Salud

Pfizer afirma que su vacuna necesitará una tercera dosis

Distribución de las vacunas de Pfizer en la Comunidad Valenciana.

Distribución de las vacunas de Pfizer en la Comunidad Valenciana. GVA

La vacuna de Pfizer, que actualmente se administra en dos dosis que se administran con 21 días de diferencia, necesitará una tercera dosis nueve meses después para consolidar la protección del coronavirus. Así lo ha asegurado el cofundador de BioNTech, la compañía biotecnológica que ha desarrollado la vacuna junto a Pfizer, en un encuentro con corresponsales alemanes recogido por La Vanguardia.

El doctor Ugur Sahin ha asegurado que “la protección se va haciendo menor lentamente en el tiempo. Tenemos datos que indican que a los seis meses la protección ya no es del 95% sino del 91%, y a los ocho meses vemos que los anticuerpos que producen la protección merman claramente. Por eso necesitamos una tercera dosis para llevar la protección de nuevo cerca del 100%”.

Además de esta tercera dosis – que los españoles tendrían que empezar a ponerse en septiembre, si aprueba esta pauta -, el médico alemán ha añadido que “probablemente después cada año o quizá cada 18 meses” hará falta un nuevo pinchazo, como con la gripe estacional.

A diferencia de otras estrategias de vacunas más tradicionales, que utilizan el propio virus atenuado o debilitado para que no pueda causar enfermedad, la de Pfizer «no utiliza todo el virus sino una parte de él. Se sirve de una cápsula de grasa, que entra en nuestras células sin problema, y que lleva en su interior material genético del virus», explicó la científica Deborah García Bello a El Independiente. «Es el ARN mensajero, que es como el libro de instrucciones que nuestras células pueden leer e interpretar para fabricar antígenos. Esos antígenos son los entrenadores del sistema inmunitario para conseguir que produzca anticuerpos, que son los soldados que luego nos pueden defender del virus».

Ese material genético ARN se extrae de las espículas, situadas en la envoltura del virus y que le dan el prefijo de «corona» por el aspecto que tienen. Estas espículas son la «llave que el virus usa para entrar en nuestras células y conseguir que éstas se pongan a fabricar más virus», explica García Bello.

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