Salud

Medio centenar de entidades publican una guía para mejorar la atención del Covid persistente

El documento busca ayudar a los profesionales a gestionar los pacientes que continúan con síntomas más allá de cuatro semanas tras la fase aguda. Se estima que son alrededor del 10% de los enfermos.

Una mujer se somete a una prueba de antígenos en un dispositivo de cribado masivo instalado en el centro de salud.

Una mujer se somete a una prueba de antígenos en un dispositivo de cribado masivo instalado en el centro de salud. JAVIER PULPO / Europa Press

El objetivo es facilitar la toma de decisiones médicas en una enfermedad que dista mucho aún de ser conocida e incluso reconocida. El Covid persistente o long Covid carece aún de una definición uniforme, pero su clasificación, su diagnóstico o sus posibles tratamientos están desde hoy algo más claros para los profesionales médicos gracias a la Guía Clínica para la Atención al paciente Covid persistente, un trabajo de 48 sociedades científicas coordinado por la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG) que se acaba de publicar.

La guía define el Covid persistente como un «complejo sintomático multiorgánico que afecta a aquellos pacientes que han padecido Covid (con diagnóstico confirmado con pruebas de laboratorio o sin él) y que permanecen con sintomatología tras la considerada fase aguda de la enfermedad, pasadas cuatro o incluso 12 semanas, persistiendo los síntomas en el tiempo».

La guía diferencia este síndrome de las secuelas del Covid, fundamentalmente porque en éstas, el paciente ha vivido un momento de curación (en el Covid persistente no) o en el perfil de los pacientes. Los afectados de Covid persistente son fundamentalmente mujeres previamente sanas y la edad media son 43 años. Las secuelas son más generalmente sufridas por hombres, de una edad media de 70 años y con comorbilidades asociadas.

Además de definir y clasificar la enfermedad, la guía ofrece evidencia científica actualizada sobre las posibles hipótesis de por qué se produce esta cronicidad de la enfermedad y ofrece herramientas a los profesionales médicos para ayudarles en el diagnóstico de los pacientes. «Queremos que facilite la toma de decisiones, lamentablemente hay muy poca evidencia científica por el momento pero por eso lanzamos una guía dinámica que se irá actualizando», ha explicado en la presentación Pilar Rodríguez Ledo, portavoz de la SEMG.

Los autores han trasladado la guía tanto al Ministerio de Sanidad como las Consejerías, para tratar de introducirla en el Sistema Nacional de Salud, y han enviado además su trabajo a la Organización Mundial de la Salud.

Además del trabajo de definir y clasificar el Covid persistente, los autores hacen una serie de recomendaciones sobre las pruebas que deben hacerse a pacientes sospechosos de Covid persistente, así como la valoración de las comorbilidades y la situación funcional. Abordan también los posibles tratamientos y las últimas evidencias sobre la cronicidad o los efectos de la vacuna, así como los retos a futuro.

El representante de la Sociedad Española de Neurología, Jesús Porta-Etessam, ha hablado sobre las evidencias que apuntaban a que la vacuna del Covid puede mejorar la situación de enfermos con Covid persistente: «Hay un número de pacientes no muy alto que puede tener una mejoría, pero aún se desconoce el perfil que determina que unos mejoren y otros no, o incluso empeoren. Ni tampoco de la duración de estos efectos». La SEMG está realizando una encuesta en este sentido, que de momento cuenta con 196 pacientes de los que el 15% ha sufrido una mejoría pero un 21,4% que empeoran.

Por su parte, Lorenzo Armenteros, médico de la SEMG, ha incidido en la importancia de contar con un registro y una codificación de la enfermedad uniformes para toda España. «Si no codificamos, no conoceremos cuál es el problema real», ha advertido.

Este medico ha comentado un reciente artículo de Nature en que se habla también de la predisposición de enfermos que han pasado el Covid ha sufrir enfermedades crónicas en mayor medida que la población general. «Es un nuevo problema que nos debe preparar y sería una patología añadida al Covid persistente. Se podría producir una mayor cronicidad por el envejecimiento prematuro producido por la Covid y que presentaría un gran número de pacientes a vigilar».

Otra de las hipótesis de consecuencias del Covid también a nivel neurológico ha sido expuesta por Porta-Etessam. «Se está viendo una disminución de la reserva neuronal en enfermos de Covid y eso hay que estudiar si a futuro puede incrementar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas», ha explicado.

La guía también se detiene en la necesidad de vigilar la población pediátrica como posibles enfermos de Covid persistente. «Hay muchos casos que no se están diagnosticando porque los padres tienden a achacarlo a otras razones y por tanto se minimiza. Sin embargo sus síntomas son similares y es importante que se registren y se traten los casos», ha indicado Esther Rodríguez, de la asociación Long Covid de Aragón.

Los autores han incidido en la necesidad de extender esta guía y de dotar al sistema de los recursos necesarios para el tratamiento. «Disponer los recursos sanitarios será infinitamente más barato que atenderlos y el coste que puede suponer, no solo sanitarios si no también de bajas laborales», ha afirmado Felipe Gómez, portavoz de Long Covid Acts.

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