A Pilar Alegría le costaba arrancar su mitin de este viernes, el último de la campaña. "Estoy muy emocionada", silabeó. La voz se le quebraba, en sus ojos se veían las lágrimas. Agradeció la "fuerza" que le han trasladado los "compañeros, amigos, simpatizantes" en una campaña en Aragón, y esto no lo dijo, que ha sido especialmente dura para los socialistas. A sus espaldas cargan con el fardo de unas malas expectativas aventadas por unas encuestas que apuntan incluso a la posibilidad de que la exministra caiga por debajo del suelo histórico, el de los 18 diputados de 2015. Nadie en el partido niega que las urnas del próximo domingo, 8 de febrero, pueden convertirse en otra pesadilla, la segunda tras el desastre absoluto del pasado 21 de diciembre en Extremadura, un punto más en el cinturón con el que el PP quiere ir ahogando a Pedro Sánchez hasta unas elecciones generales aún sin fecha. Ocurra lo que ocurra, sin embargo, no se espera ni un relevo de Alegría como jefa del partido en Aragón ni una rendición del presidente —lo que Alberto Núñez Feijóo persigue— con un adelanto de los comicios. Ni una cosa ni otra figuran en la hoja de ruta de las próximas semanas o meses.

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Porque la diferencia, la gran diferencia con lo sucedido en Extremadura el 21-D es que el PSOE no cree que llegue una debacle tan monstruosa como aquella, porque la situación del partida no es la misma. Tampoco la campaña ni la candidata. Por eso en las últimas horas aún quedaba la esperanza de poder aguantar el tipo y mejorar las proyecciones de los sondeos. La propia Alegría invocaba el espíritu de "remontada".

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Alegría casi rompe a llorar en el arranque del mitin de cierre. Llevaba a la espalda una maratón de 24 horas ininterrumpidas de actos y encuentros para apurar la campaña hasta el último minuto

Ella misma llegaba al mitin de cierre de campaña, este viernes en Zaragoza, después de haber encadenado acto tras acto desde la noche anterior. "Me vais a perdonar, porque estoy un poco espesica", se disculpó. Aquella era la penúltima parada de una "maratón" de 24 horas, actividad hasta el último minuto legal posible, hasta la medianoche. Visita a Pedrola (Zaragoza), con los jóvenes en un teatro, con los trabajadores de una potabilizadora, con los bomberos, con los empleados de una estación de servicio, abriendo el obrador de un panadero de Almonacid de la Sierra, con los sanitarios del hospital Royo Villanova, encuentros con maestras, con comerciantes, de paseo por el barrio zaragozano de La Almozara. Había estado activa toda la noche del jueves al viernes, toda la madrugada y la mañana, y también la tarde.

Apenas había podido echarse una cabezada en los trayectos, en el coche, y echarse media hora. La candidata, decían en el partido, quería vaciarse. Y tras el mitin en la capital aragonesa con Pedro Sánchez —2.000 personas, muchas fuera del recinto del hotel Hiberus—, aún tenía que atender otro compromiso: reunirse con las trabajadoras de las residencias de mayores. Era la obsesión de Alegría desde que Jorge Azcón convocó estos comicios del 8-F: desplegar una campaña "pisando territorio". "Porque es la única forma que entiendo, que sé y que quiero. Gobernar Aragón desde la proximidad y la cercanía, estando al lado de la gente. No sé hacerlo de otra manera, no puedo hacerlo de otra manera", explicaba en el acto de este viernes junto al presidente.

La candidata ha optado por una campaña de "proximidad" hasta el final, porque quiere gobernar "pisando territorio": "No sé hacerlo de otra manera"

La de Alegría no ha sido una campaña de grandes mítines ni de reclutamiento de dirigentes nacionales, ni de desfile de ministros. No lo ha querido. En estos últimos 15 días solo han pasado por Aragón los titulares de la Presidencia, Félix Bolaños (en Teruel), y de Economía, Carlos Cuerpo (en Huesca), para cubrir huecos de su propia agenda, además del presidente del Gobierno, presente solo en tres actos, en el arranque, el ecuador y el final de la travesía y en las tres capitales. Ella quiso una campaña enteramente personal, para desprenderse del hábito de ministra portavoz y mostrar su cara más cercana y "empática", buscando ganar en el trato corto. Buscando vencer los malos números que las encuestas pronosticaban desde el principio con una estrategia poco ortodoxa. Buscando combatir la "deshumanización" que de ella persigue la derecha.

Y en su equipo creen que la campaña ha ido de menos a más y que las urnas irán tal vez mejor que los sondeos. Sin alharacas. En el entorno de los 19-20 escaños, por los 23 que obtuvo Javier Lambán en mayo de 2023. Pero el suelo histórico, los 18 diputados del propio Lambán en 2015, quedan muy cerca, y aún cabe la posibilidad, que sí señalan algunos estudios, de que se deslice por debajo de ese umbral y caiga a las 17 actas. De las tres provincias, Huesca (18 asientos en total) es la que parece más afianzada, ha sido el bastión histórico. En Zaragoza, que reparte 35 actas, la batalla es mucho más dura. Y en Teruel (14) sí se espera un golpe.

El mitin de cierre en la capital regional sorprendió. Por el aforo, esas 2.000 personas, según el recuento oficial, y por la energía que se percibía en Alegría, pese al agotamiento de las últimas 24 horas en pie, danzando de acto en acto. "¡Presidenta, presidenta!", le gritaban los suyos. El propio Sánchez compareció más espídico que de costumbre. Llegó más tarde porque por la mañana se había desplazado a Andalucía para visitar las zonas afectadas por la borrasca Leonardo.

El próximo domingo los votos del PP van a la ultraderecha, y los de la ultraderecha al PP", avisa Sánchez, aludiendo a la fiesta final de Azcón y Feijóo, con Vito Quiles y el grupo Los Meconios

Y lo primero el líder socialista que hizo fue referirse a otro cierre de campaña, el del PP, también en Zaragoza, que incluyó un concierto del grupo Los Meconios y un encuentro informal de jóvenes con el agitador de extrema derecha Vito Quiles, que en las elecciones europeas de 2024 concurrió en la lista de Se Acabó La Fiesta (SALF), la plataforma liderada por el ultra Alvise Pérez. Un activista, recordó el presidente, "que va persiguiendo a periodistas que no piensan lo mismo que él y que la ultraderecha". Y la banda Los Meconios "estuvo en el cierre de campaña de Vox" y "reivindican el golpe de Estado y la Guerra Civil de 1936". "Es que es muy grave, y lo dicen sin rubor. El próximo domingo los votos del PP van a la ultraderecha, y los de la ultraderecha al PP", avisó Sánchez, para quien "la única candidata" que puede "frenar" a la ultraderecha es Alegría, ya que "Azcón, Alvise, Abascal y Feijóo son lo mismo". Los populares se dedican, añadió, a "legitimar a la ultraderecha cerrando campaña con la ultraderecha".

El presidente incluso explotó con sorna el lapsus de Feijóo de esta misma semana, cuando llamó a la empresa cárnica que visitaba, Fribin, por otro nombre, Brifín. Hasta un total de ocho veces. "La gente no sabía qué hacer para no partirse de risa en su cara... ¡El que no fue presidente porque no quiso no mete más la pata porque no puede!", se mofó, entre las risas del público. El jefe del Ejecutivo asumía el papel de activador del voto que en otras campañas ejerció el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

En la campaña, Azcón no ha dejado de agitar contra Alegría la foto, publicada por Artículo14, de su comida en noviembre con el exdirigente sevillano Paco Salazar, que había sido apartado de sus cargos orgánicos e institucionales en julio, cuando trascendió que pesaban sobre él acusaciones de comportamientos machistas. Pero este jueves los socialistas sintieron que podían respirar un poco cuando El País publicó que la dirección nacional y madrileña del PP no amparó a una ya exconcejala del partido de Móstoles que acusó de acoso sexual y laboral a Manuel Bautista, alcalde de la localidad, la segunda ciudad más grande de la región, unos hechos que la cúpula de Isabel Díaz Ayuso y el regidor han negado, pese a las evidencias.

El presidente alude al acoso sexual del alcalde de Móstoles a una exedil del PP y acusa de "cinismo" a a los populares: "Tratan de dar lecciones cuando lo que dan es vergüenza" por "apoyar al acosador"

"Lo que llama la atención es el cinismo de un PP que intenta dar lecciones sobre igualdad de género", cuando el PSOE, dijo, sí ha actuado "con contundencia" ante acusaciones de acoso, con Salazar y con otros cargos implicados. "Les vemos tratar de dar lecciones cuando lo que dan es vergüenza de apoyar al acosador y de no estar con la víctima y estar acusándola", sostuvo. Los populares, por tanto, se han situado "del lado del acosador y no de la víctima del acoso", y tanto el alcalde de Móstoles, como Ayuso y como Feijóo "mintieron" al decir que un "caso fabricado".

Otro elemento que el PSOE considera que puede ayudar algo a tirar de sus expectativas es la batalla del presidente con los tecnoligarcas. Él la sacó a colación. "Quiten sus sucias manos de los móviles de nuestros menores", les dijo. Los "amos del algoritmo" pueden tener "mucho dinero y poder", pero lo que no tienen, remarcó, es "el poder del voto". Y si ellos quieren "controlar nuestros móviles" es para "saber lo que vemos y leemos para luego saber y controlar lo que votamos". El presidente insistió en que las propuestas que él lanzó esta semana desde Dubái son de "sentido común" y "nada tienen que ver con lo ideológico", ya persiguen proteger "de manera extra" a los más jóvenes del "odio, los bulos y la violencia" que les llegan a través de las redes sociales.

Sánchez insiste en que va a "plantar cara" a los tecnoligarcas "con la fuerza de la razón, de la ley y de la democracia": "Quiten sus sucias manos de los móviles de nuestros menores"

Las medidas anunciadas, desde vetar al acceso a ellas a los menores de 16 años o poner fin a la impunidad de los responsables de las plataformas, buscan frenar a quienes expanden "bulos, desinformación y zafiedades". "Vamos a plantar cara con la fuerza de la razón, de la ley y de la democracia", avisó. Es más, las críticas de los dueños de esas plataformas —de X, Elon Musk, o de Telegram, Pável Dúrov— no le hacen sino "cargarse de razones" para actuar. "Debemos liderar la batalla, no claudicar, debemos liderar la batalla en Europa y en el mundo". A Sánchez le parece "sintomática" la reacción de la derecha y la ultraderecha en España a las críticas de estas empresas. "El PP [dice] 'esto no va conmigo', y Vox, hincando la rodilla y diciendo a la voz del amo, que son los tecnoligarcas que tenemos al otro lado del Atlántico", comparó, para tejer el mensaje final: la importancia de los proyectos "autónomos" como el del PSOE que encarna Alegría en Aragón frente a unas derechas que son "fuertes con los débiles y débiles con los fuertes".

Por Aragón. Por tus derechos ha sido el lema de campaña de la candidata. Alegría ha puesto el acento en todo este recorrido en la defensa de los servicios públicos, que cree que se han visto pisoteados en estos dos años y medio de Gobierno de Azcón. En ese marco también encajaba, apuntó Sánchez, también a defensa de los derechos en el mundo digital.

La candidata quiere ser una "presidenta a tiempo completo" y contrasta con un Azcón "sediento de poder" que construye Aragón "desde el odio". Lo decía por el uso del 'caso Salazar' contra ella

Alegría ha insistido en esta campaña en que quiere ser una "presidenta de Aragón a tiempo completo". Que se ha esforzado por jugar "limpio", por contraste con un Azcón que "ha dejado de ser presidente de los aragoneses" y que ha mostrado una cara que le ha "decepcionado", la de quien quiere "construir Aragón desde el odio y la polarización". El dirigente popular, reprochó, está "sediento de poder para utilizar la mentira y la infamia". Una referencia velada a la utilización constante del candidato popular del caso Salazar contra ella. Su relación con el exdirigente sevillano la ha perseguido hasta el último día: este viernes Abc publicó, sin prueba alguna, que le había asesorado en esta campaña del 8-F y que incluso había viajado varias veces a Zaragoza. Una información que la exministra calificó de "rotundamente falsa" y basada en "bulos e insidias" por la que el PSOE sopesa emprender medidas legales pero a la que Azcón, de nuevo, se aferró.

Los socialistas saben que la abstención es su peor muro este domingo. La desmovilización de los suyos, y también el peligro de fuga a otras candidaturas. Por eso Alegría echó el resto: apeló, primero, a los "votantes moderados que ven con miedo cómo Azcón ha bebido esa pócima de odio, esa política extremista que no ayuda en nada", a los que quieren construir "desde el respeto y el diálogo, a favor de los derechos de todos los aragoneses". Llamó también a "todos los votantes progresistas" porque "el único voto capaz de frenar a un Gobierno de las derechas es la papeleta del PSOE". Una apelación clara al voto útil.

Alegría apela a los "votantes moderados que ven con miedo cómo Azcón ha bebido esa pócima de odio que no ayuda nada" y llama también a "todos" los progresistas porque solo el PSOE frena a Vox

"¡Os pido la máxima movilización el 8-F! Nadie nos podemos quedar en casa. Cada voto que se quede en casa es un regalo a las dos derechas. ¡Este domingo todos a votar con ilusión, con ganas, con fuerza, con esperanza y con alegría!", apremió, agitando la papeleta de su partido que llevaba en el bolsillo trasero de sus tejanos. Sánchez reforzó ese mensaje y se dirigió a los que no saben si ir o no a votar y los que dudan de si votar al PSOE: "Si queréis más derechos y menos derechas este es vuestro partido".

Dirigentes socialistas, incluso aquellos más cercanos en su momento a Lambán, se definían satisfechos con la campaña de Alegría. "No sé cuánto le habrá rendido, pero ha currado mucho, es simpática, es amable y ha escuchado a la gente. Pilar no es como [Miguel Ángel] Gallardo [el candidato socialista en las elecciones extremeñas] y el partido no puede hacer de lo que ha hecho. Pero todos, ¿eh? Todos han hecho, hasta los que no estaban más con ella. Que nadie diga que los de Lambán o los críticos, nada. Ahí hemos estado todos", señala una responsable más próxima al expresidente autonómico, fallecido el pasado agosto.

Los resultados en las capitales y en el cinturón metropolitano van a ser muy malos, pero me parecería un desastre la dimisión de Pilar", asegura una responsable del sector lambanista

Otra lambanista de pura cepa era la actual número tres de la lista por Zaragoza, Teresa Ladrero, alcaldesa de Ejea, el pueblo del anterior barón regional socialista. Ella fue la telonera del mitin de este viernes. Definió a Alegría como "candidata impecable" y se mostró "triplemente orgullosa de ser aragonesa, socialista e integrar el equipo ganador". Ladrero reivindicó, eso sí, a Lambán, pero también lo hizo Alegría ("nuestro querido Javier"), quien cumplimentó a los otros dos expresidentes regionales socialistas que han ayudado a "construir el Aragón de hoy" y que estaban sentados en el mitin en primera fila, Santiago Marraco (1983-1987) y Marcelino Iglesias (1999-2011).

Ni en la federación aragonesa ni en Ferraz se sitúan en la hipótesis de que Alegría deba dar un paso atrás por un pésimo resultado, como hizo Gallardo al día siguiente de los comicios extremeños. La secretaria general, en principio, controla su territorio, ha integrado a los referentes críticos —Darío Villagrasa, su rival en unas primarias que no llegaron a celebrarse, porque él se retiró antes, es su vicesecretario general y número dos de la lista; Ladrero es secretaria provincial de Zaragoza— y ha podido mantener hasta ahora prietas las filas. "Espero que no dimita, no sé si tenemos tiempo para recomponernos. Es que si no aguanta Pilar, ¿qué? ¿Gestora y congreso? Eso aquí se nos pone cuesta arriba, los extremeños tienen el ánimo por los suelos. Es verdad que los resultados en las capitales y en el cinturón metropolitano van a ser muy malos, pero me parecería un desastre la dimisión y no tengo claro que fuéramos a un proceso con el remanso que tenemos ahora. También empatizo con ella", expresa una dirigente del sector lambanista.

En el equipo de Alegría insisten en que los resultados serán algo mejor que las encuestas, que sus cálculos no son tan negativos —confían en poder amarrar el escaño número 20—, que el reparto de los 35 escaños de Zaragoza siempre guarda "un factor impredecible" y que la pugna de las derechas puede dar más de un susto al PP. "Las encuestas no recogen la sensación general. Y por cómo actúa el PP, deben estar nerviosos", "que el PP nos ataque tanto nos viene de puta madre para activar el voto", aseguran otros dos integrantes del entorno de la exministra.

Ella, en cualquier caso, no se plantea pegar la espantada. "Su presente y su futuro está en Aragón", recalcaban en los últimos días. El referente es el de Iglesias, que perdió en 1995 pero pudo gobernar al cabo de cuatro años.

En el equipo de Alegría creen que ha ido de menos a más e insisten en que no se marchará de Aragón. Dentro y fuera se remarca su "buena campaña" y se culpa al "contexto", el desgaste del Gobierno

En el PSOE, en Aragón y fuera, reconocen la "buena campaña" de Alegría y su esfuerzo para levantar unas expectativas malas. Achacan los previsibles malos datos al "contexto". Esto es, el desgaste del Gobierno de Sánchez, la pujanza de la derecha y ultraderecha y hasta el impacto de los accidentes de Adamuz y Gelida y el caos del sistema ferroviario. "Sería tan injusto que se llevara un batacazo", deplora uno de los dirigentes más veteranos.

Pero pase lo que pase, Sánchez no se sentirá interpelado por los datos. ¿Consecuencias nacionales del 8-F? "Ninguna", contestan dos ministros próximos al presidente. "Creo que estamos preparados para digerir los resultados y reconocer el enorme esfuerzo de Pilar. No se prevé ningún cambio —responde un mando de Ferraz—. Vamos a estar entretenidos también con la preparación de una conferencia política sobre paz y seguridad antes de las elecciones en Andalucía... y en medio, las de Castilla y León, el 15 de marzo.

Yo creo que al final los resultados no serán tan malos, pero en todo caso no va a haber elecciones generales este año", apunta un miembro del Gabinete. Sánchez mantiene su plan: 2027

"Yo creo que al final los resultados no serán tan malos, pero en todo caso no va a haber elecciones generales este año", añade un miembro del Gabinete. Y es que aunque en su círculo próximo hay quienes no ven con malos ojos que se sumen las generales a las andaluzas para ayudar a la candidata, María Jesús Montero, y para propiciar una máxima movilización en un antiguo feudo socialista, el jefe del Ejecutivo ha trasladado a los tuyos que sigue pensando en elecciones en 2027. No antes. Es su plan y piensa acometerlo hasta el final. Este domingo, no obstante, su hoja de ruta afronta un examen capital. Con una de las suyas, Pilar Alegría, ministra de su Gobierno durante cuatro años y medio, portavoz en los últimos dos, como candidata. Ella pasa un difícil test en las urnas pero el presidente, en cierta medida, también.