Trabajos de la vacuna en los laboratorios de Moderna.

Trabajos con la vacuna en los laboratorios de Moderna. EP

Salud

Cómo será la efectividad de la vacuna cuando llegue a la calle

Las buenas noticias se acumulan. La inversión en recursos y medios por parte de estados, instituciones científicas y farmacéuticas -a la luz de los primeros datos- está dando sus frutos. La eficacia de las vacunas contra el coronavirus de Pfizer, la rusa Sputnik V y Moderna es mucho más alta de lo esperada: 90%, 92% y 94,5%, respectivamente. 

Son buenas noticias, pero todavía no tenemos la foto completa de las vacunas. Las tres están en fase III, la más importante de las etapas de desarrollo de un medicamento. Pero ninguna ha dado resultados definitivos, son todos preliminares. Aunque luego se confirmen estas eficacias anunciadas, al impacto de la vacuna le falta su prueba definitiva: la vida real.

El reto de la vacuna está en la calle

“Los ensayos clínicos son una muestra de población. En estos ensayos se determina qué efectos va a tener. En una muestra de 30.000 personas compruebas que en el 90% de los casos consigues inmunidad, a esto se le llama eficacia. Pero cuando ya tienes el medicamento en la calle, con todo tipo de personas con sus circunstancias diferentes, puede resultar que ya no es tan eficaz, que en vez de 90% es del 85%. Eso es lo que se llama efectividad, que es el éxito o el impacto de la vacuna en la población real”, asegura José Martínez Olmos de la escuela andaluza de Salud Pública. 

La efectividad es el dato que más nos interesa porque es el que se produce en la vida real»

Se trata de un concepto teórico que sirve para diferenciar cuando la vacuna está en pruebas de los efectos de la vacuna cuando están en la calle entre la población real. “La efectividad es el dato que más nos interesa porque es el que se produce en la vida real, pero no lo puedes saber cuando estás investigando. Cuando tu muestra representa mejor a la población real, más se acercará la eficacia del laboratorio a la efectividad de la vida real”, añade Olmos. 

Esta es una de las razones por las que no todo el mundo es válido para los ensayos clínicos, porque son como las encuestas, tienen que representar la población de la que queremos saber los resultados. Se pueden producir sesgos o desviaciones en los resultados si la muestra está mal hecha. 

¿Debemos esperar muchas diferencias? “Todo depende de cómo se hayan seleccionado los sujetos del ensayo. Hay que pensar que suelen ser muy parecidas la eficacia de la efectividad en los medicamentos, pero como estamos hablando de un virus nuevo, de una vacuna nueva -que no es un medicamento que tiene experiencias previas de otros similares- pues no podemos estar 100% seguros”, asegura Olmos. “Pero no tiene sentido que tengamos dudas sobre su efectividad, porque la metodología que se utiliza para los ensayos clínicos es la que se viene utilizando en vacunas y medicinas desde hace muchísimos años”, concluye.

La eficiencia, el rendimiento de la vacuna

A estos conceptos hay que añadir la eficiencia, que un término más económico. “Relaciona cuánto invierto y qué consigo a cambio. Si sólo hubiera una vacuna y funcionara, sería eficiente, pero eso no quiere decir que los precios sean justos. Cualquier vacuna que logre prevenir el Covid tendrá eficiencia, pero si vienen más vacunas hay que comprobar si hacen lo mismo por menos precio, si tienen más eficiencia. Eso lo veremos cuando podamos comparar unas vacunas con otras”, explica Olmos.

Pero para el que fuera secretario de Estado de Salud Pública en el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, los primeros precios de los que se están hablando «no parecen muy altos» y considera que cuando se lancen varias vacunas los precios serán aún más bajos. “Aunque esto es muy prematuro”, concluye.

Comentar ()