Beatriz es psiquiatra en un hospital madrileño y el martes acudió con sus compañeros a recibir algo que todos esperaban desde hace meses. Un poco como la luz al final del túnel, vacunarse del Covid era para ella una pequeña victoria que, sin embargo, no le permitieron. Su hospital obliga a la firma de un consentimiento informado en el que se afirma que «no se debe administrar la vacuna durante la lactancia». Un documento que contradice el de otros hospitales de la Comunidad de Madrid, como el Ramón y Cajal, donde se afirma que «a pesar de que no se esperan efectos adversos, se debe valorar individualmente».

Otros hospitales de la Comunidad de Madrid, como el Gregorio Marañón, directamente no exigen la firma de un consentimiento informado. Desde la Consejería de Sanidad de Madrid aseguran que la vacunación o no de madres en período de lactancia se hace «según criterio clínico».

La falta de una indicación única, que afecta también a otras autonomías, hace que otras sanitarias en la situación de Beatriz hayan pasado por lo mismo y que algunas, directamente hayan optado por mentir en el consentimiento. «Conté en twitter lo que me había pasado y otras compañeras médicos y enfermeras me contaron sus experiencias. Algunas habían optado directamente por mentir para no tener problemas, yo preferí hacer pública la situación por si ayuda a que se aclare la situación y no haya más problemas de este tipo».

Lo que dice el Ministerio de Sanidad

Lo cierto es que el Ministerio de Sanidad informa a través de su web de que «no hay datos sobre los posibles efectos de la vacuna durante la lactancia (ni sobre la producción de leche ni sobre el lactante), aunque teniendo en cuenta el tipo de vacunas actualmente autorizada (Comirnaty, de Pfizer/BioNTech, y la vacuna frente al COVID-19 de Moderna) no se considera que suponga un riesgo para el lactante, por lo que en el caso de mujeres que amamantan y que tienen alto riesgo de exposición o alto riesgo de complicaciones puede valorarse la vacunación de manera individualizada».

Sanidad deja, por tanto, a criterio individual la decisión de la vacunación y médicos como Beatriz denuncian que no se tenga en cuenta su propio criterio como médicos. «Me parece un agravio respecto a mis compañeros que han podido recibir la vacuna. Yo he tomado esta decisión precisamente para proteger mi seguridad y la de mi familia y no entiendo que la decisión quede en manos del servicio de Salud Laboral del hospital cuando en otros sitios no se está siguiendo el mismo criterio», denuncia.

Este periódico ha consultado al resto de consejerías y las respuestas recibidas remiten a la estrategia del Ministerio de Sanidad aunque algunas comunidades autónomas- según recoge la Asociación Española de Pediatría – la indican sólo para mujeres de alto riesgo de salud o sanitarias (Asturias y Andalucía), directamente la prohíben (Cataluña). En Madrid indican que no consta aunque remiten al documento de consentimiento informado que exige el hospital de Beatriz y en el que se niega la vacunación a madres lactantes.

En el prospecto de la vacuna Comirnaty (Pfizer) se recoge también que quien quiera vacunarse en periodo de lactancia «consulte a su médico o farmacéutico antes de recibir esta vacuna».

Por otro lado, la Federación de Asociaciones Científico Médicas de España (FACME) que reúne a las principales sociedades científicas ha emitido un documento en el que asegura que con la evidencia disponible no existe razón para contraindicar la vacuna a mujeres embarazadas.

¿Qué pasa en otros países?

En Estados Unidos o Canadá la vacuna no está generalmente contraindicada en la lactancia y la Agencia Reguladora de Reino Unido, que inicialmente la prohibía, cambió su criterio el pasado 30 de diciembre para avalarla tras una evaluación individualizada de criterios.

En un artículo en The British Medical Journal se explicaba el cambio de criterio basado en que «la ausencia de datos rara vez es una justificación válida para exclusiones amplias. A los hombres que están tratando de concebir no se les ha advertido sobre la vacuna, aunque no existen datos sobre los posibles efectos sobre la espermatogénesis», indica el artículo.