Somos nuestra circunstancia. La máxima de Ortega y Gasset no puede tener mejor contexto que una pandemia como la del Covid que nos ha marcado, por muchos años, individual y colectivamente. Nuestros hijos, nuestras familias, nuestras empresas, toda nuestra vida, se ha visto atravesada por la pandemia del coronavirus que se ha convertido en nuestra nueva normalidad.

No sabemos cómo estaríamos ahora si hace un año no se hubiese parado el mundo, nunca lo sabremos. Pero basta cambiar las cosas de lugar para verlas de otra manera. Sabemos cómo fueron los años 80 y sabemos de qué nos ha privado la pandemia. ¿Cómo se hubiera vivido una crisis en ese momento? Hemos cambiado las circunstancias de la pandemia de 2020 y nos la hemos llevado a marzo de 1980 y la película cambia desde la perspectiva española, la mundial, la sanitaria y la científica. 

Pandemia menos explosiva

El mundo globalizado de hoy ha sido un parque de atracciones para nuestro coronavirus que se ha desplazado desde un partido de fútbol en Milán a una feria de arte en Madrid en cuestión de pocos días. En los 80 todavía la gente se arreglaba para subirse a un avión y no había tantos vuelos como ahora, lo que hubiera sido un impedimento para el SARS-CoV-2. «Hace 40 años no era tan fácil viajar, la difusión hubiera sido más lenta y se podrían haber aplicado medidas de contención», asegura el epidemiólogo Joan Caylà.

¿Hubiese sido pandémico? El médico investigador de la Universidad de Leicester (Reino Unido), Salvador Macip, no tiene duda de que se hubiera extendido: «La movilidad era menor, se hubiera movido más lentamente, pero se hubiera extendido igualmente. Un virus tan contagioso hubiera llegado a pandemia igualmente».

En 1980 no había una asistencia sanitaria universalizada, que no llegó hasta 1986″

Javier Sanz Serrulla, doctor en medicina e historia

Si bien la ola de expansión del coronavirus no nos hubiese llegado con rapidez, una vez en el territorio, su expansión sin medidas de distanciamiento, hubiese sido igual de sorprendente. Y nos hubiera golpeado con crudeza.

«En 1980 no había una asistencia sanitaria universalizada, que no llegó hasta 1986. Eso no significa que no se hubiera acogido a todo el mundo, lo que pasa es que esa universalización está estructurada con las trasferencias a las comunidades autónomas», explica Javier Sanz Serrulla, doctor en Medicina y en Historia. En 1980 ya había material desechable de protección, como las mascarillas, «lo que no había era stock, con lo que se hubiera tenido un problema igual o más grande del que tuvimos», explica Sanz Serrulla. Una diferencia respecto nuestra actualidad es que en aquellos años China no era la fábrica del mundo y España contaba con una industria textil propia muy desarrollada.

En 1980 en España había grandes hospitales, pero no eran tantos como ahora y lo que coinciden todos los expertos en que las UCI había pocas camas y no estaban tan desarrollas como ahora. «El personal está mucho más formado en las UCI hoy, entonces eran los anestesistas los que llevaban la voz cantante en las UCI, ahora hay personal especializado», afirma Sanz Serrulla.

Un equipamiento clave para salvar vidas en esta pandemia han sido los respiradores. «Los respiradores tan sofisticados que se usan para los pacientes de UCI, como los que hay ahora, no existían entonces. Ni los respiradores portátiles que están usando los enfermos leves de coronavirus y que se usaron mucho en la primera ola», asegura el doctor David de la Rosa, neumólogo del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona. «En las últimas olas se han usado mucho equipos de alto flujo de oxígeno que son máquinas de los últimos diez años, con los más enfermos más graves que no necesitaban UCI o no tenía espacio en ellas».

Muchos enfermos habrían muerto por insuficiencia respiratoria»

David de la rosa, neumólogo

Sin estos respiradores más versátiles y los de la UCI, más sofisticados, “muchos enfermos habrían muerto por insuficiencia respiratoria que no se consigue controlar con equipos con oxígeno normal, por decirlo de alguna manera. En 1980 no había estos respiradores que proporcionan ventilación sin estar entubado  y que han permitido mantener pacientes fuera de intensivos y salvarles la vida», concluye. 

Este escenario hospitalario hubiese conducido, irremediablemente, al confinamiento. «Se hubiera aplicado y hubiera sido más estricto porque la mortalidad hubiera sido más alta ya que no había ni tantas UCI ni tan preparadas», coincide Caylá.

Carrera de vacunas en un mundo bipolar

Las circunstancias internacionales son muy distintas hoy de las de hace 40 años. El mundo dividido en bloques no hubiese facilitado la cooperación científica que se ha vivido este último año.

«La pandemia nos hubiese pillado por sorpresa, como esta vez, y una vez detectado que era una enfermedad infecciosa hubieran saltado las alarmas y nos hubiésemos puesto a buscar vacunas, pero no hubiésemos tardado lo mismo. La coordinación internacional hubiese sido más precaria», asegura Sanz Serrulla.

La imposibilidad de que los científicos estuvieran comunicados los científicos al instante hubiera sido un problema».

Salvador Macip, investigador

La conexión entre sanitarios de todo el mundo no hubiese ocurrido en 1980. «La información nos llegaba muy rápido, -cuenta David de la Rosa- llegaba información de que en Reino Unido estaban usando un enfoque terapéutico determinado en un hospital de Escocia y al día siguiente lo estábamos usando.  En los años ochenta la información científica si no estaba en papel o en la prensa no te enterabas. Ahora se han hecho muchos encuentros online que nos han ayudado, hemos hecho ciencia sin tener que juntarnos».

Salvador Macip coincide en que la «imposibilidad de que los científicos estuvieran comunicados los científicos al instante, como ahora, hubiera sido un problema para la difusión del conocimiento». De entrada, señala que «hubiésemos tardado más en hacer la secuenciación del virus y por tanto en tener una diana para hacer vacunas. Además las vacunas de ARN porque no existían en 1980, ni se habían siquiera propuesto. Ninguna de las vacunas más punteras actuales, como la de Pfizer y Moderna, estaban técnicamente a punto en ese momento. Las vacunas como la rusa y la china de ahora hubieran sido las primeras en llegar», asegura Macip.

La división del mundo no hubiese facilitado la solución de la pandemia. «Era un mundo dividido en bloques, con un componente ideológico muy importante que ahora no existe», explica Enrique Ayala, analista de la Fundación Alternativas. «Una pandemia como esta hubiera tenido una utilización ideológica por parte de cada uno de los bloques, tanto el bloque soviético como el occidental se hubieran dedicado, exclusivamente, a resolver el problema dentro de sus propias fronteras y a acusar al contrario de haberlo provocado por su poco control de la salud. Se hubiera producido una política dura de bloques», afirma Ayala.

Un pasado que contrasta con la situación global actual: «es mucho más positiva para afrontar un problema pandémico como el que tenemos ahora. Existe trasvase de tecnología y capacidades. Estamos viendo como la vacuna rusa está en países como Marruecos y países latinoamericanos; o la vacuna china que también está en latinoamérica y en países africanos. Esto, en un mundo bipolar, hubiera sido más difícil», mantiene Ayala.

Con todo, Salvador Macip cree que algunas dinámicas de ese pasado bipolar todavía persisten «porque los chinos y los rusos han ido a su aire mientras que los americanos y los europeos han ido por las vacunas más revolucionarias. Hay comunicación pero hasta cierto punto, los resultados de las vacunas china y rusa han sido muy opacos, ahora empezamos a poder acceder a los datos», afirma. Si bien subraya que la secuenciación del virus ha sido compartida por lo chinos muy rápidamente. 

Adolfo Suárez
Adolfo Suárez en una intervención televisada.

La nueva normalidad de 1980

Si la humanidad hubiese vivido hace cuatro décadas confinamientos como los que hemos vivido este año, los encierros no hubieran sido nada divertidos. Si no lo han sido ahora con Internet, las múltiples plataformas de televisión como HBO o las partidas de multijugador, menos apacibles hubiesen sido con TVE 1 y TVE 2 como fuentes de entretenimiento e información y el teléfono como única forma de comunicación con el exterior.

«El confinamiento sin Internet que nos ha permitido mantener las clases y trabajos, que hemos podido trasladar parte de la actividad a los hogares, hubiese sido peor económicamente y a nivel de salud mental estar conectado ha sido muy importante, en los años 80 con suerte se podría jugar en casa con un Atari tu solo» subraya Macip.

La España de los años 80 era una España inerme con un papel pasivo»

Enrique Ayala, analista

Políticamente España se hubiera visto sacudida. «En marzo de 1980 el partido en el gobierno de Adolfo Suárez se desangraba, en mayo el partido socialista de Felipe González planteó una moción de censura que perdió en votos pero ganó en apreciación política», recuerda la periodista Victoria Prego, entonces en TVE. La cuestión es cómo habría afectado la pandemia a la política del momento, si en ese contexto el PSOE hubiese planteado la moción de censura y si la hubiera ganado. «Si hubiese sobrevivido el gobierno de Suárez a ese momento hubiera seguido arrastrándose entre los contagios y su falta de fuerza interna», mantiene Prego. «Hubiese sido trágico, además, no estábamos en Europa ni estábamos ni en la OTAN, éramos una excrecencia fuera de todos los circuitos internacionales. Hubiera sido más difícil de resolver que ahora», afirma.

Enrique Ayala coincide con la periodista en que «la España de los años 80 era una España inerme con un papel pasivo, la España de 2020 tiene un peso específico dentro de la Unión Europea y ésta tiene un peso específico, también, dentro del mundo. Así que nuestra capacidad de acción es mucho mayor que entonces, eso sí, dentro del marco de la Unión Europea. España entonces tenía un gran déficit de infraestructuras, una industria obsoleta y una productividad muy baja, salimos adelante por el apoyo de Alemania y de la Europa y los fondos de cohesión».

En la calle había un determinación de los españoles de seguir adelante para consolidar la democracia»

Victoria Prego, periodista

Pero dónde se marca la diferencia es en los españoles de los 80. «Aquellos años en la calle había determinación de los españoles de seguir adelante para consolidar la democracia, la posición de los españoles era la de apoyar a los partidos de centro, a UCD y al PSOE. La población era menos exigente y estaba en posición de colaborar para que la democracia no fuera un paréntesis, la gente estaba en otra disposición de ayudar para que las crisis se solventaran dentro del centro», afirma Victoria Prego.

Ese espíritu del momento era una motivación profunda que hubiera estado por encima de la crisis sanitaria, considera la periodista. «Ahora somos una sociedad democrática con las libertades garantizadas, así que exigimos y protestamos, pero entonces estábamos por colaborar. Sabían lo que habían tenido y lo que no querían perder».

Una conclusión a la que se suma el analista de la Fundación Alternativas: «En el año 1980 estábamos en plena transición democrática con terribles problemas económicos y sociales, pero con una enorme ilusión por abandonar una etapa oscura en la historia de España y volver al ámbito de actuación natural de un país como España. Había ilusión y mucha esperanza porque todo el mundo creía que España podía volver al papel que le corresponde como país europeo, había esperanza y eso es muy importante».

El Penta, bar mítico de la Movida. El Penta Bar

La Movida, muerta por coronavirus

El 9 de febrero de 1980 tuvo lugar el concierto homenaje a Canito, componente de la banda Tos, en el Salón de actos de la Escuela de Caminos de la Universidad Politécnica de Madrid, los miembros de banda, los hermanos Urquijo formaron después Los Secretos. Ese fue el momento considerado como el nacimiento de la Movida madrileña. Aunque ya estaba en marcha antes de ese momento y no sólo era madrileña, la conocida como Nueva Ola tuvo su momento de florecimiento en esos primeros pasos de la década. Algo que una pandemia como la del coronavirus hubiera arruinado.

«Sin películas, ni conciertos, ni exposiciones, ni desfiles de moda: no hubiera habido movida», asegura Jesús Ordovás, periodista y locutor de Radio 3 que conoció de primera mano aquellos años. «El impacto en la cultura juvenil hubiera sido demoledor, “como lo es ahora”, menos mal que pudo ser.

Sin películas, ni conciertos, ni exposiciones, ni desfiles de moda: no hubiera habido movida»

Jesús Ordovás, periodista

El momento de máxima ebullición se hubiese cortado porque en ese momento no existía YouTube ni nada parecido para que la música hubiera tenido otra salida que no fuera en vivo. “La movida consistía en que todos los días, todas las noches, había conciertos y todas las noches la gente tenía que verse, tenía que estar en Rockola, en Sol y en todos los sitios. Si no hubieran podido ir a los bares no hubiera habido nada de lo que hubo”, asegura Ordovás.

“Los músicos de ahora y los jóvenes tienen una situación terrible porque económicamente no hay salidas y tampoco pueden quedar con la gente para  sentirse sentimentalmente, humanamente, cerca unos de otros y transmitirse sus problemas, sus tristezas y sus alegrías. No pueden tocarse, no pueden hacer el amor no pueden hacer nada. Es terrible”, añade el periodista.

Todo lo que hizo que los jóvenes hicieran generación era fruto de una circunstancia y la pandemia la hubiera transformado. “Aquello no puede volver a ocurrir, lo que ocurrió en los 80, ocurrió en los 80. Las condiciones políticas, sociales, económicas y culturales son muy distintas a las de ahora».

Si las circunstancias no se pueden repetir, la pandemia sí. El Covid hubiera sido más letal en 1980 que ahora, pese a todo lo que hemos pasado Salvador Macip, que acaba de publicar Lecciones de una pandemia cree que hemos tenido suerte en 2020 con el coronavirus. «Sin desmerecer al Covid que es una enfermedad seria, podría haber sido mucho peor. De cara a la siguiente pandemia esto nos ha permitido prepararnos y ver dónde están los problemas de coordinación y preparación, nos ha permitido saber cuáles son nuestros puntos débiles y lo hemos podido hacer con cierta comodidad, con un virus más agresivo hubiera sido peor. Dentro de todo hemos tenido suerte», asegura. También tuvimos suerte en los 80, lo hubiéramos pasado bastante peor.