Salud

Margarita Del Val: "No hay evidencia sólida, ni siquiera en las residencias, de que se necesite la cuarta dosis"

La viróloga Margarita del Val afirma que no hay evidencia sólida para dar una cuarta dosis de la vacuna del Covid.

La viróloga Margarita del Val afirma que no hay evidencia sólida para dar una cuarta dosis de la vacuna del Covid. César Hernández-CSIC

La viróloga Margarita del Val, investigadora del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha sido uno de los rostros visibles de la ciencia española desde el inicio de la pandemia. Su voz ha sido una de las más apreciadas para conocer la evolución de la crisis del coronavirus, las expectativas sobre las nuevas variantes o las medidas necesarias para contener la transmisión. En entrevista con El Independiente, la también química e inmunóloga analiza la situación actual, explica cómo ve la campaña de vacunación con la cuarta dosis o si la mascarilla debería seguir siendo obligatoria en el transporte público.

PREGUNTA. ¿En qué momento estamos ahora mismo de la pandemia de Covid?

RESPUESTA. Hay dos aspectos positivos que caracterizan este momento. Uno, el virus. Estamos con la variante más longeva que hemos tenido nunca, ómicron. Y eso es positivo, porque una variante se reemplaza por otra cuando aparece una que se contagia mejor y que no haya aparecido es muy bueno, porque seguimos con lo que conocemos y sobre todo con lo que conoce nuestro sistema inmunitario, aquello con lo que nos hemos infectado tanta gente en los últimos diez meses. Cuando cambie, hablaríamos de un cambio de etapa, habría que ver qué pasa si ya no es ómicron, no versiones de ómicron para las que aún hay buena inmunidad.

Para ahorrar energía y los costes tremendos vamos a renunciar a nuestra mejor arma contra las infecciones respiratorias, que es la ventilación»

El otro punto es que las vacunas que tenemos, aún las originales, han protegido muy bien frente a todas las versiones de ómicron. Siguen protegiendo muy bien y que nadie se frustre porque no nos protejan de la infección o de los síntomas leves, e incluso de síntomas que te hacen estar en casa con lo que llamamos un trancazo. Lo importante es que protejan de lo que les pedimos a las vacunas, que es de la enfermedad grave y de la muerte. Y para eso siguen funcionando muy bien las vacunas originales.

Y el aspecto negativo que tenemos ahora mismo es que para ahorrar energía y los costes tremendos de la energía, vamos a renunciar a nuestra mejor arma contra las infecciones respiratorias, que es la ventilación ya sea natural o forzada. Esto es un problema muy importante porque afecta no solo al coronavirus sino otras muchas enfermedades respiratorias que en otoño invierno suben y causan la mayor mortalidad del año.

P. En relación a otro virus de otoño invierno, el de la gripe, nos dicen que puede ser una temporada intensa este año por lo ocurrido en el hemisferio sur…

R. No tenemos ni la menor idea, la verdad. No me atrevo a opinar. En la pandemia de gripe en 2009 hubo una oleada en verano y otoño y no hubo oleada en invierno. Más de lo que venga del Hemisferio Sur, depende de cuánta gripe ha circulado en nuestro país, en nuestro entorno, en los meses previos. Y han circulado bastante las enfermedades respiratorias.

P. Como decía, la vacuna nos protege de la enfermedad grave y la muerte pero estamos ya administrando la cuarta dosis, la primera adaptada a las nuevas variantes. ¿Hasta qué punto es necesaria esta nueva dosis en este momento?

Que nadie se agobien porque no le llega la cuarta dosis

R. Las vacunas clásicas están aguantando muy bien frente a la enfermedad grave y la muerte. No hay evidencia sólida, ni siquiera en las residencias de ancianos, de que nadie necesite estas vacunas. Se están poniendo en las residencias de ancianos por precaución, por anticiparse quizás, pero nadie las necesita. Que nadie se agobie porque no le llega.

El año pasado tampoco había ninguna evidencia de que se necesitasen y a toro pasado, como surgió una nueva variante, resultó útil haber vacunado con la tercera dosis. Pero era nuestro primer invierno vacunados, este año sigue sin haber ninguna evidencia más, y seguimos con ómicron bastante estable. Así que que nadie se vuelva loco por vacunarse, está bien vacunar a los que están en residencias porque son más frágiles.

P. Más allá de la cuarta dosis, algunos plantean ya la vacuna del Covid como un fármaco que se tenga que poner cada año, igual que la de la gripe. ¿Qué opina de esto?

R. No hay evidencia sólida de que la estrategia de vacunar todos los años como con la gripe sea la adecuada para Covid. Hay que pensar que la vacuna que más se recuerda es la que es menos potente y frente a virus más difíciles, más variables como la gripe. Pero las que no recordamos son la norma. Es más importante recordar que hay que vacunarse todos los mayores de 65 años del neumococo, en cualquier época del año.

P. Este verano se ha visto un exceso de mortalidad en las residencias de ancianos y en general en la población mayor, que no ha sido muy claro explicar. ¿Hasta dónde se puede achacar al coronavirus y/o a la bajada de inmunidad?

R. La inmunidad dura muchísimo, la inmunidad celular nos protege durante años. Lo importante es que hay poblaciones que pierden esa inmunidad, personas que al igual que pierden la memoria de los acontecimientos con la edad o por algún proceso patológico, también pierden la capacidad de generar una memoria inmunitaria, sobre todo las muy mayores. Durante dos temporadas esas personas se han librado de todas las infecciones respiratorias porque hemos estado muy protegidos. Si bien este verano todavía no se han podido analizar las causas de mortalidad, porque eso lleva un retraso, ha habido una mortalidad mantenida de Covid y otra parte que aún está por analizar.

P. Las vacunas nos han protegido de la enfermedad grave y la muerte, pero ahora hay mucha esperanza puesta en las vacunas intranasales o esterilizantes, como la que investiga en el CSIC Luis Enjuanes. ¿Cómo podría esto cambiar la evolución de la pandemia?

R. Para una pandemia lo primero que se necesitan son vacunas que se produzcan muy rápidamente. Y en eso hemos tenido una suerte espectacular con esta pandemia, después de lo espantosa que ha sido la pandemia, con las vacunas hemos tenido suerte espectacular. Hemos podido producir vacunas muy rápidas pero, y esto es quizás lo que deberíamos aprender para futuras amenazas de pandemia, desde el día 0 hay que ponerse a preparar vacunas esterilizantes.

Las vacunas actuales son muy buenas a nivel individual, pero no están protegiendo a nivel colectivo.

Porque las actuales son muy buenas a nivel individual, pero no están protegiendo a nivel colectivo. No se puede hablar en absoluto de manera colectiva, no se puede hablar de ‘vamos arrinconando el virus’ en poblaciones en las cuales ya están libres del virus gracias a que hemos vacunado a todos. Desde el principio hay que pensar en vacunas que reduzcan o eviten del todo el contagio y una de las vías más prometedoras es, efectivamente, vacunar en el sitio en el que tiene lugar la infección posterior, vacunar en las mucosas en el caso de agentes respiratorios, y eso es algo que se está demandando ya desde los círculos científicos, desde los círculos de las agencias del medicamento, desde hace meses. ¿Teníamos que haber empezado hace dos años? Sí, pero es mucho más importante tener vacunas rápidas.

Las vacunas que sean más complejas, más completas y a la vez muy seguras es pedirle mucho más y por eso cuesta más producirlas. Es la segunda generación, pero no las bivalentes, una segunda generación real sería no sólo eficaz para el individuo sino para la sociedad, para protegernos de la pandemia, para ir arrinconando a los agentes infecciosos porque la población es vacunada. Es muy importante seguir con ello y aunque no lleguemos para esta pandemia, lo necesitamos como humanidad.

P. ¿Y cómo va el proyecto vacunal de Enjuanes?

R. Sigue cumpliendo expectativas, va bien pero va más despacio y más en España, porque no teníamos esa inversión previa en tejido investigador, en tejido empresarial… No la teníamos y eso no se improvisa de repente poniendo euros sobre la mesa. Hay que tener la inversión de muchos años antes, hay que tener todos los especialistas en cada campo, investigadores, empresas que hagan vacunas humanas, que aún no la tenemos.

P. Entonces, esto es importante no solo para esta sino para futuras pandemias, ¿no?

R. Claro, es muy importante que se apruebe una vacuna en España. Es muy importante tener una vacuna humana en España, tener un trayecto y que no se olvide. Que se invierta en investigación, en talento, en jóvenes, en mantener equipos estables de investigación; recordar que las infecciosas a lo mejor no son las que matan más cada año pero son las que causan estos problemas tan fuertes. Recordar que nos están llegando y se están estableciendo nuevas enfermedades infecciosas en el Mediterráneo, las que vienen de zonas subtropicales que son una amenaza. No podemos creernos que las hemos vencido porque hemos tenido una reacción tan buena al Covid. Hay enfermedades infecciosas mucho más difíciles, hace falta para que las futuras pandemias no nos den ese golpe tan tremendo.

P. Aparte de la vacuna, también tenemos ya varios antivirales disponibles para tratar a quienes enferma, aunque el que más se usa ahora mismo el Paxlovid ha sido polémico en Estados Unidos por un posible efecto rebote. ¿Qué evidencias tenemos sobre su efectividad?

R. Vamos a centrarnos en lo importante para todo. Lo importante es que protejan de los efectos y de la muerte. Y ahí su efectividad es muy alta. Lo importante de los antivirales es que funcionan cuando hay virus, el virus se elimina del organismo muy pronto. Cuando uno ya está grave, el virus se ha eliminado. Lo que estamos sufriendo durante la gravedad son las consecuencias de haber tenido el virus y haber creado una inflamación persistente.

Por ello para atacar al virus con los antivirales hace falta actuar cuando hay virus, que es cuando tienen efecto. Hay que actuar en las personas de alto riesgo en el día en que se diagnostica coronavirus, el primer día que tiene síntomas. Hay que actuar cuanto antes porque son eficaces durante los primeros cinco días. Hay que concentrarse en la población de riesgo precisamente, si no, no en las cosas laterales, en una población de riesgo no podemos estar absolutamente todos confinados como en la primera oleada, eso no ha lugar, ni el extremo opuesto olvidar la pandemia. Ahora hay que concentrar los esfuerzos en las situaciones de alto riesgo, que es cuando empecemos a ahorrar energía, porque vamos a renunciar a nuestra mejor arma que es limpiar el aire. Hay que concentrarse en las personas de alto riesgo y esas lo que necesitan es un tratamiento antiviral inmediato.

P. Respecto al otoño, dijo usted en verano que había que prepararse para el otoño invierno, ¿cómo podemos hacerlo?

R. Es muy importante informar de que cuando no se puede tener ventilación los filtros HEPA son los que contribuyen a que se limpie el aire de muchos patógenos respiratorios. E importante, hay cientos de aparatos que se venden que no valen para nada. Los filtros HEPA son los únicos que funcionan para complementar o sustituir la ventilación desde fuera.

P. Otro de los asuntos sobre la mesa es retirar la mascarilla en el transporte público, ¿cree que es el momento o hay que esperar un poco más?

R. Yo creo que tenemos que respetar a las personas de mayor riesgo. Llevarla todo el día puede ser muy complicado, pero en el transporte público que interaccionamos con tantas personas distintas yo creo que habría que mantenerla. Yo, por ejemplo, la mantengo siempre que interacciono con personas muy distintas. Hay que concentrarse en las situaciones de mayor riesgo, el transporte público y sobre todo las zonas de mayor riesgo en transporte son coches compartidos con las ventanas cerradas. Ahí se carga más el aire que en los transportes públicos.

P. ¿Alguna otra medida que sea buena para protegernos del virus este invierno?

R. Creo que cada uno debe concentrarse en las situaciones de riesgo y en las personas de riesgo de su entorno. Es un pequeño esfuerzo que está en nuestras manos. Por ejemplo, si nos vamos a encontrar con personas que pueden ser de riesgo, hacernos un test de antígenos.

P. ¿Ha terminado la pandemia o cuándo lo hará?

R. Las pandemias no acaban, se vuelven crónicas. Este año 2022, en la temporada de invierno, la mortalidad causada por Covid ha sido muy superior a la peor gripe que hemos tenido en las últimas décadas. Entonces yo creo que hay que seguir protegiéndonos, pero no solo solamente de este coronavirus sino de las enfermedades que se transmiten por vías respiratorias. No podemos contentarnos con quedarnos con un agente infeccioso que mata más que la gripe cada año.

Si además las medidas que tomamos controlan otras enfermedades de transmisión respiratoria, es nuestro legado para el futuro, actuar sobre todas a la vez. Y la pandemia no se habrá acabado porque los virus una vez que entran en la población humana no salen, nunca se van. Pero lo que hay que lograr es que no sea peor que la peor gripe. Y ahí también son importantes los antivirales, porque eso liberará a las personas de alto riesgo.

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