Salud

La pandemia sigue disparada en la Comunidad Valenciana: más muertos en enero que entre marzo y mayo

Un sanitario traslada a un enfermo en el Hospital Clínico de Valencia.

Un sanitario traslada a un enfermo en el Hospital Clínico de Valencia. EFE/ Kai Försterling

El coronavirus se ha cobrado 1.827 vidas en la Comunidad Valenciana sólo en el mes de enero. Las cifras dejan muy atrás los 1.440 fallecidos entre marzo y mayo y este dos de febrero se ha batido el trágico récord de la pandemia con 104 fallecidos en un solo día. Aunque la incidencia remite ligeramente, sigue siendo la más alta de toda España (1.382). La región sufre también la mayor presión hospitalaria con casi el 40% de sus camas ocupadas por enfermos Covid y en sus UCI, con un 61% de enfermos Covid sólo por detrás de La Rioja.

Muertos diarios por Coronavirus en Comunidad Valenciana

Esa cifra de fallecidos es aún mayor si se observa el exceso de mortalidad a través del sistema MoMo, que apunta un exceso de mortalidad en el 1 de diciembre y el 25 de enero de 2.746 personas en la región, una cifra superior a las 2.015 registradas por Sanidad. Esa mortalidad puede incluir también los fallecidos por otras causas derivadas de la pandemia.

Exceso de mortalidad registrado en la Comunidad Valenciana

Imagen de las defunciones estimadas y observadas en la comunidad valenciana por Coronavirus
Servicio de Vigilancia de la Mortalidad (MoMo)

Para la Comunidad Valenciana, esta tercera ola se ha convertido en la más dura desde que comenzó la epidemia. «Donde hubo menos incidencia en la primera y segunda ola, ahora el virus está encontrando menor resistencia», afirmaba este martes en RNE el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, quien añadía que «hay muchas razones, algunas incluso que desconocemos» para explicar por qué el virus ha crecido exponencialmente en las últimas semanas.

Para el investigador valenciano Salvador Peiró, experto en Salud Pública, tras el auge explosivo de los contagios se unen «la sociabilidad en el período navideño alargado» y una baja prevalencia de las anteriores olas: «Había mucho combustible por quemar, lo que pasa es que ha sucedido muy deprisa».

«El volumen de contactos por cada valenciano aumentó en la Navidad, también en los mayores de 65 años y eso hace que, pese a que se cumplieran las medidas establecidas, si tuvieron contacto con distintos grupos a lo largo de las navidades las posibilidades de contagio se multiplicaran», explica Peiró, quién cree además que perjudicó «la idea que se extendió de realizar PCR y poder visitar a la familia en caso negativo».

Aún sin el impacto de la variante británica

Estos datos afectan a la región bajo la amenaza de la variante británica, que como aseguraba Ximo Puig tiene una presencia «escasa hasta el momento». No obstante, el president reconocía que el acecho de la mutación «es muy preocupante».

Peiró asegura también que según datos de algunos hospitales de la región «la presencia de la variante británica ronda el 5%», una cifra que está en el límite bajo de la media de España ,que según Fernando Simón estaba la pasada semana «entre el 5 y 8% con algunos territorios con presencia del 20%». «Para frenarlo lo que tenemos son las medidas de protección, que ya han demostrado que funcionan contra la variante británica en Irlanda, por ejemplo. Lo importante es aplicarlas para enlentecer lo máximo posible su expansión y no desescalar antes de tiempo».

Medidas «suficientes» para bajar la curva

La Comunidad Valenciana es una de las que tienen actualmente impuestas medidas más restrictivas, con sus municipios de más de 50.000 habitantes cerrados perimetralmente en finde se semana y festivos. El toque de queda empieza a las diez de la noche y las reuniones en espacios públicos se limitan a dos personas, excepto convivientes. En domicilios y espacios privados, solo pueden reunirse convivientes.

La hostelería estará cerrada, tanto en interior como en terrazas, hasta el 15 de febrero excepto pedidos para llevar. Tampoco están abiertos gimnasios ni instalaciones deportivas o salones de masajes y balnearios. El comercio no esencial tiene que cerrar a las seis de la tarde. Algunas de esas medidas están vigentes desde este pasado lunes y, según ha explicado este martes Puig, no van a cambiar a corto plazo: «De momento vamos a continuar como estamos, estabilizando esta situación con altísimas restricciones».

Las medidas son a juicio de la epidemióloga y profesora de la Universidad Europea de Valencia, Patricia Guillem, «suficientes para contener el contagio». «Podría llegar a cerrarse totalmente el comercio no esencial pero creo que no haría mucha diferencia, también imponerse el uso de mascarillas FFP2 en lugares cerrados y concurridos, pero eso debería entonces ir acompañado de un apoyo por parte de la Administración para favorecer su compra», explica.

También considera Peiró que las medidas son suficientes. «Ya estamos viendo un cierto efecto en las medidas anteriores a las últimas restricciones, más duras y cuyo efecto aún está por ver. Sí es importante ahora hacer caer la curva rápido porque tenemos los hospitales demasiado llenos».

Situación crítica en los hospitales

Los hospitales de la Comunidad Valenciana son, en la actualidad, los que tienen un mayor porcentaje de enfermos de Covid. La región ha tenido que activar, además, tres hospitales de campaña. En una reciente entrevista con EFE, el jefe clínico de Medicina Intensiva del Hospital La Fe de Valencia, Ricardo Gimeno, advertía que las UCI están «desbordadas» de gente contagiada en las «cenas de Navidad». Gimeno se refería tanto a su hospital, uno de los principales de la región, como a otros más pequeños donde «la situación es aún peor» con algunos «al borde del colapso».

«Esta situación es para nosotros como la de la primera ola en Madrid. Las navidades han sido un desastre, se ha formado una bola de nieve y se ha llegado a un momento en que lo único que tiene sentido para cortar contagios y conseguir liberar el sistema sanitario es aislar», apunta Peiró.

Guillem, por su parte, opina que «lo más crítico ahora mismo está en el sistema sanitario. Por la presión en los hospitales con unos profesionales que se encuentran ya muy cansados, espacios reducidos y ahora encima con la campaña de vacunación, que vuelve a recaer en los mismos».

Perspectivas de un febrero «muy duro»

A corto plazo, sin embargo, tanto Guillem como Peiró se muestran optimistas y creen que las últimas medidas tendrán efecto en los próximos días. «Es posible que los contagios empiecen a bajar, pero aún así la presión hospitalaria va a seguir al alza, también las UCIS y los fallecidos en las próximas semanas. Por eso nos espera un mes de febrero muy duro, aunque las variantes no nos compliquen mucho la vida», afirma Peiró.

Guillem espera, además, que la bajada no sea la antesala de «un nuevo efecto yo-yó, porque a medida que se baja la incidencia se relajan las restricciones, vuelve a subir y hay que endurecer las medidas. Es necesario consolidarlas y eso depende mucho de la responsabilidad de los ciudadanos».

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