David Julius y Ardem Patapoutian han recibido el premio Nobel de Medicina y Fisiología. Su «descubrimiento de los receptores de la temperatura y el tacto» les han hecho merecedores del galardón que otorga la Academia Sueca. Ambos investigadores consiguieron averiguar más sobre cómo se inician los impulsos nerviosos que nos permiten percibir la temperatura, el calor o la presión y que son fundamentales para nuestra interacción con el mundo que nos rodea, como ha explicado la organización de los premios.

La 120 edición de los premios más importantes de Medicina no ha recaído, como aparecía en la mayoría de las quinielas, en investigadores relacionados con las vacunas del Covid y en especial en las vacunas de ARNm, que han supuesto una revolución terapéutica tras ser utilizadas por primera vez en la pandemia.

David Julius (Nueva York, 1955) y Ardem Patapoutian (Líbano, 1967) son profesores en sendas universidades de Estados Unidos. Ambos han conseguido descifrar la base molecular de la detección del calor, el frío o la fuerza mecánica.

Julius utilizó en los años noventa la capsaicina, un compuesto picante de los chiles, para identificar un sensor en las terminaciones nerviosas de la piel que responde al calor. Por su parte, Patapoutian utilizó células sensibles a la presión para descubrir qué sensores responden a estímulos mecánicos y órganos internos en la piel. Ambos dieron pie a nuevas investigaciones gracias a la identificación estos mecanismos detección.

Hasta 2020, se habían entregado 111 premios Nobel de Medicina que habían recaído en 222 personas. De ellas, solo 12, poco más del 5%, mujeres. La persona más joven en recibirlo tenía 32 años y lo recibió por su descubrimiento de la insulina. Era el médico canadiense Frederick Banting. El mayor en recibirlo fue Karl von Frisch, a los 87 años. Hay que retroceder hasta 2015 para encontrar una mujer galardonada con el Nobel de Medicina. Fue la científica china Tu Youyou, premiada por sus descubrimientos contra la malaria.

El máximo galardón en medicina fue el año pasado para tres científicos – Harvey J. Alter, Michael Houghton y Charles M. Rice – por su descubrimiento del virus de la hepatitis C. Se valoró su contribución decisiva a la lucha contra la hepatitis de transmisión sanguínea, un importante problema de salud mundial que causa cirrosis y cáncer de hígado en personas de todo el mundo, gracias a que lograron identificar el virus de la hepatitis C.

En 2019 el Nobel de Medicina fue para el hallazgo del proceso de adaptación de las células a la falta de oxígeno, de los científicos anglosajones William G. Kaelin Jr, Sir Peter J. Ratcliffe y Gregg L. Semenza. El año anterior había recaído sobre James P. Allison y Tasuku Honjo, por su contribución al desarrollo de la inmunoterapia contra el cáncer. Un año antes, en 2017, el Nobel de Medicina fue para los descubridores de la proteína del sueño, Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young.

Los premios se volverán a entregar este año de forma telemática, como ya hizo el año pasado por la pandemia.