Salud

Trastornos de salud mental: la epidemia adolescente que llena hospitales

La caída del Covid deja ver con mayor claridad el aumento de estas patologías, para las que se han tenido que habilitar plantas de ingreso nuevas o unidades de atención a domicilio. Preocupan especialmente las autolesiones e intentos de suicidio y los trastornos de la conducta alimentaria.

Trastornos de salud mental: la epidemia adolescente que llena hospitales

Trastornos de salud mental: la epidemia adolescente que llena hospitales Carmen Vivas

Una fecha. Septiembre de 2020. Las Urgencias Pediátricas del Hospital 12 de Octubre de Madrid empiezan a recibir un alarmante número de adolescentes con problemas de salud mental. El confinamiento estricto y el miedo a acudir a los centros sanitarios del inicio de la pandemia habían ocultado un problema que emergió casi paralelo al Covid. “Lo que sucedió no lo habíamos visto nunca. Un aumento exponencial en las urgencias y las derivaciones desde Atención Primaria, multiplicadas por cuatro respecto al año anterior. Llegamos a tener los ocho boxes de Urgencias Pediátricas con jóvenes con tentativas de suicidio”, relata Gabriel Rubio, jefe de Psiquiatría del Hospital madrileño, uno de los más grandes de España.

También en esas fechas el Hospital San Joan de Deu de Barcelona empezó a ver un brusco aumento de ingresos por anorexia y bulimia. Durante el confinamiento estricto habían empezado a percibir un empeoramiento de sus pacientes. “Empezaron a aumentar los casos y llegaban más graves de lo que nunca habíamos visto. El aumento desde entonces ha sido de un 60% y lejos de disminuir, continúa. No vemos el fin”, afirma Raquel Cecilia, psiquiatra de la Unidad de Trastornos de Conducta Alimentaria de este hospital.

La misma situación desde el último trimestre de 2020 vive el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, que cuenta con una Unidad de Salud Mental adolescente desde 1999 y más de 100 profesionales. “Afortunadamente ya teníamos recursos pero también nos hemos visto desbordados. Hemos tenido a adolescentes esperando en Urgencias para ingresar sin que hubiera camas libres”, explica el jefe del Servicio de Psiquiatría del Niño y del Adolescente del Hospital Gregorio Marañón, Celso Arango.

Arango es además presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP) y asegura que el aumento de problemas de salud mental entre los adolescentes está afectando de forma general a los menores de España y toda Europa. «El efecto especialmente del confinamiento ha provocado un golpe a los adolescentes en toda Europa, por encima de cualquier otro grupo de edad».

El informe 2020 de la Fundación ANAR, presentado este verano, corrobora los principales problemas de los que hablan los psiquiatras. Los teléfonos de esta entidad, abiertos 24 horas a niños y adolescentes en riesgo, detectaron el año pasado un importantísimo aumento de tres problemas mentales: las autolesiones, la ideación del suicidio y los trastornos de la conducta alimentaria, además de la ansiedad, la baja autoestima y la depresión y tristeza.

Aumento de los casos atendidos por Fundación ANAR el año del Covid

La Fundación explica que los intentos de suicidio ya se habían multiplicado por seis entre 2009 y 2016 y las autolesiones se habían multiplicado por 14. Pero la pandemia ha incidido sobre estos problemas, que han ido en aumento durante todo el año. y que han llegado a registrar picos del 246% más en autolesiones en la vuelta al cole o el 826% más de TCA tras el confinamiento estricto.

Al reto de atender este incremento de casos es complejo y en la Comunidad de Madrid han inaugurado este octubre una Unidad de Hospitalización Psiquiátrica a Domicilio para niños y adolescentes, puesta en marcha desde el Hospital Pediátrico Niño Jesús. Una unidad destinada a patologías como trastornos de alimentación, ansiedad y ánimo, obsesivo-compulsivos y psicóticos que tuvieran indicación de tratamiento intensivo como la hospitalización y su objetivo es poder atender a ocho pacientes de forma simultánea.

Es un proyecto similar al que puso en marcha ya antes de verano el Hospital San Joan de Deu de Barcelona, específicamente para trastornos de la alimentación. El equipo de la unidad de Cecilia atiende simultáneamente a domicilio a 10 pacientes con un equipo que les visita semanalmente. «Las chicas – digo chicas porque son nueve de cada 10 pacientes – suelen hacer un primer ingreso de dos o tres semanas para estabilizarse y luego continúan a domicilio. Esto nos permite empoderar a sus padres y que ellas no rompan con su vida totalmente, porque el tratamiento de los TCA puede durar meses o incluso años».

La presión hospitalaria también llevó en abril de 2021 a la apertura de una nueva planta de hospitalización para psiquiatría pediátrica en el 12 de Octubre. «Dispone de 20 camas ampliables a 24, tenemos todas ocupadas», afirma Rubio, que detalla que la mayoría de los casos son «episodios de depresión con tentativa de suicidio y trastornos de alimentación, especialmente anorexia nerviosa».

Por qué los adolescentes

«La adolescencia es una etapa de rebeldía, una etapa social en la que se ven identificados en la proyección que tienen en los demás. Y esto se ha cortado. Es como la indefensión aprendida», explica Arango. Se refiere a un modelo animal que muestra que si un individuo ve que por mucho esfuerzo que haga no se puede modificar el entorno, se rinde antes. «A los jóvenes se ha quitado todo y se ha dejado casi como única conexión las redes sociales, con lo tóxicas que pueden llegar a ser. Todo eso junto a su pensamiento típico de adolescentes, que ven la vida en función de lo que está pasando ahora y por tanto tienen una proyección muy negativa del futuro, con frustración y desesperanza, ha provocado esto», explica el presidente de la SEP.

Las barreras que han encontrado los adolescentes para continuar con su vida en la pandemia han afectado a sus tres ámbitos de relación y eso les ha convertido, explica el jefe de Psiquiatría del 12 de Octubre, probablemente el grupo más vulnerable. «La vía de escape que tenían con sus iguales, para salir, compartir o hablar fue inexistente y ha estado muy restringida. En las familias ha habido muchos problemas, desde pérdidas de seres queridos o de empleo a muchas otras preocupaciones y esto puede haber provocado una pérdida en la relación del adolescente y sus padres. Y por último el colegio, muchos meses sin clase, después la incertidumbre, todo ello en un lugar que supuestamente tienen para aprender y divertirse, un lugar seguro», explica Rubio.

«La pandemia los ha desvinculado de los otros», apunta José Ramón Ubieto, psicoanalista y profesor de la Universitat Oberta de Catalunya, «eso les ha aislado en sí mismos, unido al período de vida intensa que han pasado con sus familias, cuando ellos necesitan estar solos en esa edad han vivido más que nunca bajo el control de sus padres».

Las redes sociales, un refugio tóxico

En esa separación forzosa de la vida prepandemia, las redes sociales se convirtieron para muchos en casi la única manera de conectar con el mundo. «La evidencia científica sobre la relación entre un mayor uso de redes sociales y una menor autoestima es amplia desde hace años y la pandemia ha hecho que muchos jóvenes hicieran un uso brutal de las redes», explica Rubio, «además la autoestima de los jóvenes se construye a través de las relaciones con sus personas significativas pero estas se han restringido o eliminado».

El informe de la Fundación ANAR también refleja el importante papel que la tecnología juega en estos problemas. En 2020 estuvo presente en el 29,9% de los casos atendidos frente al 23,2% de media el año anterior. Como detalla el informe, entre los casos afectados por la tecnología están las autolesiones, los trastornos de la alimentación, la ideación e intentos de suicidio y otros problemas psicológicos. La implicación de la tecnología es mayor en los meses de confinamiento estricto.

Casos con implicación de tecnología atendidos en la Fundación ANAR (%)

Fundación ANAR

Trastornos de la alimentación

El papel de las nuevas tecnologías en los trastornos de la alimentación es un claro agravante, como explica Cecilia: «En el confinamiento hubo un gran problema con el ejercicio compensatorio. Hacían vídeos de ejercicios pero de forma compulsiva. Está bien ejercitarse pero no hacerlo a escondidas o levantarse a las tres de la madrugada porque piensa que no debería estar durmiendo sino quemando calorías».

Ver modelos de cuerpos hiperdelgados en Instagram o los retos de la red social Tik Tok también han perjudicado en este sentido a las adolescentes. «Hay retos virales que proponen modelos de extrema delgadez así como una sobreexposición corporal, cuando las jóvenes quedan en persona no se ven así mismos pero en internet están continuamente viendo esas imágenes», explica Cecilia. Algunos de esos retos buscaban que las chicas pudieran colocarse monedas en el hueco de la clavícula o pasar el cable de los auriculares dos veces alrededor de su cintura.

Autolesiones e intentos de suicidio

Ubieto, que también sitúa la aparición del aumento de trastornos de salud mental en jóvenes en la desescalada, subraya el fenómeno de las autolesiones: «Esto tiene que ver con niveles de angustia que no han podido soportar y han tenido que hacerse cortes. Ese corte es un corte en todos los sentidos, literal y simbólico de la angustia».

Las autolesiones y especialmente tentativas suicidas es el trastorno que más preocupa a los psiquiatras, como explica Rico: «Lo que más nos alarma son las autolesiones e intentos de suicidio. Los incluimos en el mismo grupo porque aunque las autolesiones son impulsivas y no siempre tienen un objetivo de provocar la muerte, sí que provocan una sensación de placer y liberación pero luego acaba en culpa y termina en una espiral que puede acabar en tentativa de suicidio».

La importancia de tratar a los adolescentes a tiempo

Desde el Hospital Clínico San Carlos de Madrid, la jefa de Psiquiatría, Blanca Reneses, constata igualmente el aumento de casos de trastornos mentales en jóvenes. «Nosotros no tenemos unidad de hospitalización pero sí atención ambulatoria con programas centrados en jóvenes y el aumento ha sido claro», explica. Esta psiquiatra subraya la importancia de tratar a estos jóvenes a tiempo: «Algunos trastornos mentales surgen en la adolescencia y si se tratan en ese momento es posible evitar que se cronifiquen o compliquen en la edad adulta, incluso frenar algunas enfermedades».

Arango incide también en que «en un fenómeno que se está dando en toda Europa, la diferencia en la respuesta la está marcando el sistema estructural en cada país. En España, solo por detrás de Bulgaria en las menores cifras de profesionales de salud mental en Europa, esto se está viendo tres veces más que, por ejemplo, en Alemania», lamenta el presidente saliente del Colegio Europeo de Neuropsicofarmacología.

Por eso Arango urge a una respuesta por parte del sistema: «Hay que dejarse de grupos de trabajo y centrarnos en la respuesta, en presupuesto. Hay que hacerse a la idea que los trastornos mentales son como los tumores. No es lo mismo detectar un tumor incipiente que uno avanzado con metástasis. Igual con la depresión o cualquier otro trastorno, detectarlo a tiempo cambia totalmente el pronóstico».

La última semana, el Gobierno ha anunciado un plan de 100 millones de euros para dar respuesta a los problemas de salud mental relacionados con el Covid. Respuestas que los especialistas consideran urgentes para hacer frente a una epidemia que no ha llegado al retroceso. «Los casos no dejan de aumentar, hay que invertir mucho en atención primaria, que es donde se pueden detectar los casos, además de contrataciones que nos permitan llegar a los estándares europeos», afirma Rubio.

Los especialistas aconsejan a los padres que estén atentos a cambios de conducta bruscos, aislamiento, bajada de rendimiento o tristeza en los jóvenes. Reneses incide en que «hay que hacer un esfuerzo en identificarlo pronto y diluir el estigma que rodea a la salud mental. Hay que estar muy atentos».

Te puede interesar

Comentar ()