La escalada ha sido imparable desde el 28 de febrero. Día a día, céntimo a céntimo, los combustibles en España y el resto de Europa han ido escalando hasta haber rebasado ya en cientos de estaciones de servicio los 2 euros por litro. Ni el recurso a las reservas estratégicas hecho por la Agencia Internacional de la Energía –para liberar 400 millones de barriles–, ni los mensajes de Trump apelando a un final próximo de la guerra han surtido efecto. Los mercados siguen en alerta y el sector de las estaciones de servicio teme que la situación esté aún lejos de reconducirse.

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La secuencia parece replicar lo ocurrido con la crisis de la guerra de Ucrania pero a un ritmo mucho mayor. Si la invasión de Rusia de Ucrania se produjo en marzo de 2022, no fue hasta julio de ese año, cuatro meses después, cuando los hidrocarburos rebasaron la barrera de los 2 euros hasta alcanzar los 2,141 euros por litro en el caso de la gasolina y los 2,10 euros por litro en el del gasóleo.

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Ahora, la evolución está siendo muy acelerada al ritmo que marca el estancamiento bélico que se está produciendo en Irán. De día en día, los precios en las gasolineras no han dejado de aumentar. Hoy también lo harán. Fuentes del sector aseguran que, de no producirse cambios significativos en la evolución de la guerra en Oriente Medio, el precio medio de los carburantes por encima de los dos euros se alcanzará en solo unos días.

Depósitos hasta un 25% más caros

En las estaciones de servicio de autopistas y autovías o en gasolineras de zonas fronterizas es donde más estaciones de servicio están vendiendo ya sus combustibles por encima de los dos euros. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica, el precio medio del gasóleo se ha encarecido en solo trece días un 25,6%. El diésel ha pasado de un precio medio justo antes del conflicto en Irán de 1,435 euros el litro a los 1,902 euros por litro que se pagaba ayer. En el caso de la gasolina de 95 octanos, el incremento es del 13,6%: de 1,478 euros por litro a 1,679 euros.

En términos absolutos, llenar un depósito diésel roza ya los cien euros tras haber pasado de 78,9 euros de media a 99,1 euros. En el caso de la gasolina, el incremento es de 11 euros, de los 81,2 euros que de media costaba antes de la guerra en Irán a los 92,3 euros que de media se debía pagar ayer.

El ‘sorpasso’ del gasóleo y la amenaza iraní

Este comportamiento de los precios ha provocado además el ‘sorpasso’ del diésel a la gasolina como combustible más caro. Fue el 2 de marzo pasado cuando se produjo y, desde entonces, el gasóleo ha agudizado su diferencia de precio y encarecimiento respecto a la gasolina. Una situación que supone un impacto negativo para un mayor número de conductores en nuestro país. El 57% de los vehículos que circulan en España son diésel, algo más de 15 millones de conductores que ahora pagan su combustible más caro que los vehículos de gasolina, que representan el 33% del parque móvil.

El mayor consumo de combustible diésel en España y en el mundo se ha encontrado no solo con un encarecimiento del precio del barril Brent, que este jueves volvió a tocar los 100 dólares, sino también con la decisión de China de suspender sus exportaciones energéticas ante la situación del estrecho de Ormuz. Un punto clave por el que transitaba el 20% del crudo mundial y sobre el que el nuevo líder de Irán, Mojtaba Jameneí, ya ha anunciado que mantendrá bloqueado. El régimen iraní también ha amenazado con presionar a EE. UU. y sus aliados con provocar un incremento del precio del barril hasta rozar los 200 dólares.

Sin noticias de los 20 céntimos de descuento

Y todo sin que por el momento el Gobierno haya aprobado o anunciado medidas concretas e inmediatas para compensar los incrementos. El Ejecutivo sí parece haber descartado la reedición del descuento de hasta 20 céntimos que aprobó durante la crisis de hidrocarburos que se produjo en 2022. El ministro de Economía Carlos Cuerpo se limitó a decir que continúan estudiando un plan de medidas, pero que irán dirigidas fundamentalmente al sector profesional del transporte y el campo. Lo hizo tras la reunión mantenida con los agentes sociales y las tres vicepresidentas económicas del Gobierno (Hacienda, Transición Ecológica y Trabajo).

El incremento de los precios en nuestro país está entre los más elevados de la Unión Europea. Si en España el diésel ha aumentado un 25,6% en estos días, en Portugal lo ha hecho un 23,8%, en Italia un 21,3%, en Francia un 19,2% y en Alemania un 17,5%. En el caso de la gasolina, el 13,6% de aumento solo lo supera Portugal con un incremento del 14,2%. En Italia la evolución de precios se traduce en un 12,1%, un 11,4% en Francia y un 10,8% en Alemania.

Desde el sector de las estaciones de servicio señalan que el incremento del precio es causa del precio que los mayoristas les fijan en las actuales condiciones. A partir de ahí, recuerdan que la fijación del precio final a los consumidores es libre y que entre las cifras de precios medios suele haber una oscilación de hasta 30 céntimos entre precios máximos y mínimos: “Nosotros compramos el combustible todos los días prácticamente, todo depende de en qué momento te toque hacerlo”, señala Nacho Rabadán, presidente de la Confederación de Empresarios españoles de Estaciones de Servicio (CEEES).

Gasolineras: pymes al límite por la alta volatilidad

La alta volatilidad puede ser una de las causas de la alta variación de precios, con jornadas como el pasado martes en las que el precio del barril Brent osciló entre máximos de 120 dólares y 85 dólares, “eso es una barbaridad”. Recuerda que son ellos los que en muchos casos deben hacer frente también a un encarecimiento que para muchas gasolineras, “que no lo olvidemos, la mayoría son pequeñas pymes”, es difícil de afrontar.

“Probablemente, quien más caro vende, menos margen tiene y menos venderá”, señala Rabadán. Asegura que es “un bulo” que las gasolineras venden combustible adquirido hace tiempo, “se compra todos los días, nosotros no tenemos capacidad para almacenar”. En el sector recuerdan que si bien los mayoristas que les suministran sí poseen esa capacidad, es lógico que repercutan sobre stock comprado en el pasado precios de mercado actuales. Señalan que en caso de no hacerlo se daría la circunstancia de tener que repercutirlo más adelante, cuando quizá entonces los precios se pueden haber normalizado, “en algún momento deben repercutir el sobrecoste que ellos pagan en los mercados de crudo”, señalan estas fuentes.

La compra de una cisterna media, de alrededor de 35.000 litros de capacidad, se ha encarecido en estos días en torno a 14.000 euros. Un sobrecoste que en muchos casos es difícil de asumir y que lleva aparejado el encarecimiento de las pólizas de crédito. A ello se suma que, pese a que suelen tener que pagar los depósitos que les suministran con solo nueve días de demora, muchas de las ventas de los conductores se pagan con tarjetas de crédito a 30 días, con lo que son las estaciones de servicio las que soportan durante 21 días todo ese montante económico.

Sembrar una "sombra de sospecha" sobre gasolineras y CNMC

Rabadán cree que el desarrollo de los acontecimientos “tiene mala pinta” y el impacto sobre los combustibles podría continuar. Destaca que el recurso a las reservas estratégicas anunciado por la AIE por ahora no ha tenido apenas impacto. Confía en que cuando detalle el proceso de esa liberación de crudo pueda tenerlo, “pero por ahora el mercado no ha comprado ese mensaje”.

Respecto a las mayores inspecciones y controles que el Gobierno reclamó a la CNMC sobre la red de 12.600 estaciones de servicio operativas en España, Rabadán se muestra sorprendido. Apunta que pasar de inspecciones mensuales a semanales ha generado “una sombra de sospecha” no solo sobre las gasolineras sino también sobre los trabajadores y técnicos de la CNMC. Destaca que se trata de un organismo que conoce a la perfección el funcionamiento de este sector y que cuenta con “magníficos profesionales”: “La Administración conoce perfectamente, con una hora de antelación, cualquier cambio de precio que se lleve a cabo en una estación de servicio, no se puede sembrar esa sombra de sospecha”.

En la reunión con el Gobierno, los sindicatos trasladaron en ella al Gobierno su "preocupación" por el incremento de precios que, en su opinión, "no se justifican". El secretario general de Comisiones Obreras, Unai Sordo, defendió que los combustibles que se sirven ahora fueron comprados "hace tres meses" y criticó que se esté "produciendo un pico de márgenes empresariales sin una inflación de costes". Por ello, reclamó activar un control de precios en este ámbito "para evitar cualquier comportamiento abusivo por parte de las empresas de refino y las gasolineras".

Su homólogo de UGT, Pepe Álvarez, insistió en reclamar "transparencia". "Queremos que se sepa cuánto combustible había en nuestro país refinado y no refinado, y por qué está habiendo este traslado a los precios del combustible", señaló. En este sentido, criticó que en las estaciones de las grandes compañías petrolíferas los precios "están mucho más altos" y consideró importante "que se ponga el foco sobre la distribución y se limiten los márgenes de beneficio de las grandes empresas".