Un paciente de Covid en la UCI mientras un grupo de sanitarios debaten en su presencia.

Un enfermo de Covid-19 ingresados en la UCI del Hospital Morales Meseguer de Murcia, donde recibe tratamiento. EFE/Marcial Guillén

Salud

Un año después, aún no hay un tratamiento específico contra el coronavirus

En un hito sin precedentes, varias vacunas frente al Covid han sido puestas en el mercado en menos de un año tras el descubrimiento del virus. Los grandes esfuerzos hacia la búsqueda de una vacuna han dado sus frutos, un éxito que sin embargo no se ha visto replicado en el hallazgo de tratamientos.

Los médicos coinciden que entre marzo y abril los hospitales vivieron un tsunami de incertidumbre e impotencia. El virus desconcertó a médicos de todas las especialidades por su capacidad para producir inflamación, trombos y una respuesta exacerbada del sistema inmunológico. Se daba lo que «se creía que podía funcionar». Poco a poco la comunidad médica – a falta de un tratamiento estándar que sigue sin existir en enero de 2021 – fue estableciendo unas pautas de tratamiento. Pero éstas llevan prácticamente estancadas desde agosto.

«Los pacientes que ingresaban a final de verano se tratan, en general, igual que los de ahora», reconoce José Manuel Ramos Rincón, médico internista y portavoz de la Sociedad Española de Medicina interna, «contra los virus solemos tener menos herramientas terapéuticas que con las bacterias y en el Covid nos está pasando, tenemos muy poco y con una eficacia muy limitada», añade.

Coincide en la opinión el jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Vall d’Hebrón, Benito Almirante: «El coronavirus se parece en este sentido al VIH. Costó años tener tratamientos eficaces contra él y con el Covid nos puede pasar lo mismo».

Aunque «mejor que hace un año», el que fuera jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital Gregorio Marañón, Emilio Bouza explicó esta semana en un encuentro sobre vacunas y personas mayores que «contra el Covid no hay un antiviral incuestionable y que el mundo de la terapia no ha respondido como el de las vacunas».

Ensayos clínicos: esperanza con cautela

La falta de aprobación de nuevos tratamientos se entremezcla con la efusividad con la que se publicitan ensayos clínicos y que pueden crear cierta confusión, advierten los especialistas. Resultados muy positivos como los obtenidos en las últimas semanas con la Plitidepsina consiguen el impacto en la Bolsa de la farmacéutica aunque – bajan las expectativas los especialistas – «son muy preliminares. Faltan ensayos clínicos en humanos que demuestren su efectividad. Eso puede llevar meses o un año hasta que pudiera llegar a aprobarse», apunta Almirante.

«Cada semana sale el resultado de un ensayo pero con frecuencia unas semanas después se publica otro que contradice al primero», indica David de la Rosa, neumólogo portavoz de la Sociedad Española de Cirugía Toráctica y Respiratoria, «aún vamos aprendiendo día a día».

Plitidepsina, un antiviral «100 veces más potente que el remdesivir»

Un antiviral «100 veces más potente que el remdesivir (el único antiviral aprobado contra el Covid)» provocaba el entusiasmo – más de la Bolsa que se disparaba un 20%, que de los médicos – esta semana. Los especialistas coincidían en que son noticias «excelentes pero muy preliminares».

Este fármaco obtenido de aspidias (una especie de invertebrado que vive en el fondo del mar) ya está aprobado en Australia para el tratamiento del cáncer sanguíneo y un grupo de investigadores han confirmado su eficacia – en laboratorio – contra el Covid. Uno de los líderes de la investigación es el español Adolfo García-Sastre, virólogo en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York: «Es uno de los mejores fármacos que hemos probado contra el Covid pero faltan aún ensayos en humanos», reconocía en una entrevista en Cope.

El virólogo ponía sobre la mesa las ventajas, pero también los inconvenientes del fármaco: «Como todos los antivirales solo va a funcionar bien si la persona no tiene muchos síntomas y al ser de aplicación intravenosa no podrá ser tan accesible ya que tendrá que administrarse en un centro sanitario», explicaba en la entrevista.

La compañía Pharmamar, que ya comercializa el fármaco con su otra aplicación, está ahora en fase de diseño del estudio que tendrá que probar el compuesto en distintos hospitales y un gran grupo de pacientes antes de que pueda ser aprobado.

Colchicina, el viejo fármaco antigota con propiedades antiinflamatorias

Otro de los fármacos que ha despertado interés en las últimas semanas es la colchicina. Este viejo fármaco indicado para disminuir los niveles de ácido úrico por ejemplo en la gota) ha mostrado también eficacia en ensayos clínicos. «Habrá que valorarlo con calma, es un antiinflamatorio más y habría que valorarlo con sus efectos secundarios, porque es sabido que a dosis largas provoca síntomas gastrointestinales importantes», afirma Almirante.

«El beneficio aportado por la colchicina es pequeño y afecta a los recientemente diagnosticados. Valdría sobre todo para evitar que quienes se van a poner malos lo hagan pero el problema es que no sabemos quiénes de los infectados son los que van a acabar experimentando formas graves de la enfermedad. Ahí tenemos un vacío que nos dificulta mucho las cosas», explica Ramos Rincón.

Ivermectina, modestos beneficios

Otro fármaco que ha despertado el interés en las últimas semanas es la ivermectina, un antiparasitario usado tanto en humanos como animales, también ha demostrado efectos in vitro (en células) para reducir la replicación del virus. Los resultados de un estudio preliminar que ni se llegó a publicar en una revista científica hicieron que en America Latina se utilizara a pesar d ela falta de evidencias.

En la última semana, un nuevo estudio de la Universidad de Navarra aportaba signos positivos en personas con enfermedad moderada aunque el equipo investigador incidía en que son necesarios nuevos análisis para corroborar los hallazgos. «Este es un fármaco prácticamente retirado porque otros ensayos han parado por falta de beneficios», afirma Almirante.

En general, España mantiene distintos ensayos clínicos aunque muy concentrados en unos pocos principios activos. Según un informe publicado en octubre pasado, la hidroxicloroquina(un antiinflamatorio usado contra la malaria sobre todo en la primera ola) acaparaba 16 ensayos de 123, seguida del tocilizumab (un medicamento biológico contra la artritis) y la colchicina (antigotoso) con 8 ensayos cada uno, corticosteroides con otros ocho ensayos y el remdesivir con cinco. 

Tratamientos actuales, la tríada recomendada

Como explica Almirante, al igual que hace casi medio año – el remdesivir se aprobó en julio – cuando un paciente ingresa en el hospital (si no hay ingreso los tratamientos van básicamente a combatir los síntomas y se basan en la analgesia) recibe tres tipos de terapia, que pueden variar algo según el perfil del enfermo: «Reciben el antiviral remdesivir si cumplen criterio de menos de una semana de síntomas y sin necesidad de intubación, reciben un antiinflatorio tipo corticoides que suele ser dexametasona y por último un antitrombótico, en cantidad profiláctica (preventiva) o mayor si es necesario y que suele ser heparina».

Los tratamientos son fundamentalmente los de hace ya casi medio año y así se reconoce en las actualizaciones que al respecto de los tratamientos hace el Ministerio de Sanidad. En su última versión, del 9 de julio, el Ministerio de Sanidad indica que «no existe por el momento evidencia procedente de ensayos clínicos controlados que permitan recomendar un tratamiento específico para SARS-CoV-2. La información general recogida de los distintos medicamentos es orientativa. Se recomienda de forma prioritaria la utilización de estos medicamentos a través de estudios clínicos aleatorizados que permitan generar conocimiento».

Remdesivir, el único antiviral

A 2.000 euros por tratamiento y paciente y con una eficacia cuestionable – para enfermos con menos de una semana de evolución de síntomas, con insuficiencia respiratoria pero sin necesidad de intubación -, el remdesivir se aprobó en junio en Europa y hasta la fecha sigue siendo el único antiviral autorizado contra el Covid.

«Es lo que tenemos y vale para unos pocos pacientes, con efectos demostrados en la reducción del tiempo de hospitalización pero no en síntomas», indica Ramos Rincón. Ahora además se está ensayando su uso combinado con el baricitinib y en pacientes sin ventilación mecánica que daría mejores resultados, según un estudio publicado en diciembre.

Antiinflamatorios, dexametasona y más

El hallazgo con más impacto sobre la mortalidad fue el de la dexametasona. Este corticoide ya se había usado – con cierto miedo porque podía disminuir la respuesta inmune – en la primera ola y un estudio inglés en junio y el propio Ministerio de Sanidad en septiembre avalaron su uso frente al Covid. «Con este tratamiento hay una evidencia en la mejora clínica, es el tratamiento más estandarizado», indica De la Rosa.

«Se usa de manera rutinaria en personas con más de una semana de evolución de síntomas e insuficiencia respiratoria de cualquier tipo. Se da durante 10 días a dosis bajas y ha mostrado beneficios importantes en reducción de la mortalidad», añade Almirante.

Anticoagulantes, heparina preventiva

También desde pocas semanas después del estallido de la pandemia se empezó a pensar en los anticoagulantes. La aparición de trombos a las dos o tres semanas de la infección provocó problemas trombóticos, en pulmones y otras zonas, que llegaron incluso a provocar desenlaces fatales. Así, como recuerda el cardiólogo David Vivas, portavoz de la Sociedad Española de Cardiología, «se llegó a la anticoagulación de todos los pacientes que ingresan. Se ofrecen tres fórmulas en función del tipo de paciente. Dosis terapéuticas para los más graves, dosis intermedias para quienes han tenido neumonía y profiláctica o preventiva para los más leves».

Mientras que en algunos lugares se ofrece la heparina a enfermos leves – con antecedentes de enfermedades de la sangre o incluso sin ellas -, Vivas explica que eso no figura en los protocolos generales pero que siempre se recomienda a los pacientes «que deambulen, al igual que se hace cuando alguien se somete a una intervención quirúrgica que les va a mantener en la cama algunos días», añade.

Las contraindicaciones de la heparina son fundamentalmente frente a un sangrado interno que no fuese detectado. «Pueden dar lugar en un momento determinado a una úlcera de estómago o una pequeña lesión cerebral si había predisposición. Por eso hay que evaluar el riesgo individualmente, especialmente si la persona no es de riesgo», apunta el cardiólogo.

Otros de los fármacos que se administran son antibióticos, pero para pacientes determinados con riesgo de desarrollar alguna infección bacteriana en el hospital.

Sin nada contra la «bola de nieve» del Covid persistente

El último, pero de creciente importancia, ámbito de actuación contra el Covid está en el abordaje de su sintomatología crónica o persistente. Como explica la portavoz de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), Pilar Rodríguez Ledo, «esto es una bola de nieve y aún no hay tratamientos. Se tratan los síntomas únicamente».

Esos síntomas son fundamentalmente el cansancio o fatiga y la fiebre aunque el espectro es amplísimo. Para el más común, que es la fatiga, «no hay tratamientos farmacológicos aunque sí están funcionando bien programas de rehabilitación y fisioterapia contra la fatiga muscular o general».

Esta afección que se prolonga más allá de las semanas de infección activ es un problema creciente y según algunos estudios puede afectar a un 20% de los pacientes. Para Bouza, «todos los grandes hospitales y centros sanitarios deberían estar ya preparando unidades multidisciplinares que puedan abordar la gran variabilidad de síntomas que hay desde orgánicos a psicológicos o funcionales. Tienen que prepararse para lo que viene para no marear a los pacientes», concluye.

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