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Las dos caras del enfado del PNV con los socialistas: una en Madrid, otra en Euskadi

Las dos caras del enfado del PNV con los socialistas: una en Madrid, otra en Euskadi
El presidente del PNV, Aitor Esteban, y el líder del PSE, Eneko Andueza, en el Parlamento Vasco | EFE
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Es una moneda que muestra dos caras. La del enfado cercano a la ruptura en un lado y la de la paciencia aparentemente inagotable en el otro. La relación del PNV con los socialistas hace tiempo que se complicó en Euskadi, en especial desde la llegada de Aitor Esteban a la presidencia del EBB. Lo hace mientras a nivel nacional los nacionalistas parecen aguantar su apoyo a Sánchez contra viento y marea, contra casos de corrupción, incumplimientos de acuerdos y un evidente parón parlamentario.

Es en Euskadi donde las cosas hace meses que se empezaron a torcer. En el País Vasco, PNV y PSE gobiernan como socios algunas de las principales instituciones, entre ellas el Gobierno vasco. Pero la sintonía entre el líder jeltzale -al frente del PNV desde hace poco más de un año- y el líder de los socialistas vascos, Eneko Andueza, parece no fluir. Es una frialdad que se percibe en ambas direcciones.

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En el último año, Esteban y Andueza han mostrado sus diferencias en público en numerosas ocasiones y en más de una cuestión. El nuevo presidente del PNV accedió a la presidencia en marzo de 2025 tras un proceso interno no exento de fractura. Esteban disputó el liderazgo del partido a Ortuzar, quien contaba con importantes apoyos para seguir un cuarto mandato. Finalmente, optó por retirarse y dejar el paso libre a Esteban. Volver a coser el partido en un contexto como el actual no es sencillo, con un apoyo al gobierno de Sánchez, rodeado de escándalos, visto con temor en no pocos sectores del partido y con la amenaza electoral de Bildu sobrevolando.

El ‘meme’ publicado ayer por el PSE, en el que una imagen mostraba a Esteban lanzándose a una piscina, es la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de Sabin Etxea en su relación con los socialistas vascos. Es el desencuentro que mayor fractura ha provocado hasta ahora entre ambas formaciones. Ayer hubo quien vio en ello una ruptura de relaciones de facto en la decisión del PNV de no acudir a la reunión que hoy tenía prevista con el Gobierno para hablar . Un encuentro que estaba previsto que se celebrase en Bilbao en la sede del PNV, en Sabin Etxea, y con Antonio Hernando, secretario de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales. El líder del PSE, Eneko Andueza también iba a acudir a un encuentro para abordar la reforma estatutaria.

Críticas y resistencia en Madrid

El escenario, la otra cara de la moneda, es diferente en Madrid. En la capital la frialdad y la distancia van ganando enteros pero aún no han llegado a los niveles de confrontación del PNV con el PSE. Los nacionalistas vascos han aguantado el apoyo a Sánchez sin titubear durante la sucesión de escándalos de corrupción en el entorno sanchista. También durante procesos como el juicio y condena al Fiscal General del Estado, las acusaciones al entorno familiar del presidente, la ausencia de presupuestos o los sucesivos incumplimientos de los acuerdos firmados con el PNV para el cumplimiento del Estatuto de Gernika.

En estos meses el PNV llegó a asegurar que Sánchez no podría prolongar mucho más la legislatura si carecía de apoyos para sacar adelante leyes. En su análisis de situación no ha habido por ahora una petición expresa de elecciones, como sí ha realizado Junts esta semana. En Sabin Etxea se limitan a recordar que es una decisión que está en manos del presidente del Gobierno, que el ‘botón rojo’ de las elecciones solo él puede apretarlo.

Hoy la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, preguntará de nuevo a Sánchez cómo piensa aguantar lo que resta de legislatura. Lo hará en la sesión de control al Gobierno. Una interpelación para que explique cómo piensa aguantar con una “aritmética parlamentaria negativa”. Se trata de una cuestión que anteriormente ya le ha trasladado en público el PNV y sobre la que hasta el momento no ha habido advertencia de dejarle caer. La corrupción que justificó el PNV como argumento para apoyar una moción de censura contra Rajoy en esta ocasión no tiene correspondencia con la situación que atraviesa el PSOE, ni siquiera mientras el Tribunal Supremo juzga a quien fuera su secretario de Organización hace unos meses.

Gestos y distancias

La situación de evidente distancia y malestar en Madrid también empieza a dar síntomas de llegar a la capital. El malestar que ayer provocó el tuit del PSE contra Esteban es muestra de ello. Una de las novedades es el reflejo y rebote con impacto en Moncloa que tiene un enfrentamiento en el País Vasco. La suspensión del encuentro que Esteban tenía programado, y cuyo contenido y protagonistas ambas partes se esforzaron en ocultar, es muestra de ello.

Los indicios de que algo sucede también en Madrid afloran. La abstención del PNV anunciada ayer a la Ley de Vivienda del Gobierno es un paso más. También la petición expresa que el lunes hizo Esteban de cesar a la ministra de Sanidad, Mónica García, por su incapacidad para resolver las protestas de médicos que están engordando las listas de espera de la sanidad pública vasca. El presidente del PNV reclamó expresamente a Sánchez su intervención y optar por la destitución de García si fuera necesario para poner una solución a la crisis sanitaria: “Si ella no es capaz, debe quitarla y poner a otra persona, así no podemos seguir”. La insistencia por el traslado del Guernica, con participación conjunta de Esteban y de miembros del Gobierno, es otro de los ejemplos de los últimos encontronazos entre el Gobierno y Sabin Etxea.

En el País Vasco la secuencia de enfrentamientos entre los dos partidos que gobiernan como socios en las principales instituciones es larga. La última es la suscitada por la reforma de la Ley de Empleo Público para blindar la exigencia de euskera en la Administración Pública. Los socialistas acusan al PNV de seguir la senda de EH Bildu y provocar con ello una limitación de acceso a la función pública a los no euskaldunes.

Nuevo estatuto, 'Korrika, el 'Guernica'

La negociación del nuevo estatuto, y en particular la relación entre Euskadi y España que en él se recoja y el ámbito competencial que establezca, también ha sido foco de controversia entre ambos socios. Precisamente el ‘optimismo’ esgrimido ayer por Esteban ante supuestos avances en la negociación con Bildu y PSE fue la causa del polémico ‘tuit’ de Esteban lanzándose a una piscina.

El euskera ha sido otro frente de confrontación. Episodios como el veto a CCOO en la ‘Korrika’ -carrera en apoyo al euskera- por recurrir algunas OPE por razones lingüísticas o la reacción ante las sentencias judiciales que cuestionan las exigencias de perfiles de euskera en algunas OPE, ha agudizado las diferencias entre Esteban y Andueza. A todo ello se suma un rosario de críticas cruzadas en materias de gestión en campos como la sanidad pública, la Ertzaintza o la política migratoria.

La insistencia del PSE en subrayar el seguidismo del PNV hacia EH Bildu y su temor electoral ante la izquierda abertzale ha sido una constante de los socialistas vascos que ha suscitado especial malestar en los nacionalistas. Ayer lo volvieron a hacer al afirmar que el optimismo de Esteban ante un posible avance por un nuevo estatuto vasco “es casualidad que coincida con un momento difícil para su partido”, señalaban los socialistas vascos. Y añadían que el actuar del PNV respondía a “cálculos electorales”, a un intento por “seguir la estela de EH Bildu” en ámbitos como el euskera o el autogobierno, y abandonar “los consensos recientes” y “los intereses del conjunto de la sociedad vasca”.

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