Son múltiples los ejercicios de previsión electoral que estos días discrepan unos de otros sobre la repercusión que tendría listas conjuntas de toda la izquierda al margen del PSOE. Tanto estatal como regional y soberanista. La idea la lanzó el miércoles pasado Gabriel Rufián desde la sala Galileo Galilei: que se presente la marca más potente. Venía rondando previamente entre partidos como Más Madrid o Compromís, a quien esa música le suena bien teniendo en cuenta la ausencia de competidores en la Comunidad.
Días después, Rufián matizó: no quiere renuncias de nadie, solo competidores con posibilidades de salir aventajados. Lo hizo mirando directamente a ERC y a Catalunya en Comú, después de semanas promocionando a la izquierda más allá de su propio partido. Creen que tres listas, incluida la del PSC no tiene por qué poner trabas en las generales.
Este sábado, en la primera puesta en escena de los partidos de Sumar que se abren a un refundación aún llena de dudas e incógnitas, IU, Movimiento Sumar, Más Madrid y comunes, con todo, se reafirmaron como espacio aglutinador dejando la puerta abierta de "par en par" a los nacionalistas, a Podemos y a todo el que se quiera sumar al proyecto. Fueron críticos con limitarse a un ejercicio de sociología electoral como pide el republicano. Independientemente de cada postura, es un hecho que la unidad da más fuerza aunque no siempre la suma permite mejorar resultados. Y de eso son conscientes dentro del espacio progresista.
La ausencia de datos por provincias, donde se gana cada escaño de las generales para la entrada en el Congreso, complica este ejercicio. A día de hoy se pueden utilizar las encuestas más recientes. Si se atienden a sondeos como el de Sigmados de principios de febrero, como ya publicó El Independiente, un bloque de izquierdas completo que concurra unido en todas las circunscripciones, los socios se harían con 39 escaños de los 45 actuales en el hemiciclo. Saldrían beneficiados todos menos Sumar y Podemos, que de 31 bajarían a un máximo de 19 diputados.
1. Sobre las encuestas
Durante estos días se han publicado otros sondeos como el de 40dB, que otorgan cifras más bajas a la izquierda y aúpa a la derecha, esencialmente a Vox. En ese sondeo el PP se mantiene en un 31,2%, Vox sube al 18%, el PSOE bajaría al 27,7% y la división de Sumar deja a los magentas con un 6,4% y a Podemos con el 3,7%.
No se especifican los resultados de los nacionalistas aglutinados en 'otros', pero la tendencia en todas las encuestas es la misma, por lo que podemos contemplar a ERC en un 1,8% ponderado a nivel nacional que es un 13% regional aproximadamente, al BNG en el 0,8% que es un 10%; y el 1,2% de EH Bildu que roza los 30 puntos autonómicos. Hay un consenso casi general en casi todos los sondeos sobre las cifras.
Una alianza de izquierdas solo permitiría crecer de la mano del independentismo en Cataluña, Euskadi y Galicia. La alianza con Podemos es crucial para mantener escaños
En base a 40dB y ese conjunto, se determinan tres escenarios a contemplar. El primero, con Sumar, Podemos y los independentistas por separado. El segundo con una hipotética coalición entre Sumar, Podemos y sus socios, como Más Madrid y Compromís y similar a 2023. Y uno virtual: el de una coalición entre toda la izquierda con el PSOE al margen. El primero mantiene fuerte al PP, que perdería dos escaños. Hunde 14 escaños a Pedro Sánchez y levanta a Vox al doble de diputados desde los 33. A diferencia de sus 31, Sumar se quedaría en 9, Podemos en 4 y los soberanistas se mantendrían e incluso ganarían uno ERC y otro el BNG.
En el segundo escenario, Sumar y Podemos lograrían el 10,1% de los votos, 2,23 puntos menos que en las últimas generales, lo que le permitiría disputar escaños y perder solo dos para quedar en 29. El crecimiento de Vox como tercer partido viene de repartos robados a PP y a PSOE en las provincias. Aquí el deterioro es mayor en proporción para el PP. Especialmente en provincias de Castilla y León, Castilla-La Mancha o en los grandes feudos.
Por último, el tercer escenario permitiría a la izquierda salvar los muebles y ganar en conjunto dos escaños más de lo que ahora tienen en el Congreso. Esa coalición no supondría crecimiento más allá de Cataluña, Euskadi y Galicia. Una lista unitaria de izquierdas daría un escaño extra en cada región.
2. Con los datos en urnas más recientes disponibles
Hay varias elecciones posteriores a 2023 que permiten acercarnos más a la realidad de los partidos. En gran espejo electoral del que partir son las elecciones europeas de 2024. Si se extrapolan los votos en circunscripción única a un Parlamento nacional, quedan dos escenarios. El primero es el de la desunión. Ahí los grandes partidos salen favorecidos con un PP en 152, un PSOE en 132, Vox con 22 y cifras muy menores para Sumar (4) y Podemos (2). ERC (8), EH Bildu (7) y BNG (2) salen beneficiados, al igual que Junts con 11.
Hay que destacar que en las europeas se experimenta con el voto o se incrementa la abstención. El PP o Se Acabó la Fiesta (5) están sobrerrepresentados, al igual que el PSOE respecto a Sumar y el resto de socios.
Bajo este marco distante, la unidad de la izquierda haría retroceder al PP a 148, al PSOE a 124, a Vox en 21 y elevaría a 38 parlamentarios a un bloque de izquierdas dejando a Junts con sus mismos 11 y a SALF en 4.
Además de las europeas, Aragón puede ofrecer una perspectiva al ser considerado el 'Ohio español', aunque los cambios políticos, sociológicos y el retroceso de los partidos tradicionales está desdibujándolo. Si se tienen en cuenta los resultados de Chunta Aragonesista y se suman los porcentajes de Sumar y de Podemos a principios de febrero, éstos sobrepasarían los 12,3 puntos de las generales. Dejarían a una alianza de las izquierdas estatales y regionales en un 13,6%. Con Vox en ese 18%, el PSOE en casi el 25% y el PP por encima de los 34 puntos, los resultados serían de 119 escaños para el PP; 88 para el PSOE; 63 para Vox y 48 para la alianza de izquierdas sin independentistas. En Aragón la concentración del voto de izquierdas no habría valido más que para sacar 8 escaños frente a los 6 de Chunta y 1 de IU-Sumar.
En este ejercicio de estimaciones, al contemplarse los mismos datos de las generales, muy alejados con Vox ahora 5 puntos por encima y con la izquierda en mínimos, el cambio habría beneficiado a la izquierda. Sánchez perdería tres escaños hasta los 118. De los 45 totales de la izquierda plural, se ascendería a 50. Pero no se dañaría a la derecha nacional. Se haría a costa de un escaño del PSOE en Barcelona, Navarra y Pontevedra, y de otro de Junts en Girona y del PNV en Vizcaya. Aunque se sumaría mayoría absoluta con PNV, CC y Junts, ésta seguiría siendo de 179 diputados, los mismos de la investidura. PP, Vox y UPN no verían afectadas sus cifras.
Al igual que en este escenario, el simulacro de encuestas anterior demuestra que si bien con las estimaciones actuales sobre la mesa la derecha puede salir desgastada por un frente de izquierdas, la caída hipotética del PP lo compensa el ascenso de Vox. De los 66 escaños previstos si no hay unidad, tan solo perdería cuatro de haberla. No hay un desgaste amplio para los de Santiago Abascal por el que clamó el miércoles Rufián.
PP y Vox suman más de 188 en el peor de los casos y con la izquierda junta. El descenso del PSOE impide aglutinar una mayoría. Con Junts (5), PNV (5) y Coalición Canaria (1) se llegaría solo a 161 escaños tanto si solo van Sumar y Podemos juntos como si amplían al resto. 148 si todos fuesen por separado (sin contar PP, Vox y UPN). En un hipotético simulacro en la que el PSOE aglutinara ese espacio, no iría a más de 160 escaños. Tampoco tendría opciones.
3. Con una simulación desde cero
En el caso de partir de los resultados de 2023 pero adaptando cuestiones como el porcentaje de Vox a un 18% -que repercute en el PP y algo en el PSOE por reparto-, y contemplando a Sumar de nuevo juntos en todo el territorio y adheridos al independentismo de izquierdas en Cataluña, Euskadi y Galicia, la alianza llegaría a los 46 escaños. Uno menos de lo que prevén las encuestas en esa primera simulación. Sumar perdería un escaño en Andalucía por el incremento de los ultraconservadores y quedaría en riesgo el de Chunta. De los 7 de ERC y los 6 de los comunes, se pasa a 15, dos extra. Se suma uno en País Vasco y otro en Galicia. Todos a costa del PSOE, de Junts y de PNV.
En ese escenario el PP se mantiene con 130 escaños, el PSOE baja a 110, Vox sube con menos fuerza a los 52, la alianza queda a 46, PNV con 4, Junts con 6 y dos entre CC y UPN. Si se plantea un escenario donde Vox y Sumar mejoran equilibradamente a costa del desgaste de populares y socialistas, hay cambios. Si del 12,38% y el 12,33% respectivamente, Vox y Sumar pasan a un 15% general, habría más diputados disputados.
Los magentas ganarían dos en Andalucía, otro en Baleares, Canarias, la Comunidad Valenciana, Madrid. Se perdería el de Navarra en conjunto con EH Bildu, pero se aspiraría a 3 extra con ERC en Cataluña, a 2 con BNG en Galicia y a el mismo añadido en País Vasco. Se alcanzarían los 55 representantes. Vox mejoraría el reparto de los 33 a los 45, pero quedaría tercero.
Independientemente del modelo de estimación de los comentados, la izquierda no suma absoluta en ningún caso. En todos, PP y Vox sobrepasan la barrera de los 176. En este último caso, suma exactamente esa cifra con UPN. Frente a los números y "el pesimismo", se conjuraron este sábado en el Círculo de Bellas Artes los partidos de Sumar. Creen que el peor de los caminos es dar por perdida la renovación del Gobierno de coalición a falta de un año para que se convoquen las urnas.
Esperan que el proyecto vuelva a ilusionar y movilizar a un votante que en los últimos años se ha quedado en casa. Complica el propósito el distanciamiento con Podemos, la ausencia de líderes nuevos y el hecho de que intenta movilizar a un electorado pesimista desde el propio Gobierno.
Metodología. Para la elaboración de estas simulaciones se ha tenido en cuenta la distribución de escaños aproximada mediante el método D'Hondt. La ausencia de datos provinciales uno a uno generaliza la tarea y resta precisión, sobre todo, teniendo en cuenta que la mayoría de candidaturas de ese bloque de izquierdas no es global, sino que se presenta en determinados ámbitos. Se parte de resultados anteriores o de la misma proporcionalidad que el conjunto. Se han tenido en cuenta las encuestas de principios de febrero, especialmente 40dB y Sigmados, los resultados de europeas y de Aragón, y las generales de 2023 para plantear ese mismo método entonces y ahora con una capacidad de fuerza similar a la de entonces.
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