Salud

La batalla de la gimnasta Olatz Rodríguez contra la anorexia

Olatz Rodríguez.

Olatz Rodríguez. EFE

Con tal solo 15 años y 36 kilos de peso la exgimnasta Olatz Rodríguez fue ingresada por un trastorno de anorexia nerviosa contra el que sigue luchando y que relata en el libro Vivir del aire, escrito para dar esperanza a quienes sufren la enfermedad para demostrarles que se puede salir de ella.

Es un testimonio sobre la anorexia, la presión y la inseguridad, como explica a Efe y que acaba de ver la luz (Planeta) en el que a sus 18 años la tinerfeña de nacimiento y leonesa de adopción recuerda una infancia de «inocencia» y «felicidad» en la que la gimnasia marcaba el ritmo de sus días.

No fue hasta su participación en el Campeonato Europeo de la categoría junior (2018) cuando la presión le hizo «despertar» y darse cuenta de la «frustración» que sentía.

Comentarios sobre su peso

En el desarrollo del trastorno alimenticio de Rodríguez tiene un papel destacado su entrenadora del Centro de Alto Rendimiento (CAR) de León, a la que recuerda «pesando de continuo a las niñas» y emitiendo continuos comentarios sobre su peso, en los que daba a entender que «el hecho de adelgazar era lo correcto».

Fue en 2020 cuando comenzó a sentir rechazo por la preparadora y dejó de hablar con ella al percibir que «jugaba con sus sentimientos» en una relación que ahora no duda de calificar como «tóxica».

En el libro, Rodríguez se refiere siempre con nombre supuesto a esta entrenadora del CAR de León, que fue apartada (junto a otra preparadora) en 2021 por el Consejo Superior de Deportes (CSD) al apreciar «indicios ciertos de comisión de abuso y acoso» tras la denuncia de la madre de otra gimnasta.

Pero Rodríguez reconoce que no solo el CAR jugó un papel importante en el desarrollo de su anorexia, sino que apunta también al ámbito familiar donde se respiraba «gordofobia» junto a otros comentarios y a su forma de ser.

Estudiante de Medicina

La ahora estudiante de Medicina -en parte por la labor de los doctores que la atendieron- recuerda con «cariño» su ingreso hospitalario al sentirse «protegida» y «agradecida», aunque también rememora su pesar por el dañó que provocó en su familia su trastorno.

Siguió adelgazando en su primera semana de ingreso hospitalario, en la que presenció la muerte de su compañera de box: una anciana que padecía cáncer. Para ella «era imposible» comerse el menú de croquetas, tortilla de patatas y pastel de pescado, entre otros platos del menú hospitalario.

Y no empezó a ingerir estos alimentos hasta que recibió la «amenaza» de una endocrina de «meterle un tubo por la nariz hasta el estómago estando despierta» para ser alimentada y así evitar su muerte.

Olatz Rodríguez cree que el desarrollo de su anorexia no se debió a perseguir estereotipos o cánones de belleza, porque nunca ha buscado «un cuerpo o una apariencia».

Pero reconoce que aunque «le dé igual su figura» cuando se sube a la báscula tiene en su mente la imposición de que «el número tiene que bajar», a pesar de que sabe que es una «bobería».

El papel de las redes sociales

Destaca el papel de Instagram en la recuperación de su trastorno alimenticio, ya que fue en esta red social, en la ahora tiene más de 17.000 seguidores, donde anunció en junio de 2020 su retiro como gimnasta debido a la anorexia.

Además, Olatz Rodríguez también ha encontrado en Instagram ayuda y ejemplos de otros pacientes que superaron sus trastornos de alimentación, a la vez que le ha servido como herramienta para echar una mano a otras personas que sufren su misma enfermedad.

Aún así, denuncia el peligro que la red social representa para personas con una «autoestima sin formar» porque están expuestas a continuas comparaciones que provocan «malestar» con una misma.

Por ello, pide que las redes sociales apliquen medidas y filtros contra las publicaciones que atentan contra la salud de la gente, mientras revela que a su padre le ha «encantado» el libro, pero que el resto de la familia ha sido más reticente por los temas «muy personales» que cuenta y que temen pueden dar lugar a malentendidos. 

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