Salud

Las residencias afrontan otro otoño Covid con nueva dosis y "cruzando los dedos"

Un varón recibe la cuarta dosis de la vacuna Covid en septiembre de 2022.

Arranca la campaña de vacunación de la cuarta dosis, la segunda de refuerzo frente al Covid. Ministerio de Sanidad

Esta semana ha arrancado la campaña de vacunación para la cuarta dosis de vacuna del Covid, la segunda ya de refuerzo desde que comenzó la pandemia hace dos años y medio. Los protagonistas han vuelto a ser las residencias – y los mayores de 80 años -, los que se llevaron la peor parte en los primeros embates del coronavirus.

Las vacunas, desde la primera dosis, fueron el gran alivio para las residencias. La mortalidad del virus pasó de un 20,4% en 2020 – moría uno de cada cinco infectados -, al 12,9% en 2021 (la pauta completa se alcanzó en abril) y cae ya al 2% en lo que va de 2022.

Sin embargo, la mortalidad por Covid aún es un goteo continuo en las residencias, donde hay preocupación ante el inicio del otoño y con él la llegada del frío, de la temporada de otros virus respiratorios como la gripe y una mayor concentración de actividades en interior.

Una situación que Cinta Pascual, la presidenta del Círculo Empresarial de Atención a las Personas (CEAPS), ve con «mucha preocupación». La representante de la mayor asociación de atención a la dependencia en España cree que «la cuarta dosis será un alivio, pero es cierto que se está recibiendo con algo más de reticencias que la primera, por parte de las familias y algunos profesionales. Además quienes han pasado el Covid hace cinco meses o menos no la tienen indicada, así que esperamos que sea útil, pero no alcanzará los ratios del inicio. Por ello pedimos a Sanidad que dé un empujón de sensibilización para la administración de esta dosis».

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) también cree necesaria esta cuarta ronda de vacunación, como explica la portavoz de su grupo de vacunas, Lizzet Canchucaja: «La evidencia actual sobre la tercera dosis nos indica que a partir del tercer mes decaen los títulos de anticuerpos, más bajos hacia el quinto mes. Por ello y porque las nuevas variantes han mostrado cierto escape vacunal creemos que es importante que en residencias se ponga esta cuarta dosis».

El efecto de la cuarta dosis se espera aunque los expertos saben que no hay una vacuna 100% eficaz. «Los mayores son más vulnerables y aunque la mayoría quedan protegidos de enfermedad grave o muerte, siempre sigue habiendo un porcentaje de casos graves y defunciones», incide Pascual.

¿Más preparadas para el otoño?

Además de las vacunas, las residencias afrontan este tercer otoño-invierno Covid con pocas medidas restrictivas ya. Continúa siendo obligatoria la mascarilla para trabajadores y familiares y, en muchos casos, no se han recuperado las fiestas multitudinarias que se hacían antes de marzo de 2020.

«Hemos aprendido a hacer organización para tiempos de crisis y a sectorizar, aunque esto sigue siendo complejo porque las residencias no crecen porque haya casos. Pero se hace razonablemente bien», apunta José Antonio López Trigo, geriatra malagueño, quien cree que la situación «ha cambiado sustancialmente tanto por la vacuna, como porque conocemos mejor al virus y cómo tratarlo y por las dinámicas de protección».

La presidenta de CEAPS coincide en esa protección aunque reconoce una debilidad: «Cuando hay casos sectorizamos, unimos a los positivos para que no tengan que estar aislados pero implica cambiarles de habitación y eso es mucho trabajo. Por eso estamos con mucha preocupación, porque los equipos están muy cansados. Aún no hemos pasado página, lo haremos pero por ello necesitamos que este invierno sea tranquilo».

Medidas de prevención en la comunidad

Salvador Casado es médico de familia en un pueblo al norte de Madrid y atiende a las residencias de ancianos de la localidad. Explica que actualmente «la cosa está tranquila, pero cruzando los dedos para el invierno». «Ahora ya las residencias tienen poquitas restricciones y están sometidas a la transmisión que haya en la comunidad. En el pueblo ahora ha habido viajes del Imserso y han llegado muy contentos pero muchos contagiados. Ahora mismo tenemos las defensas bajas y cuando el virus venga, que va a venir, nos va a pillar un poquito despistados».

El especialista incide en que «las residencias, pese a sus protocolos, siguen siendo lugares vulnerables a la entrada de los trabajadores y visitas, así que cuando empiece a haber más casos tendrán que reforzarse esas medidas».

Mientras está sobre la mesa el debate para eliminar la obligatoriedad de la mascarilla en el transporte público, Cinta Pascual cree que su mantenimiento favorece al sector: «Es necesario aún una precaución por parte de todos, tanto la mascarilla como la vacunación, no solo nuestra sino también de los familiares que vienen a vernos».

Inquietud ante la gripe

No solo el Covid, también la gripe causa inquietud en el sector por una temporada que se prevé «fuerte según indican los datos de cómo se ha comportado el virus en el hemisferio sur», explica López Trigo. El geriatra no obstante celebra que los planes de vacunación de la gripe son igualmente sólidos en las residencias. «Además tenemos desde hace unos tres años unas vacunas especialmente orientadas a los mayores. Son las llamadas HD, con más cepas y adyuvantes, que ayudan a potenciar la inmunidad en organismos mayores en los que la inmunosenescencia, la debilitación del sistema inmune con la edad, no ofrece siempre una fuerte respuesta a las vacunas».

Así lo cree también Canchucaja, que subraya la importancia de la vacunación de gripe. «Aún no sabemos qué papel van a jugar este invierno ambos virus y por ello es importante no bajar la guardia».

Los problemas de fondo que continúan

La situación es más favorable pero no ha solucionado «el problema de base». Así lo cree Josep María Vía, doctor en Medicina y asesor de la Fundación Edad y Vida, quien lleva años estudiando la problemática de las residencias. «Aunque se han hecho cosas, creo que no hemos aprendido demasiado. El problema de base es que sigue sin haber colaboración entre lo social y lo sanitario. Las residencias se idearon como una extensión del hogar, porque el perfil era gente más joven y con menos patologías que ahora. Pero ese modelo ya no vale, es poco realista que con la situación que tiene Atención Primaria puedan cubrir sus necesidades sanitarias. Se necesita una mayor conexión con lo sanitario», explica el experto.

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