"No hay nada que justifique una falta de respeto de este calibre. Es indecente. La reunión de Aitor Esteban con Moncloa queda anulada". El mensaje en X gritaba auténtica ira. Y lo colgaba el PNV en su cuenta oficial para responder un post del Partido Socialista de Euskadi (PSE-EE), en el que se mofaba del supuesto avance en las negociaciones entre ambos para la reforma estatutaria, que había celebrado el presidente de los nacionalistas, Aitor Esteban, en una entrevista en la pública Euskadi Irratia. "Ahora hay agua en la piscina del nuevo Estatuto... dice el PNV. Habrá que celebrar el optimismo de Aitor Esteban, aunque ya es casualidad que coincida con un momento difícil para su partido, cuando han decidido seguir la estela de EH Bildu, aumentar la exigencia del euskera en las oposiciones y abandonar los consensos recientes, de hace dos años, trabajados con los socialistas". El problema no estaba tanto en el texto, sino en la imagen que lo ilustraba. Una estampa creada con inteligencia artificial y en la que se ve al jefe de los jeltzales tirándose (con traje) a una piscina (llena). El meme era toda una "falta de respeto", "indecente", para el PNV, perpetrada por quien es su socio de gobierno en todos lados, ya que dirigen juntos el Ejecutivo de Vitoria, los principales ayuntamientos vascos, las tres diputaciones forales.
Boom. Eran las 14.27 horas. El choque se acababa de producir. Entre PNV y PSE, por descontado, pero también asomaba una crisis con el Gobierno central. No era poca cosa, porque los cinco diputados nacionalistas vascos son imprescindibles para Pedro Sánchez. Y el Ejecutivo siempre ha considerado al partido de Esteban su socio prioritario, la piedra a partir de la cual construir el resto de alianzas. El más estable de todos, junto a Bildu.
Con el paso de las horas, sin embargo, en la Moncloa daban por limado el desencuentro. Y el malentendido. Porque la reunión de la que hablaba el PNV, que no figuraba en ninguna agenda pública ni estaba anunciada, ni se iba a producir en la Moncloa ni con la Moncloa —en realidad, lo que estaba previsto era una bilateral entre Esteban y el líder del PSE, Eneko Andueza, con el dirigente Antonio Hernando en representación de Ferraz— y porque interpretaron en el equipo del presidente que la tensión era achacable a las fricciones que arrastran desde hace tiempo los dos socios del Gobierno vasco. Nada que amenazara, por tanto, la estabilidad del Ejecutivo central, por mucho que los nacionalistas hayan lanzado algunas señales de enfriamiento de la relación y de dudas respecto a la pertinencia de la continuidad de la legislatura de Sánchez sin apoyos parlamentarios garantizados.
De hecho, las primeras luces rojas se encendían cuando en la mañana de ayer martes la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero —sucesora del propio Esteban en Madrid— explicaba que en su pregunta de este miércoles en el pleno quiere forzar a Sánchez a que explique cómo pretende gobernar el resto de la legislatura con "una aritmética parlamentaria negativa", si va a sustentar lo que le queda de mandato en "promesas y mensajes de campaña".
Al tuit del PNV se unía la pregunta que este miércoles formula en el Congreso la portavoz 'jeltzale' sobre cómo pretende gobernar Sánchez con una "aritmética parlamentaria negativa"
Fue después cuando se produjo el fuerte enganchón de PSE y PNV en redes sociales. El post de la cuenta de los socialistas vascos, con la imagen de la discordia creada por IA, a las 13.12. Y una hora más tarde, la réplica de Sabin Etxea también a través de X. La noticia sorprendió y desconcertó en la Moncloa porque en el Gabinete no se recordaba ninguna reunión de Esteban ni con el presidente ni con quien lleva las riendas de la interlocución con los grupos, el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.
Vaquero, preguntada en la Cámara baja, no quería dar detalles: se aferraba a que la cita había sido cancelada por la actitud del PSE "sin ningún tipo de justificación". La crítica, decía la portavoz jeltzale en el Congreso, es legítima, pero no lo es "dar ese trato al PNV".
Después, tanto los nacionalistas como la Moncloa, Ferraz y el PSE aclararon las cosas. La cita que estaba prevista iba a tener lugar en Sabin Etxea, la sede central del PNV en Bilbao, con la participación de Esteban, Eneko Andueza y, como representante del PSOE, Antonio Hernando, vocal de la ejecutiva federal y secretario de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales. La confusión de la formación jeltzale tenía explicación, porque Hernando fue, desde octubre de 2021 hasta septiembre de 2024, director adjunto de Gabinete de Sánchez en la Moncloa y es, además, el emisario del presidente en la interlocución con el PNV, como hasta el verano pasado lo era el entonces secretario de Organización, Santos Cerdán.
Los encuentros de PNV, PSE y PSOE se celebran "cada mes, mes y medio" y en ellos se aborda la reforma estatutaria. Ahora el motivo de conflicto es el nivel de euskera en la Ley de Empleo Público
La reunión no iba a ser extraordinaria. "Cada mes, mes y medio" se ven las dos partes para poner a punto su relación y también para hablar de la reforma estatutaria, explican a este diario en la cúpula del PSE. Es decir, que se trataba de un encuentro "rutinario", pero "Aitor no debía desvelarla porque está pactada la discreción", continúan. Los ánimos ya estaban caldeados por la negociación de la Ley de Empleo Público, en la que el PNV quiere blindar la exigencia del euskera para acceder a la Administración. Y se acerca a EH Bildu.
Por la exigencia del euskera
De ahí el enfado del PSE: "Primero deciden romper los consensos en lo referente a los perfiles lingüísticos en la Administración, haciendo seguidismo de Bildu —relatan fuentes muy próximas al líder de los socialistas vascos—. Presentan una proposición de ley al margen de su socio, luego ven que nuestra postura es de lealtad a esos consensos. Su propia gente les advierte del error y como ven que nos mantenemos firmes, caen en el error de hacer público que abren una negociación con Bildu, y hoy [por este martes], para rematar, cuando ven que todo se les ha ido de las manos e internamente no se entiende nada, intentan cambiar el foco hablando de la reforma estatutaria y contando cosas que se han pactado no decir públicamente. Y cuando les destapamos la estrategia en el tuit (al margen de la imagen, porque lo importante está en el mensaje), se ofenden, y mienten con lo de Moncloa".
En el PSE acusan al PNV de "romper los consensos" respecto a la lengua en la Administración y de abrir negociaciones con Bildu. La relación con Pradales es buena, pero no con Esteban, jefe del EBB
Esa es, para el PSE, la semilla de toda esta crisis. La razón que está detrás del post en X y la imagen creada por IA. En la dirección deslizan que quizá la foto pudo ser excesiva, pero "es el lenguaje de las redes sociales". "Tampoco es ofensiva y lo de la piscina lo dice Aitor todo el rato, es una metáfora que le encanta. Humor vasco", señalan. Desde el círculo de Andueza apuntan que con el lehendakari, Imanol Pradales, hay "buena sintonía", que la relación es buena, pero con Esteban "es mala", deja mucho que desear. "Aitor pensaba que iba a seguir siendo el rey aquí, como en Madrid. Y aquí las cosas son diferentes. Y están jodidos internamente: Bizkaia dividida, bronca con Gipuzkoa... y hay que saber dirigir el EBB", cuentan. En el PSE se quejan de que el PNV también les mete caña —el exalcalde de San Sebastián Eneko Goia llamó "charlatán" a Andueza; la presidenta de los jeltzales de Gipuzkoa, María Eugenia Arrizabalaga Olaizola le motejó como "españolista"—, así que ahora tienen "la piel muy fina".
En la Moncloa, sin embargo, prefieren no entrar en las causas del enfado del PNV. "Es una disputa en el marco de Euskadi. El Gobierno no entra a valorar ni los tuits del PSE ni la respuesta del PNV. Restamos importancia a lo ocurrido. Lo que se ha producido es un intercambio de mensajes en redes sociales que se enmarca por la negociación que los dos partidos tienen en el País Vasco. Nuestra relación con ellos seguirá siendo igual de excelente como hasta ahora. Esto no deja de ser una anécdota", indicaban desde el equipo del presidente.
Sánchez no tuvo que intervenir en la "disputa" entre los dos socios en Euskadi. La Moncloa cree que lo ocurrido es una "anécdota" que no tiene mayor relevancia ni hará resentir su diálogo con Esteban
Sánchez no tuvo que intervenir en esa "disputa" entre los dos socios. No llamó a Esteban para destensar las cosas, según aseguraban en la Moncloa y ratificaban desde las alturas del PSE. "No es que ha visto que la sangre no llegaba al río, es que no llega ni a la pila del grifo", ironizaban desde la cúpula de la federación. Tampoco creen en el Ejecutivo central que la controversia vaya a tener más impacto ni que la relación con Sabin Etxea —la interlocución con Esteban, a diferencia de la que este tiene con el PSE, siempre ha sido muy buena— se vaya a resentir. En ese sentido, creen en el Gobierno que la pregunta de Vaquero de este miércoles no tiene más relevancia ni es comparable a la de la portavoz de Junts, Míriam Nogueras, de la semana pasada, cuando de manera indirecta pidió la convocatoria de elecciones. "Nosotros hemos reconocido siempre la dificultad para armar mayorías en el Parlamento, pero eso opera para todos", subrayan. A fin de cuentas, la enorme dependencia que tiene el PNV hacia el PSE, que le sostiene en el Gobierno vasco, en las diputaciones y en muchos ayuntamientos (gobiernan juntos las tres capitales), blinda el apoyo de los nacionalistas a Sánchez. Además, la relación PNV-PP es hoy prácticamente imposible. En definitiva, socialistas y jeltzales están condenados a entenderse.
Tampoco el Ejecutivo da mayor importancia al hecho de que el PNV optara por la abstención en la votación de convalidación del decreto ley de prórroga de alquileres, anunciada después de que estuviera claro ya que no salía adelante tras el no de Junts. El texto, por cierto, fracasó este martes por el voto en contra de PP, Vox y los posconvergentes.
Sin llamada de vuelta
Y aunque en la Moncloa no quieren dar más hilo a la cometa ni crispar más los ánimos, otros miembros del Gobierno y miembros de la cúpula federal socialista sí entienden que el estallido del PNV obedece al creciente "cuestionamiento interno" de Esteban, se explica a que "no acaba de afianzarse" cuando ha cumplido un año en el cargo y sucedió de manera traumática a Andoni Ortuzar, un dirigente de su misma generación. "Es absolutamente desproporcionada su reacción. Son unos soberbios y tienen la piel muy fina. Se olvidan de que gobiernan Euskadi gracias al PSE. Acumulan demasiado poder, durante demasiados años, y Aitor está muy nervioso porque está muy cuestionado en el PNV. Muy nervioso. Ganó muy justo y tiene a toda la gente de Ortuzar en contra, hay un lío tremendo en el PNV y ellos dos están enfrentadísimos", señala un ministro.
Es absolutamente desproporcionada la reacción del PNV. Son unos soberbios y tienen la piel muy fina", dice un ministro. Un dirigente de Ferraz sí reconoce que el PSE se pasó: "Las bicefalias no se llevan bien"
Un integrante de la dirección socialista comparte esa opinión aunque también cree que el PSE se pasó de frenada en su post en X: "Es que las bicefalias no se llevan bien, tampoco en nuestro caso". Y es que Andueza es secretario general del partido, pero no tiene silla en el Ejecutivo autonómico. El representante de mayor rango del PSE en el Gobierno vasco es Mikel Torres, líder de la formación en Bizkaia y consejero de Economía, Trabajo y Empleo.
En la dirección del PSE aseguran que no han reconducido aún la tensión con el PNV. "Cuando se les pase el cabreo, volveremos a hablar", resuelven. "Ya se le pasará a Aitor, pero lo que no se entiende es que mintiera con la supuesta reunión de la Moncloa, que ni estaba programada ni nada, porque lo que iba a haber era esa cita en Sabin Etxea con Eneko y Hernando", indica otra fuente.
En el PSE confían en que la relación se reconduzca en las próximas horas, igual que esperan en el Gobierno: "Cuando se les pase el cabreo, volveremos a hablar", "ya se le pasará a Aitor"
La Moncloa y el PSE esperan que las aguas vuelvan a calmarse y que la minicrisis se haya frenado. Ahora falta que esa impresión la valide el PNV, y la temperatura la dará la pregunta de Vaquero este miércoles en el Congreso. También la respuesta de Sánchez.
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