Disney+ estrenó ayer martes 11 el cuarto episodio de Todas las de la ley. Se trata de la nueva fantasía del Rey Midas de la televisión estadounidense Ryan Murphy (la reina es doña Shonda Rhimes) sobre un bufete de abogadas matrimonialistas que sólo tienen clientas. He ahí la exclusividad. El cometido de las protagonistas, Kim Kardashian inclusive, es hacer justicia. O sea, que los maridos millonetis de las defendidas no se queden con lo que no es suyo. Ellos son, tras haber visto los tres primeros episodios de Todas las de la ley, los malos de la película. Avariciosos, infieles, estetas, puteros... Los siete pecados capitales. Ellas, en cambio, son las heroínas que, cansadas del ninguneo de compañeros de profesión, montan su propio despacho. Hasta ahí, todo en orden.

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Glenn Close, Naomi Watts, Niecy Nash, Sarah Paulson y Teyana Taylor (Una batalla tras otra) arropan a Kim Kardashian y completan el reparto sideral de una serie a la que, sin embargo, le han dado hasta en el carnet de identidad. Un ejemplo del escarnio público: la crítica de televisión del periódico británico The Guardian puso un cero a Todas las de la ley. No hay mejor publicidad que la mala prensa. Otro contar es por qué han cargado las tintas, merecidamente o no, contra los siempre polémicos Ryan Murphy y Kim Kardashian.

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'Todas las de la ley' en Disney+

No es Todas las de la ley una producción cien por cien original de Disney+, sino de su plataforma Hulu (Sólo asesinatos en el edificio, The Bear), todavía operativa en Estados Unidos en colaboración con el canal de pago FX (Shōgun, American Horror Story), y cuyo sello de calidad incorporó oficialmente Disney+ hace unas semanas. Lo que antes era Star (Yo, adicto) es ahora Hulu (La Suerte). Y al mal tiempo, buena cara. Todas las de la ley es el mejor estreno de una serie de Hulu en tres años: 3,2 millones de espectadores durante las primeras 72 horas (4,4 millones vieron el final de El cuento de la criada durante los primeros siete días). Crítica y público no siempre van de la mano, y Todas las de la ley es el último ejemplo de tal distancia.

La mera presencia de Kim Kardashian, cuyo primer papel protagonista se lo dio Ryan Murphy en American Horror Story 12 (2023), es indudablemente un anzuelo. Cuesta separar a la persona del personaje, pues la abogada a la que interpreta Kim Kardashian –hace 6 años empezó a estudiar Derecho– es una fanática de la moda y el bisturí, subida en el dólar, cuya mayor preocupación es su propio divorcio. Ya saben: en casa del herrero, cuchillo de palo. La ficción televisiva está llena de personajes que se ganan la vida resolviendo los problemas de otros, pero son incapaces de gestionar los suyos propios. He ahí todas las series sobre médicos, policías, bomberos, abogados y un largo etcétera.

Kim Kardashian

Amigas y conocidas

Y he ahí la esencia –la fórmula– de una vistosa propuesta que, en sus tres primeros episodios, no termina de concretar qué –nos– quiere contar. Sí, son cuatro mujeres adultas –al más puro estilo Sexo en Nueva York o Mujeres desesperadas– unidas por su oficio y su amistad. Sus conversaciones son la espina dorsal de la nueva serie de Disney+. Sin embargo, a pesar de las tablas de su elenco, los guionistas no logran de un plumazo hacernos creer que son buenas abogadas y mejores amigas. Se supone que son socias desde hace una década...

Si acaso, lo más jugoso de Todas las de la ley en Disney+ es la rivalidad del cuarteto protagonista con el personaje de Sarah Paulson, fiel a Ryan Murphy desde el debut de American Horror Story hace 14 años. Al guionista, director y productor de televisión se le podrá afear algún que otro vicio (revestir la violencia con aparente denuncia), pero el casting de todas y cada una de sus producciones es de aúpa. Por Todas las de la ley se pasea, por ejemplo, doña Judith Light, que últimamente se ha dejado querer por Ryan Murphy en títulos como The Politician y American Crime Story.

Tampoco hay un interés del señor Murphy y compañía por profundizar en el caso de divorcio que, en principio, vertebra cada episodio, pobremente estructurado con bruscos saltos. Serán nueve capítulos en total; los dos últimos se estrenarán el martes 9 de diciembre.

Un culebrón con vistas

Compremos entonces que las coordenadas de Todas las de la ley, cuya acción transcurre en un bufete de mujeres para mujeres en Los Ángeles, son una excusa muy válida para desplegar un culebrón premium que bien podría haber firmado Shonda Rhimes (Anatomía de Grey, Cómo defender a un asesino). De hecho, la primera temporada de Scandal, sobre una asesora de comunicación que mantiene un affaire con el presidente de Estados Unidos, es mucho peor que Todas las de la ley.

Si la abogada de Kim Kardashian debe gestionar el romance entre su secretaria y su marido, la de Glenn Close (Daños y perjuicios) está tentada de ser infiel a su esposo enfermo de cáncer, con quien lleva años sin tener sexo. O la abogada de Naomi Watts (Feud), alérgica al compromiso. O la de Niecy Nash (Dahmer), madre soltera de tres varones, y alérgica a los hombres. El título original de la serie, All's Fair, hace referencia a otro refrán: en la guerra y en el amor, todo vale.

En fin, Todas las de la ley es una serie 'ameba' con la que el público no se estrujará la cabeza. Más allá de si es mala o buena, debate estéril donde los haya, cabe preguntarse: ¿es Todas las de la ley una serie aburrida? Ese es el pecado capital en televisión: dormir al personal.