El aeropuerto internacional de Frankfurt, vacío

El aeropuerto internacional de Frankfurt, vacío EFE/EPA/RONALD WITTEK

Salud

Pasaporte sanitario: la medida que divide a Europa y enfrenta al turismo con los científicos

El salvoconducto sanitario permitiría viajar a los vacunados y reactivaría el turismo, pero los científicos advierten de que las personas inmunizadas pueden seguir contagiando

Con el turismo tremendamente herido por la pandemia del coronavirus, en el sector suspiran por medidas que reactiven la industria. El pasaporte sanitario para los vacunados contra el virus es una de las grandes esperanzas, pero los científicos advierten de que es muy pronto para tomar una decisión de esas características.

El inicio de la campaña de vacunación en Europa a finales de diciembre insufló ánimos a un sector que está viviendo su peor momento en décadas. El turismo perdió en 2020 en España más de 50.000 millones de euros y en diciembre había cerca de 730.000 trabajadores del sector afectados. Se perdieron siete de cada diez pasajeros respecto a 2019, un golpe durísimo para un país que tiene en el turismo a su principal motor económico.

Antes de tomar ningún decisión hay que ver cuánto dura la inmunidad y si las vacunas reducen la transmisibilidad»

Fernando José García López, epidemiólogo

«Encontrar la forma de promover viajes internacionales de forma segura debe seguir siendo nuestra prioridad», señaló en ese sentido el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el Consejo Europeo de la semana pasada. En esa reunión se debatió la creación de un pasaporte o certificado sanitario para fomentar la movilidad entre los países de la Unión Europea, pero hubo varios, entre ellos Francia y Bélgica, que se opusieron.

La iniciativa, promovida por Grecia y secundada por España, busca que toda persona vacunada del coronavirus pueda moverse libremente, sin restricciones ni cuarentenas. Pero hay muchos aspectos que pulir: éticos, epidemiológicos, legales y sanitarios.

El turismo, a favor

Porque desde el punto de vista turístico no hay nada negativo. «Es lo que deseamos tener», afirma a El Independiente José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur, el mayor conglomerado de empresas turísticas en España. «Desde el punto de vista turístico lo entendemos como un salvoconducto que demuestre que una persona se ha vacunado y así esté legítimamente autorizada para sustraerse de todas las restricciones».

Desde la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), también ven con buenos ojos un pasaporte sanitario para los viajeros. «La recuperación del transporte aéreo pasa necesariamente por una herramienta estandarizada a nivel global que permita conocer en todo momento si alguien se ha hecho las pruebas del coronavirus o está vacunado», señala el presidente de la asociación, Javier Gándara.

Los científicos lo ven «prematuro»

La principal oposición a este pasaporte sanitario llega desde la comunidad científica. «Tomar una medida así ahora sería muy prematuro», considera el epidemiólogo Fernando José García López. Las razones que se esgrimen son dos: todavía se desconoce cuánto dura la inmunidad de las vacunas y si una persona vacuna puede seguir contagiando.

«Nos faltan esos dos datos clave de las vacunas de Pfizer y Moderna, que son las dos que se están administrando en la Unión Europea. Antes de tomar una decisión, hay que ver cuánto dura la inmunidad y si las vacunas reducen la transmisibilidad», añade el experto.

Todavía no hay estudios concluyentes sobre si una persona ya vacunada puede seguir infectando. Según los cálculos de este epidemiólogo, tardaremos meses en saber esos datos. «Y hasta que eso no se aclare, cualquier decisión que se tome será prematura», insiste.

Dudas legales

La aplicación de un sistema de control sanitario de estas características también plantea dudas legales y éticas. La vacuna contra el coronavirus no es obligatoria en la Unión Europea, por lo que un país difícilmente pueda exigirlo a un viajero dentro de su marco jurídico.

«Además», recuerda el epidemiólogo Fernando José García López, «hay personas que no se podrán vacunar aunque quieran por tema de alergias o temas médicos». En ese grupo también pueden englobarse a embarazadas o menores de edad. «Algo así puede dar lugar a una discriminación entre ciudadanos europeos cuando el acceso a la vacuna no está generalizado», expuso la ministra belga de Exteriores, Sophie Wilmes.

Por otro lado, está la cuestión de la protección de datos, ya que un certificado o pasaporte sanitario tendría que tener acceso al historial médico de los viajeros.

Se están probando varias ‘apps’

Parece obvio que, tarde o temprano, habrá un mecanismo que agilice estas cuestiones sanitarias a la hora de viajar. «Lo de ir con un papel a un país para demostrar que estás vacunado se va a acabar», afirma Zoreda, de Exceltur. Y las aerolíneas están probando ya distintas ‘apps’.

British Airways anunció este viernes que empezará a probar VeriFLY a partir del 4 de febrero en los vuelos entre Londres y Estados Unidos, una app que ya usa American Airlines en determinadas rutas desde noviembre. Esta aplicación, cuyo uso será opcional, comprueba que los clientes cumplen los requisitos de entrada a su destino, proporcionando una verificación digital de los documentos de salud.

 La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) ha desarrollado otra app, Travel Pass, que se lanzará en marzo y con la que espera que se reactive de alguna manera el desplomado tráfico aéreo. Su uso también será opcional por parte de los viajeros y cada aerolínea decidirá si se suma o no a la iniciativa.

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