La espantada de Carlo Angrisano Girauta del PP ha puesto sobre la mesa de la actualidad a las Nuevas Generaciones del Partido Popular, ante lo insólito que resulta que todo un secretario general nacional de la organización juvenil del primer partido de España se vaya —más que con un «id con Dios» de la literatura clásica— con un «idos a la mierda». Dado que lo ha hecho marchándose a la competencia en plena campaña electoral, obligando a sus excompañeros a salir a la palestra a asegurar que el fugado era insignificante e irrelevante, a pesar de que le hubieran tenido como segundo de a bordo en sus NNGG.

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Ana Botella fue de las pocas dirigentes políticas que se atrevió a pedir públicamente la supresión de las Nuevas Generaciones del PP. Lo hizo en enero de 2013, cuando era alcaldesa de Madrid y trataba de sondear si tenía apoyos para ser candidata en 2015 (no los tendría). Su discurso, de que los jóvenes a los 18 años tenían que estar formándose y no buscando ser enchufados desde retoños en la política, perdía algo de fuerza, pronunciado por quien arrastraba su propio estigma de 'enchufada por motivos conyugales'.

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La pregunta es si haber sido dirigente de las juventudes de un partido es algo de lo que presumir por acreditar compromiso con la formación, o es un estigma por dar la imagen de ser una persona que se convierte en "político profesional" al no desarrollarse en el sector privado.

Un vistazo a la historia política acredita que importantes miembros de la NNGG hicieron carrera en el partido.

Loyola de Palacio

Se la puede considerar la madre de las Nuevas Generaciones del Partido Popular, por entonces Nuevas Generaciones de Alianza Popular, siendo la primera lideresa de la organización. En ese momento, el primer cargo ejecutivo era «secretaria general» y no presidenta, al igual que Manuel Fraga Iribarne era secretario general de AP y no presidente. Su primer padrino político era alguien que no tardó en volverse incómodo: Gonzalo Fernández de la Mora, a raíz del rechazo de este a respaldar la Constitución.

Pero Loyola de Palacio tuvo la habilidad de cambiar de padrinos y escoger a dos mucho más útiles para el momento: el propio Fraga y el periodista Luis María Anson, de quien fue secretaria técnica cuando era el mandamás de la FAPE. Exactamente el mismo cargo, secretaria técnica, fue el que no tardó en ocupar en la secretaría del grupo parlamentario popular. No tardó en ser diputada y portavoz adjunta, y con la primera llegada al Gobierno del PP entró en el Consejo de Ministros.

En su caso, las juventudes fueron un buen trampolín para demostrar sus habilidades en gestión política, primero en el Consejo de Ministros y luego en la Comisión Europea. Cuando falleció repentinamente en 2006, estaba a punto de cumplir 30 años de ejercicio político desde su etapa en las NNGG.

Antonio Martín Beaumont

Coincidiendo con la decisión de Fraga de hacer que el primer cargo ejecutivo en AP dejara de ser la secretaría general para ser la presidencia, que pasó a ocupar él, pasó lo mismo en las NNGG. Tras las etapas de Loyola de Palacio y Martín Carrero, el siguiente máximo dirigente fue Antonio Martín Beaumont.

En su caso, más que un hombre de Fraga, era un hombre de Jorge Verstrynge, el nuevo secretario general que pilotó el crecimiento de AP de un partido de 9 escaños a un partido de 106. En su caso, su presencia en las NNGG le sirvió para secretario general de AP Castilla y León y diputado autonómico en la misma comunidad.

Sin embargo, en 1986, al producirse la ruptura entre Fraga y Verstrynge —que abandonó el partido—, Martín Beaumont decidió irse con él. Eso sí, cuando Verstrynge inició su evolución hacia la izquierda, Beaumont optó por limitar su evolución de la política al sector empresarial; eso incluyó poner en marcha proyectos mediáticos como la creación del periódico El Semanal Digital, hoy denominado EsDiario.

En el caso, su carrera política fue más breve y sí demostró que podía moverse en el sector privado.

Gonzalo Robles Orozco

Al igual que Martín Beaumont, cuando Gonzalo Robles asumió el liderazgo de las Nuevas Generaciones aparecía como una ficha de Jorge Verstrynge, ante el paso de su antecesor a la política regional castellanoleonesa.

Más tarde, cuando Jorge Verstrynge y sus afines anunciaron que rompían con Fraga, cuentan que Gonzalo Robles les pidió dos millones de las antiguas pesetas para irse con ellos del partido. Lo sorprendente es que, según el relato de Verstrynge, se los entregaron; sin embargo, tras recibirlos, dijo que consideraba que la cuantía era demasiado baja y que debían ser cinco millones, poniendo fin al acuerdo.

Fuera verdad o no, gracias a que Robles se quedara en el PP, continuó ocupando cargos que incluyeron el de Delegado del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Secretario de Estado para la Extranjería, Secretario General para el Desarrollo y senador por Salamanca, cargo en el que se mantiene en la actualidad. Esto supone más de 40 años trabajando para la política, en una carrera iniciada en las NNGG.

Rafael Hernando Fraile

Rafael Hernando llegó a la presidencia de las NNGG en lo que parecía que iba a ser la etapa post-Fraga (aunque luego Fraga volvería). Su presencia era algo más rompedora que la de sus antecesores, dado que aparecía como 'el progre': el nuevo joven que se desmarcaba del discurso conservador, presumía de haber fumado porros, defendía los anticonceptivos y se abría a aceptar el aborto. Era 1987.

En 1989 ya era senador en la Cámara Alta y, en 1993, diputado en la Cámara Baja. Logró ganarse la confianza primero de José María Aznar y luego de Mariano Rajoy. En 2008 tuvo unos coqueteos con el sector anti-Rajoy, en consonancia con Esperanza Aguirre y Mayor Oreja; pero, por mediación de Javier Arenas, volvió al redil rajoyesco y fue recompensado con un ascenso a portavoz del PP en el Congreso de los Diputados entre 2014 y 2018.

Aunque lejos de ser visto como 'progre', sus enemigos políticos y mediáticos le presentaron como 'sector duro' y vehemente. Sigue siendo diputado a fecha de hoy; por tanto, suma también una carrera política de 40 años ininterrumpidos desde su presidencia de las NNGG.

Pedro Calvo

Pedro Calvo presidía las NNGG la primera vez que llegó al poder el PP. Tomó el relevo de Hernando y logró entrar en el equipo de Alberto Ruiz Gallardón, primero siendo su portavoz cuando era presidente de la Comunidad de Madrid y luego como concejal cuando fue alcalde.

Cuando Gallardón "ascendió" a ministro, Pedro Calvo se quedó en el consistorio para ser uno de los lugartenientes de la nueva alcaldesa, Ana Botella. Pedro Calvo estuvo 22 años en la política desde su paso por NNGG.

Su marcha no pareció tanto una decisión voluntaria, sino fruto de la responsabilidad política en su cargo por la tragedia del Madrid Arena. Fue llamativo que, poco después de dimitir de todos sus cargos ejecutivos y quedar reducido a concejal-zombie, en 2012 fuera cuando Ana Botella lanzó un alegato contra los jóvenes que se formaban en NNGG en lugar de prepararse mejor. Podría parecer la última puñalada contra su excolaborador.

Juan Manuel Moreno Bonilla

Muchos subestimaron a Juanma Moreno Bonilla, que entraba con fuerza en la política como presidente de NNGG después de Calvo. Lograba su primer cargo público en 1997 como diputado y, con la llegada de Mariano Rajoy al Gobierno, lograba su ascenso a una secretaría de Estado: la de Servicios Sociales e Igualdad.

Su nombramiento como candidato del PP a la presidencia de Andalucía en las elecciones autonómicas de 2015 fue especialmente incómodo, no tanto por la batalla interna que tuvo contra José Luis Sanz (con Javier Arenas y Soraya Sáenz de Santamaría apadrinando su candidatura, mientras Dolores Cospedal respaldaba la de su rival), como porque llegaba en un momento de un PP asolado por la corrupción y con las fuerzas de la llamada 'nueva política' emergiendo.

Sus resultados fueron tan malos que muchos atribuyeron la última reelección de Susana Díaz a la elección de un mal candidato; incluso destacados comentaristas mediáticos del espacio de la derecha lo comentaban en ABC o EsRadio. Los cospedalianos trataron de pedir su cabeza y la de sus padrinos.

Moreno Bonilla supo ser tenaz y, en su segundo intento de 2019, a pesar de los malos resultados del PP, lograba ser el primer presidente de Andalucía que no era del PSOE gracias a los pactos con Vox. En las siguientes elecciones, subía a la mayoría absoluta, acreditando que podía mirar de igual a igual a Isabel Díaz Ayuso.

Juanma Moreno lleva, por tanto, 30 años ocupando cargos políticos desde su etapa en NNGG y no parece tener intención de poner fin a su carrera a corto plazo.

Carmen Funez & Nacho Uriarte

Los dos siguientes presidentes de NNGG fueron Carmen Fúnez y Nacho Uriarte. Ambos empezaron en política casi a la vez: ella en 1999 en Guadalajara y él en 1999 en Valencia.

Ambos siguen ocupando cargos políticos en la actualidad: ella es diputada y él es asesor principal de la Secretaría Cuarta de la Mesa del Congreso, lo cual les daría a ambos una carrera de 29 años en el sector (en el caso de Fúnez, prácticamente de manera ininterrumpida).

Pablo Casado

Cuando Pablo Casado llegó a la presidencia del Partido Popular en 2018, parecía que llegaba el gran momento de las NNGG. Pero Casado pertenecía a una singularidad un poco diferente, porque él no venía de presidir las NNGG del PP, sino las NNGG del PP en Madrid, que, con Esperanza Aguirre, buscaron convertirse en una isla con personalidad propia, como referente de la derecha desacomplejada bajo la etiqueta de liberal.

Esa fue la escuela de Pablo Casado, como también lo fue de Isabel Díaz Ayuso y Ángel Carromero. Casado parecía saber moverse al simultanear sus cargos al frente de las NNGG del PP de Madrid con sus cargos como Jefe de Gabinete de José María Aznar en FAES.

Sorprende que alguien con esa experiencia en el mundo político midiera tan mal sus fuerzas en la crisis de 2022. Algo que no se entiende si no se comprende que Pablo Casado provenía de una dirección "encapsulada", como era la de NNGG en Madrid; y fue, en gran medida, esa forma de ejercer el poder "encapsulado" lo que le sentenció.

Vivió de la política 15 años desde su paso por NNGG, aunque su retirada no puede considerarse voluntaria.

El paso por las NNGG puede ser una invitación a una carrera política de décadas

Son muchos los dirigentes destacados del PP actual con un pasado en las NNGG: desde la diputada Belén Hoyo (que formó parte del equipo de Pablo Casado y luego participó en su apuñalamiento masivo), hasta el presidente de Murcia, Fernando López Miras, pasando por Andrea Levy. Sin olvidar ese islote autónomo que parecen seguir siendo las NNGG de Madrid, con su discurso desacomplejado, lideradas por Ignacio Dancausa.

Quizá ese paso por las NNGG en un CV pueda ser un estigma con tufo a ciudadanos "profesionalizados" en la labor política, pero los hechos parecen acreditar que, si uno sabe evitar escándalos y luchas internas, el paso por las NNGG puede ser una invitación a una carrera política de décadas.

Seguramente, algo parecido podría decirse en la JJSS, donde algunas personas parecen haber hecho contactos suficientes en su etapa de militancia política juvenil para, tras cambiar de ámbito, poder seguir en primera fila profesional una vez retirados de la política (si es que se les puede considerar retirados de ella), como serían los casos de Chema Crespo o Javier de Paz.

El tiempo dirá si Carlo Angrisano ha renunciado a ese camino, instalándose en una larga poltrona política, o si, simplemente, intenta encontrar otro camino para lograr ese mismo destino.