Salud

De EEUU a China, el uso de las vacunas como arma política en la crisis del Covid

Gente aguarda para recibir la vacuna Sputnik V en Moscú (Rusia) durante la crisis del coronavirus. EFE/EPA/MAXIM SHIPENKOV

«América first» (América primero). El mensaje del expresidente estadounidense Donald Trump estuvo desde el inicio de la crisis del coronavirus centrado en la salud interna. «Un mensaje que se basaba en una retórica de competición y confrontación con China y que se reflejó en datos como que el país, uno de los mayores productores de vacunas, de solo el 3% de sus vacunas producidas hasta mayo de 2021». Así ha explicado Alba Hahn, consultora de Ideograma, uno de los responsables del informe Geopolítica de la salud: vacunas, gobernanza y cooperación de Cidob, centro de investigación en relaciones internacionales, en colaboración con Ideograma e IS Global.

Este informe ha recogido, a través de la participación de más de 20 artículos, el estado de la crisis del coronavirus a nivel global y fomenta el debate sobre las acciones necesarias para doblegar la pandemia, mejorar la gobernanza internacional y la salida y reconstrucción postpandemia.

«El término geopolítica no solo se usa sino se abusa, casi como un sinónimo de relaciones internacionales. Pero aquí cuando hablamos, nos fijamos en los procesos por los cuales lo territorial, el grado de conectividad territorial condicionan las decisiones políticas en el ámbito de la salud global», ha afirmado Eduard Soler, investigador sénior de CIDOB y editor de la publicación.

Volviendo al caso de EEUU, el 3% de sus exportaciones se han destinado a países fronterizos, fundamentalmente México y Canadá. La estrategia de la potencia, sin embargo, cambió a partir de enero con la toma de posesión de Biden, que se ha mostrado a favor de la supresión temporal de las patentes y a una mayor donación a otros países, «en confrontación con la voluntad de China de marcar objetivos políticos a través d e la vacuna», ha añadido Hahn.

El caso de China es otro de los que analiza el informe, que recoge los grandes esfuerzos del gobierno por reemplazar la narrativa dominante del país como culpable (del origen de la pandemia) a la contraria, con China como solución a través de sus exportaciones de material sanitario y vacunas. En este sentido, el país ha anunciado su compromiso de suministra vacunas gratis o a bajo coste a más de 80 países mientras su objetivo de vacunación a su población se queda en el 40% de la población en junio de 2021.

En la misma línea de China ha marcado la estrategia Rusia, quien ha vendido hasta la fecha – con los datos del informe – 16,3 millones de dosis a unos 45 países, mientras su población parece reticente a vacunarse con su vacuna Sputnik V, que hasta la fecha se han inoculado 12 millones de personas, menos del 10% de su población de 144 millones.

Tanto China como Rusia se han convertido en grandes proveedores de América Latina y el Caribe. En 14 países de esta región se estaban aplicando ya a mediados de este año vacunas chinas y en nueve de ellos, la rusa. Ambas potencias, resuelve el informe, están disputando la influencia histórica de Estados Unidos en la región. Un área, además, donde la vacunación es muy desigual pues mientras Chile y Uruguay tienen el 50% de su población vacunada otros como Guatemala, Honduras, Nicaragua y Paraguay no llegan al 3%.

El caso de India también es paradigmático pues mientras el país quiso convertirse en potencia gracias a su producción de vacunas al inicio de la pandemia – y distribuyó millones de vacunas a países asiáticos para enfrentar su influencia a China – sus dificultades para contener el virus en su segunda ola han dañado su imagen como «farmacia del mundo», tal como lo había planteado su primer ministro Narendra Modi.

Los investigadores han puesto en valor la posición como potencia exportadora de la Unión Europea, quien se ha convertido en la mayor potencia exportadora y donadora de vacunas (159 millones de dosis exportadas a 87 países) y ha destinado 2.200 millones de euros a la iniciativa COVAX. Sin embargo, si advierte el informe que no sólo las exportaciones han ido a países pobres, con un gran número de dosis enviadas con destino a Reino Unido, Canadá, Japón, México, Arabia Saudí, Singapur, Chile, Hong Kong, Corea y Australia.

Rafael Vilasanjuan, director de análisis y desarrollo global de ISGlobal, centro impulsado por la Fundación “la Caixa”, ha hablado también sobre otros escenarios de la batalla geopolítica de la vacuna, como el caso de Ucrania, donde zonas de influencia Rusia disponían de vacunas y otras no, ni tampoco acceso a vacunas de la UE o Estados Unidos. Una situación similar, ha denunciado, ha padecido «Siria, donde las zonas controladas por el Gobierno disponían de vacunas y el resto, no».

También las estrategias de países como Hungría – quien planteó la compra unilateral de vacunas al inicio de la pandemia – han influenciado la actitud de entidades mayores como la Comisión Europea. «Su estrategia de vacunación ha sido víctima de un arranque lento, de una falta de coherencia inicial pero con la intención de evitar una carrera entre los estados miembros, impulsada por Hungría», ha explicado Carme Colomina, investigadora principal de Cidob.

El informe también aborda la desigualdad en el acceso a las vacunas y la necesidad de plantear estrategias de colaboración internacional más inclusivas para responder a futuras amenazas para la salud global. En el capítulo de la doctora en inmunología y redactora científica de ISGlobal, Adelaida Sarukhan, la pandemia ha demostrado el valor de una ciencia sin fronteras, pero también que los países con mejor infraestructura en términos de investigación iomédica tienen una posición preeminente. La autora pone el ejemplo de una reciente publicación del Global Health Center de Ginebra, según la cual el 98,15% de los
6.100 millones de dólares en fondos de I+D identificados provienen del sector público (con Estados Unidos y Alemania a la cabeza). Si se considera además la inversión a través de Compromisos Avanzados de Mercado para la compra de
vacunas, las principales compañías farmacéuticas recibieron del sector público cerca de 51.000 millones de dólares.

Otra reciente investigación de la plataforma por la igualdad en el acceso a medicamentos No es Sano hablaba de esta desigualdad en el acceso a los fármacos entre países ricos y pobres donde los precios, además, por una misma vacuna han oscilado entre los siete y los 47 dólares. Los países ricos han acaparado el 53% de la producción comprometida de vacunas hasta mayo de 2021 y los países pobres apenas el 17%. Eso se traduce en que en zonas como la UE el compromiso es tener al 70% de la población vacunada este verano, en los pobres la expectativa es llegar al 10% antes de 2022, según dicho informe.

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