Salud

Un estudio liga depresión, estreñimiento y estrés con un mayor riesgo de alzhéimer

Un estudio en 'The Lancet Digital Health' recoge el seguimiento de 15 años a 80.000 personas de las que la mitad desarrolló esta demencia. Han listado las 10 patologías más frecuentes entre quienes acabaron con la enfermedad neurodegenerativa.

Un estudio liga depresión, estreñimiento y estrés con un mayor riesgo de alzhéimer

Un estudio liga depresión, estreñimiento y estrés con un mayor riesgo de alzhéimer Andrea Piacquadio / Pexels

El alzhéimer es una de las epidemias del mundo desarrollado y sus sociedades cada vez más envejecidas. La Fundación Alzheimer Europe prevé que en 2050 cuatro de cada 100 españoles tendrá demencia, más del doble que el 1,83% de 2018. Para frenar esta enfermedad aún no hay herramientas pero el objetivo de los investigadores es tanto encontrar fármacos que puedan frenarla o doblegarla como prevenirla. Y es que se sabe que cuando alguien comienza con los síntomas, la enfermedad lleva años gestándose en su cuerpo.

Esa es la base de la importancia del estudio que hoy publica The Lancet Digital Health y que se basa en el análisis estadístico de 80.000 personas durante 15 años, de las que la mitad desarrolló alzhéimer. Los investigadores recogieron los registros médicos de pacientes de médico de cabecera en dos bases de datos – una francesa y otra británica – y analizaron la posible relación entre el desarrollo de esta demencia y 123 factores de salud.

De ese análisis extrajeron las 10 patologías que eran más frecuentes entre quienes desarrollaron la enfermedad frente a los que no lo hicieron.

Las 10 condiciones de salud fueron, por este orden:

  1. Depresión
  2. Ansiedad
  3. Estrés elevado
  4. Pérdida de audición
  5. Estreñimiento
  6. Espondiloartritis cervical (desgaste o artrosis cervical)
  7. Pérdida de memoria
  8. Fatiga y malestar
  9. Caídas
  10. Pérdida repentina de peso

El análisis matemático corrió a cargo de un equipo multidisciplinar del proyecto Aramis del Instituto del Cerebro de París, de la Universidad de la Sorbona, bajo la dirección de Stenley Durrleman y Cegedim Health Data, una compañía de análisis de datos de la base THIN. Así, los científicos identificaron las 10 patologías más frecuentes que tenían los pacientes que desarrollaron alzhéimer durante los siguientes 15 años en comparación con otros de su misma edad que no lo hicieron.

Los científicos subrayan que el estudio únicamente establece asociaciones estadísticas, pero es necesario qué hay detrás de estas asociaciones. El investigador Thomas Nedelec, del equipo de Aramis, aseguró en un comunicado que «queda por saber si los problemas de salud encontrados son factores de riesgo, síntomas o señales de alerta de la enfermedad».

Los investigadores apuntan a que el estudio ampliará nuevas bases de datos de Suecia y Australia para añadir 26 millones de datos procedentes de otros registros. Con ello añadirán también al estudio otras enfermedades degenerativas como parkinson, esclerosis múltiple y enfermedad de Charcot.

Cualquier vía de abordaje del alzhéimer es necesaria en una enfermedad actualmente sin cura. En junio de 2021 Estados Unidos autorizaba un el primer fármaco en 17 años, el aducanumab, para frenar la enfermedad. Aduhelm, el nombre comercial, es un anticuerpo monoclonal que meses antes había sido objeto de un informe negativo de la FDA (la agencia del medicamento americana) por falta de evidencias. Europa no lo ha aprobado hasta el momento.

La buena noticia dentro del aumento de casos es que la prevalencia de la enfermedad – el número de casos por habitantes de una edad determinada – «se ha estancado e incluso está disminuyendo», como explicó a El Independiente hace unos meses el neurólogo Miguel Calero, portavoz de la Fundación CIEN (Centro de Investigación de Enfermedades Neurológicas) y corroboraban los últimos datos de Alzheimer Europe.

Esa caída de la prevalencia se cree basada en la mejora de los hábitos de vida y de prevención del riesgo cardiovascular. Así lo demostró también un reciente estudio de la Asociación Americana del Corazón y que se basa en una amplia muestra de más de 300.000 británicos del estudio Biobank a los que se siguió durante ocho años, con una edad al inicio de entre 55 y 65 años. Se estudió el mantenimiento de seis hábitos saludables y se consideraron los antecedentes familiares como factor de riesgo. Los resultados concluyeron que el riesgo disminuye si se mantienen hábitos saludables, incluso cuando se tienen familiares directos con la enfermedad.

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