Una muestra de la vacuna de Oxford y AstraZeneca

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Salud

"Que se vacunen el Rey y el Gobierno": cómo recuperar la confianza en AstraZeneca

La Agencia Europa del Medicamento aseguró el jueves que la vacuna de AstraZeneca es "segura", aunque no descarta que haya una relación con los casos de trombosis

La Agencia Europea del Medicamento (EMA) anunció el jueves que la vacuna de AstraZeneca es segura y que sus beneficios son mayores a los posibles riesgos. Sin embargo, dijera lo que dijera el organismo después de investigar el puñado de casos de una extraña trombosis, el daño a la reputación del laboratorio y las vacunas será difícil de reparar.

«Esto ha sembrado duda e incertidumbre en un momento complicado, justo cuando se están lanzando campañas de vacunación y con el riesgo de una inminente cuarta ola», señala a El Independiente la científica del CSIC Matilde Cañelles. «Pero es totalmente comprensible que se parara la vacunación. Aunque fueran unas decenas de casos en 20 millones de vacunados, la rareza del problema era tal que había que investigarlo».

Nuestros expertos han llegado a una conclusión científica clara: es una vacuna segura»

Emer Cooke, directora ejecutiva de la ema

En las últimas semanas, 16 países de la Unión Europea, entre ellos España, decidieron suspender de forma preventiva la vacunación con el suero de AstraZeneca por la aparición de varios episodios de una trombosis venosa cerebral. Algunos casos, como el de una profesora en Marbella, fueron de extrema gravedad y los pacientes fallecieron.

La EMA no ha descartado que haya una relación entre la vacuna y esta trombosis y ha reiterado que va a seguir analizando los casos. «Pero los beneficios de la vacuna a la hora de proteger a la gente del Covid y del riesgo de hospitalización y muerte por la enfermedad es superior a sus posibles riesgos», ha indicado la directora ejecutiva de la EMA, Emer Cooke.

¿Cómo recuperar la confianza?

Las vacunas contra el coronavirus han estado tan el punto de mira que se han conocido todos los detalles de cada compuesto. Cómo se conserva, cómo actúa, cómo se transporta, qué hace en nuestro organismo. Todo lo que la gente corriente ignoraba e ignora del resto de medicamentos. Pero el coronavirus puso el foco en las jeringuillas, pues es la única manera de acabar con la pandemia, y se escruta cualquier asunto.

Lo fundamental ahora es dar mucha información y explicar todo bien»

Matilde Cañelles, CSIC

«Todos los medicamentos tienen efectos secundarios y muchos tienen efectos secundarios raros en una persona por cada millón como podría ser el caso de esta vacuna», expone Matilde Cañelles. «Estar tumbado en el sofá también te produce trombosis».

«Lo que está claro es que ha sido una enorme cagada europea y que la gente va a perder confianza en las vacunas. Y no solo en la de AstraZeneca», añade en conversación con este periódico el doctor César Carballo, que propone una idea para que los ciudadanos sigan creyendo en el suero de AstraZeneca: «Tal y como va a hacer Boris Johnson en Reino Unido, que se vacunen aquí el Rey y todo el Gobierno con AstraZeneca. Sería la mejor manera para decir a la población que es seguro porque si no, la gente va a tardar mucho tiempo en recuperar la confianza».

Este viernes, eso es precisamente lo que han hecho el primer ministro británico, Boris Johnson, y el francés, Jean Castex.

Para Matilde Cañelles, «lo fundamental ahora es dar mucha información y explicar todo bien». «Las instituciones no tienen que esconder nada. Que se están investigando los casos y que no está demostrado ni descartado que haya una relación entre la vacuna y la trombosis. Y si se llega a relacionar, hay que dejar claro que moriría muchísima más gente por no ponerse la vacuna que por ponérsela».

España, un país que confía en las vacunas

El CIS ha preguntado en los últimos meses a los españoles por las vacunas contra el coronavirus y la confianza ha crecido enormemente. En noviembre, cuando todavía no se había aprobado ninguna vacuna, la encuesta arrojó que sólo el 36,8 por ciento de los españoles se pondrían el pinchazo de forma inmediata, una cifra que subió en enero al 72,5 por ciento y en febrero hasta el 82,9.

Al igual que la curva de la confianza aumentaba, la de los escépticos descendía. En noviembre, había un 47 por ciento de la población que no estaba dispuesta a vacunarse de forma inmediata. El dato cayó hasta el 6,5 por ciento de febrero.

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