La DGT ha introducido cambios importantes con la aparición de la baliza V-16 como nuevo elemento de señalización en carretera. Este dispositivo sustituye a los tradicionales triángulos de emergencia desde que comenzó el nuevo año, con el objetivo de reducir los riesgos y aumentar la visibilidad de cara a una avería o un accidente. El debate generado por el cambio se ha centrado en los automóviles, dejando así a un lado las motocicletas, lo que ha inducido a la confusión.

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La normativa de las balizas V-16

La normativa vigente tiene por objeto la obligatoriedad de la baliza V-16 para turismos, furgonetas, autocares, camiones y otros vehículos que no sean especiales. Para estos vehículos, tiene la consideración de único medio de señalización legal en caso de detención por avería o accidente en la carretera, y pretende evitar que los conductores salgan de su vehículo y caminen por la calzada para colocar los triángulos, lo que ha dado lugar a un notable número de atropellos en años anteriores.

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Por qué las motos quedan fuera

Las motocicletas no se encuentran comprendidas dentro de la relación de vehículos obligados a usar la baliza V-16. La regulación vigente no impone esta obligación a las personas que se desplazan en motocicletas, aunque sí es cierto que se encuentra regulada la posibilidad de que puedan llevarla, considerándola como una opción altamente recomendable. Esto se debe a las características que presentan las motos, tanto por tamaño, como por la forma en la que se realiza la señalización correspondiente en caso de sufrir una incidencia.

Balizas V-16 y seguridad

La baliza tipo V-16, tiene la particularidad de emitir una luz intermitente de color amarillo, pero visible a larga distancia, incluso en condiciones meteorológicas adversas, como pueden ser la niebla, la lluvia abundante o incluso la escasa iluminación. Para su utilización, el conductor tiene que activarla y ubicarla en una posición elevada del vehículo. Los modelos que obtienen la homologación cuentan con funcionalidad de conectividad con la plataforma DGT 3.0, donde se envía de forma automática la posición exacta del vehículo.

Ventajas frente a los triángulos tradicionales

Este protocolo contribuye a la disminución del tiempo de exposición al riesgo preexistente, junto a una mejora de la visibilidad de los conductores. La información que aporta la baliza alimenta, a su vez, sistemas de navegación y de paneles luminosos, avisando así a otros conductores que se aproximen al lugar de la avería o incidente. La baliza representa, en términos de seguridad, un avance claro frente a los sistemas anteriores.

La baliza V-16 en las motos

A pesar de que no es obligatoria, la baliza V-16 puede llegar a ser de una gran utilidad para los motoristas en caso de accidente o avería. El conductor de una moto queda mucho más expuesto en la vía, y necesita advertir al resto del tráfico de una manera rápida y eficaz. La señal luminosa y la geolocalización facilitan la llegada de los servicios de emergencias y aumentan la visibilidad del incidente.

Posibles cambios futuros

La regulación no impide la posibilidad de que pueda llegar a ser obligatoria para la motocicleta. El aumento de la efectividad de este dispositivo y su integración en el desarrollo de los sistemas de gestión del tráfico podría hacer necesario revisar la reglamentación. Hasta el momento, el uso voluntario de baliza V-16 se plantea como una medida de prevención que contribuye a elevar los niveles de seguridad personal del motorista.

La implementación de la baliza V-16 supone una evolución en la señalización de emergencias en la carretera. Aunque las motocicletas no tienen que llevarla, su utilización tiene ventajas obvias en cuanto a aumento de la visibilidad, mejora en la rapidez de la asistencia y disminución de riesgos, entre otras cosas. Además, la seguridad vial se encuentra avanzando hacia soluciones más conectadas y eficientes, y el colectivo de los motoristas también se puede ver beneficiado por ellas antes de que su uso se convierta en obligatorio.