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Dos mil alumnos y un virus: así se organizan los megacolegios

EFE/Biel Aliño

La vuelta al colegio va a suponer una prueba de fuego para España en la lucha contra el coronavirus. Más de ocho millones de alumnos regresan estos días a unas aulas que no pisan desde que se decretara el Estado de Alarma a mediados de marzo.

«Sin que exista el riesgo cero, nuestros hijos y maestros y todos los profesionales van a tener la garantía de estar en espacios seguros», afirmó el lunes el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una entrevista con TVE. Pero la incertidumbre está instalada en muchos centros, en padres, profesores y niños.

Cómo evitar que los niños se contagien y detectar rápido las transmisiones serán los dos principales retos a los que se enfrentarán los colegios en un curso más que atípico. Y ese desafío se multiplica en los «megacolegios», centros con cientos de alumnos, varias clases por curso y decenas de profesores.

Volvemos a un centro que nada tiene que ver con el que dejamos el 10 de marzo»

Directora del colegio Joaquín Costa

«Estamos desbordados, no podemos prácticamente ni atender el teléfono», dicen desde el colegio público Joaquín Costa, uno de los más grandes de Madrid con casi 1.500 alumnos. «Acabamos de terminar un claustro de tres horas y tenemos todavía mil tareas pendientes que organizar para mañana».

Establecer todos los turnos de clases, recreos y comedor de este colegio es un auténtico rompecabezas. Y eso que es un centro enorme en cuanto a instalaciones se refiere: cerca de 70 aulas, tres gimnasios y varias pistas de fútbol, baloncesto y voleibol. Otras escuelas públicas tienen muchísimas más limitaciones de espacio y cuentan con muy poco terreno al aire libre.

Hasta este año, el colegio Joaquín Costa tenía seis clases por curso, pero con las nuevas medidas contra el coronavirus ha pasado a ser un línea 8. Se han habilitado nuevas aulas y se utilizarán todas instalaciones que sean necesarias para dar clases: desde gimnasios hasta el teatro, pasando por aulas de informática o salas de maestros.

«Volvemos a un centro que nada tiene que ver con el que dejamos el 10 de marzo», señaló la directora del centro, María Isabel Jiménez Castillo, en una carta enviada a los padres a finales de agosto. «Los alumnos tendrán unos movimientos muy limitados en el centro y la obligación de cumplir normas de forma muy estricta, ya que la repercusión de la irresponsabilidad por parte de un solo miembro de la Comunidad Educativa puede tener consecuencias muy graves y perjudiciales para la salud de todos».

Colegios privados: a más recursos, menos problemas

Los grandes colegios privados viven una situación diferente. «Tenemos más recursos a nuestra disposición que la escuela pública», admite el director del colegio Estudio, Luis Jerónimo. «Y aunque el número de alumnos es determinante en la lucha contra el virus (en sus aulas hay unos 1.900 estudiantes cada curso), hay otros factores que tienen mucho peso. Nosotros, por ejemplo, tenemos 18.000 metros cuadrados al aire libre». El colegio Estudio podría, si quisiera, dar todas las clases en el exterior.

El centro instaló además cámaras en la mayoría de las aulas para poder llevar a cabo una educación semipresencial de garantías. A partir de 3º de la ESO -en las edades donde más transmisión se ha dado en los últimos meses- la mitad de los alumnos estarán en clase y la otra mitad seguirán la lección en streaming desde casa. Además, el centro cuentan con un departamento de salud formado por un médico y tres enfermeras que han aprobado el protocolo a seguir.

«Nosotros vamos a hacer mucha pedagogía en el uso del material sanitario, sobre todo de la mascarilla. Lo más complicado va a ser cambiar hábitos y comportamientos de los más pequeños, que comprendan el nuevo escenario y su nuevo día a día», añade Luis Jerónimo.

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