Salud

Qué es el ántrax y cómo se contagia

Bacilus anthracis, la bacteria causante de la enfermedad del ántrax o carbunco.

Bacilus anthracis, la bacteria causante de la enfermedad del ántrax o carbunco. Pixnio

El ántrax o carbunco (ambas palabras significan carbón en griego y latín) es una enfermedad infecciosa grave causada por la bacteria bacillus anthracis. Esta bacteria, al contacto con el oxígeno, produce esporas muy resistentes – capaces de vivir hasta decenas de años en el medio – e infectivas.

Esta enfermedad está documentada en libros desde la antigüedad y ha recibido distintos nombres, además de ántrax o carbunco. También carbunco bacteridiano o carbunco maligno, enfermedad de los laneros o de los traperos, úlcera de Siberia o pústula maligna.

¿Cómo se contagia el ántrax?

La forma de contagio de esta enfermedad está muy relacionada con los pastos y por eso también se denominó la enfermedad «de los campos malditos». La bacteria pervive en la tierra durante muchos años, procedente de excreciones o enterramientos de animales muertos de forma que cuando los animales ingieren el pasto, adquieren la enfermedad por vía digestiva. Así, los animales más afectados por la enfermedad son los rumiantes, así como caballos, ovejas o incluso perros.

Sus características principales. como explica una guía del patógeno del Ministerio de Agricultura, son «su elevada mortalidad y la gran resistencia del agente en el medio, debido a la capacidad de desarrollar formas de resistencia denominadas esporos, con potencial infeccioso».

El contagio de ántrax en humanos

Cuando los humanos se infectan suele ser o bien por la ingestión de un alimento contaminado – ya inusual por los estándares de seguridad alimentaria – o por lesiones dérmicas. Esto es, a través del contacto de la piel con un animal infectado, algo que se estima ha sido el origen del reciente contagio de un veterinario en Badajoz.

En humanos, la enfermedad del ántrax puede presentarse en tres formas clínicas diferentes:

Forma cutánea

  • La más común y leve. Se incuba entre uno y siete días y provoca heridas que comienzan con enrojecimiento y edema y que luego dan lugar a pápulas que evolucionan en ampollas. Suelen aparecer en cabeza, brazos y piernas.
  • El pronóstico es bueno pero si no se trata pueden dar una tasa de mortalidad de hasta el 10%.

Forma intestinal

  • Cuando se contagia por el consumo de alimentos contaminados, los síntomas son vómitos, dolor abdominal, diarrea y fiebre.
  • La mortalidad se estima del 25 al 60%.

Forma respiratoria o pulmonar

  • Se da cuando el contagio es por inhalación de las esporas, como ocurrió en los atentados de Estados Unidos con el envío de cartas contaminadas. Es la forma más grave y se ha asociado con trabajadores de mataderos o plantas de lana por estar en contacto con animales infectados o productos animales con ese origen. Los síntomas se parecen a los de una gripe y puede provocar lesiones en el sistema nervioso central o tracto intestinal.
  • Los casos no tratados tienen una mortalidad de hasta el 90% pero ésta baja al 45% si se hace un tratamiento intensivo.

En el caso de los animales, las vacas sufren la enfermedad de forma grave o muy grave, en algunos casos con muerte súbita. También la sufren así ovejas y cabras, sin mostrar siquiera síntomas previos. Los caballos suelen tener un cuadro clínico agudo, con cólicos y temblores entre otros síntomas. Los cerdos son en general más resistentes, así como los animales carnívoros, con síntomas de gastroenteritis.

La enfermedad es de difícil contagio entre personas aunque se ha descrito alguna vez desde el contacto con alguna lesión. No obstante, cuando las esporas entran en una cabaña ganadera sí suele extenderse y para evitarlo se recomienda aislamiento y vacunación general.

La vacuna lleva décadas disponible tanto para animales como para humanos. Los casos detectados en Ciudad Real y Badajoz en las últimas semanas son los primeros que se dan desde 2004, según informó España a la Organización Mundial de Sanidad Animal.

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