nueva normalidad no es posible». Con Madrid, País Vasco y Castilla León en crecimiento aparentemente desbocado, Aragón disparado y Cataluña apenas empezando a «aplanar la curva», España vuelve a liderar el dramático ranking de contagios en Europa.

Las luces de alarma comienzan a activarse en el Ministerio y las consejerías de Sanidad con datos tan preocupantes como los conocidos en las últimas horas. Según publicó este viernes la Universidad estadounidense Johns Hopkins, España -con 309.855 infectados- ha superado al Reino Unido y es ya el país de Europa occidental con mayor número de casos de coronavirus. Paralelamente, el diario británico Financial Times, reveló que España es el tercer país del mundo con exceso de muertes por millón de habitantes. Sólo la superan Ecuador y Perú, dos países con sistemas sanitarios mucho menos desarrollados que el español.

El uso generalizado de la mascarilla o las medidas restrictivas sobre el ocio nocturno, inéditas en otros países de nuestro entorno, no parecen tener efecto. Mientras tanto, las comunidades siguen mostrando sus dificultades para aplicar planes de prevención y control de la extensión del virus.

La falta de rastreadores y pruebas PCR pueden explicar por qué Madrid solo detecta en torno al 15% de los asintomáticos, según ha señalado el Ministerio de Sanidad. Y Castilla-León ha optado por la vía más rotunda: confinar una población del tamaño de Aranda de Duero, siguiendo los pasos de la Generalitat con Lleida y su entorno.

«La primera oleada nos la encontramos encima, nos atropelló; la segunda la hemos salido a buscar»

Aún así, los expertos advierten que esta «segunda oleada» es diferente y rechazan volver a un confinamiento general. «Era esperable diferentes rebrotes», asegura Roger Paredes, responsable de la unidad Covid del Hospital de Can Ruti, que lideró en España el estudio de la Agencia Europea del Medicamento sobre los efectos del remdesvivir.

«La primera oleada nos la encontramos encima, nos atropelló; la segunda la hemos salido a buscar», matiza este experto, gracias a la realización masiva de PCR. Unas pruebas que en el caso de Cataluña se han multiplicado, hasta superar esta semana los 1.000 test por 100.000 habitantes, un número que supera las pruebas realizadas durante el pico de la pandemia en abril pasado.

El secretario de Salud Pública de la Generalitat, Josep Maria Argimon, rechaza también medidas generalizadas y es contundente al descartar «de momento» un confinamiento para frenar el nuevo avance del coronavirus.

Nuevos fármacos

Paredes recuerda que la «primera oleada nos cogió desprevenidos, los enfermos llegaban al sistema hospitalario más graves y no sabíamos cual era el tratamiento más efectivo». Apunta que ante el actual repunte de casos «hemos adquirido experiencia y estamos saliendo a buscar el virus, y antes de final de año seguramente tendremos dos nuevos fármacos efectivos para el tratamiento del Covid-19».

«El indicador clave es la presión en UCI» advierte Argimon, que defiende que «en Cataluña no estamos en una situación ni de largo tan crítica» para descartar un endurecimiento generalizado de las medidas de prevención similar a una vuelta a la fase 2. «No creo que sea una medida que esté sobre la mesa en estos momentos, no sé si más adelante, pero ahora desde luego no está sobre la mesa, tampoco para el cojunto de España por lo que he hablado con los responsables del Ministerio».

En los brotes de Cataluña y Aragón, las comunidades que han encabezado la segunda oleada, «la mayoría de los enfermos en esta primera fase de la segunda oleada son más pobres y diez años más jóvenes de media», explica Paredes. Es el perfil de los temporeros que están en el origen de los primeros brotes en ambas comunidades, perfil que se repite en los que después se han producido en el entorno metropolitano de Barcelona.

Por tanto, advierte Paredes, «las recomendaciones son las adecuadas, pero no son suficientes, se tiene que tener en cuenta también la situación socioeconómica» de los contagiados, especialmente los asintomáticos, para garantizar que pueden cumplir el confinamiento.

Polémica por el rastreo de asintomáticos en Madrid

En comunidades como Madrid, sin embargo, el problema sigue siendo la infradotación del sistema sanitario, sin suficientes rastreadores ni test PCR. En las primeras semanas de «nueva normalidad», la comunidad mantuvo un nivel estable y bajo de contagiados. En las últimas tres semanas, sin embargo, las cifras se han disparado y esta semana se ha convertido en uno de los principales focos de nuevos brotes, con más de 5.000 contagios acumulados en los últimos siete días.

Pero lo más alarmante es que Madrid -según aseguran en Sanidad- sólo detecta un 15% de asintomáticos, frente al 80%, por ejemplo, del País Vasco; una cifra que el Gobierno regional de Isabel Díaz Ayuso niega y eleva hasta el 70% basándose, precisamente, en un informe del propio Ministerio. La media española es del 50%, señalaba este jueves el director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón. La solución propuesta por la Comunidad de Madrid, rastreadores voluntarios para completar la plantilla de 400 personas dedicadas a la búsqueda y seguimiento de los contactos, ha desatado la indignación.

En Cataluña, el incremento de rastreadores y pruebas realizadas impulsado desde hace dos semanas ha sido clave para contener la expansión en Barcelona y su área metropolitana, con sus cuatro millones de habitantes. Esta comunidad ha pasado de los 140 contratados a principios de mes a 1.196 en toda Cataluña esta semana, de los que 213 actúan en Barcelona y unos 600 más en su entorno metropolitano. El resultado, 41.200 contactos identificados en 15 días.

Aún así, y pese al «optimismo» de Fernando Simón, que anunciaba el jueves que la situación en Cataluña está controlada, esta comunidad sigue sumando nuevos contagios, 1.181 el viernes según los datos de la Generalitat, que contabiliza 104.291 positivos en esta comunidad, casi 20.000 más de los consignados en los datos del Ministerio de Sanidad. Además, Cataluña sumaba este viernes otros 10 fallecidos por Covid-19 en 24 horas, 19 desde el miércoles.

Riesgo en la costa

El físico Alex Arenas, investigador de la URV y uno de los firmantes del manifiesto por una auditoria externa sobre la gestión de la crisis en España, señala además otro punto de preocupación: la situación en las zonas costeras. «Son receptoras de turismo» destaca Arenas, «la situación está bien de momento pero debemos tener un control muy exhaustivo en estas zonas para que la situación no se complique, porque serán receptoras del virus, queramos o no, por la movilidad turística».

Arenas, que fue uno de los primeros en proponer modelos de control del contagio del coronavirus para predecir su desarrollo, advierte ahora de que «no podemos relajar ninguna medida».

En sintonía con la consejera vasca, señala que «esto no es una carrera de 100 metros, es un maratón, y cuando la situación esté controlada nos tendremos que empezar a preparar para el problema que nos vendrá en septiembre, con la reapertura de los colegios y la vuelta a la actividad laboral».

Cronificar la pandemia

«Se buscará que se cronifique esta situación» con rebrotes puntuales controlados en zonas geográficas acotadas, apunta Paredes en este contexto. «Lo más realista es pensar en una cronificación de casos con brotes que suben y bajan» porque la enfermedad no va a desaparecer.

«Se han erradicado muy pocas enfermedades en la historia» y la vacuna, aunque se está avanzando muy rápido, tardará años, añade. «Podemos estar cuatro o cinco años conviviendo con la enfermedad», advierte este investigador de la Fundación de Lucha contra el Sida (FLS).

«Lo más realista es pensar en una cronificación de casos con brotes que suben y bajan porque la enfermedad no va a desaparecer»

Paredes asegura que «es difícil predecir cómo se comportará el virus y difícil que desaparezca de forma espontánea. De hecho, nunca ha desaparecido del todo», aunque «con el confinamiento remitió» el contagio comunitario.

Aún así, destaca que la gestión ahora está más controlada porque los enfermos ahora llegan antes al sistema sanitario, por tanto menos graves, se ha testado y comprobado ya la eficacia de algunos tratamientos y se está mejorando el control de los contactos.

Menor presión hospitalaria

«Ahora los brotes no son tan importantes, tenemos muchos contagios pero muchas altas y pocos ingresados en la UCI, mientras siga así, la sociedad podrá seguir funcionando» añade en base a su experiencia en el principal hospital de la zona metropolitana norte de Barcelona.

En este contexto coincide con Argimon en que no deberíamos ir a un segundo confinamiento o un retorno a la fase 2. Una idea que secunda Jacobo Mendioroz, director de la Unidad de Seguimiento del Covid en Cataluña. «La curva se ha estabilizado y parece que empieza a bajar, y siempre hemos dicho que propondríamos medidas proporcionales a la situación» apunta al ser preguntado sobre un eventual retorno a la fase 2.  

«Ahora hay movilidad en toda Europa y por tanto las medidas las tenemos que adoptar desde la responsabilidad. Nadie quiere limitar más la movilidad y tampoco es lo que necesitamos» concluye Argimon, que ha defendido mantener, eso sí, medidas como el cierre del ocio nocturno, hoy por hoy uno de los principales focos de contagio junto a los encuentros familiares.

Qué significa volver a la fase 2

Pese a la prudencia de los técnicos, que miran de reojo la incidencia del virus en la economía y un calendario que se alarga para tener la situación definitivamente controlada, algunos apuntan ya a la necesidad de que el Gobierno retome las riendas de la gestión sanitaria para volver a la fase 2 aplicada en mayo y junio. Unas medida restrictivas que, de hecho, ya se están aplicando en algunas zonas de Cataluña y Aragón.

Supondría volver a limitar los grupos de hasta 15 personas, siempre manteniendo la distancia social y, ahora, el uso de la mascarilla. O ceñir las celebraciones en todo tipo de instalaciones con un aforo del 50% y sin superar nunca los 100 invitados al aire libre y los 50 en espacios cerrados. La limitación del 50% del aforo se extiende también a los espacios de culto.

En el caso de la cultura, se permite la apertura de cines, teatros y auditorios con butaca asignada previamente y hasta un tercio de su aforo, mientras que los espectáculos se limitan a 50 espectadores en espacios cerrados y 400 al aire libre. Las limitaciones de aforo se aplican también a tiendas y centros comerciales, en este caso al 40%.

Los bares y restaurantes también deben limitar su aforo a un tercio de la capacidad en el interior, excluyendo el uso de la barra, y mantener la distancia de dos metros entre las mesas en terrazas. Las mismas normas se aplican a establecimientos turísticos. La gran incógnita, en este escenario, sería la enseñanza, que no reabrió durante el confinamiento excepto en cursos puntuales y las dos últimas semanas del curso. Las normas de distancia y prevención aplicadas en las pruebas de acceso a la universidad serán en este caso el referente.

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