Elecciones Andalucía 17M

España

El partido se queda con menos del 23% de los votos y se deja un parlamentario en Huelva y otro en Granada

Montero pierde dos escaños y taladra el suelo histórico del PSOE en Andalucía

La mano derecha de Sánchez se hunde, como se esperaba, y se queda con 28 diputados | La candidata "toma nota" del resultado y recibe el respaldo total de Ferraz

SEVILLA, 17/05/2026.- La candidata del PSOE a la presidencia de la Junta, María Jesús Montero (i), tras valorar los resultados electorales del partido este domingo en Sevilla. EFE/Julio Muñoz
La candidata del PSOE a la presidencia de la Junta, María Jesús Montero (i), tras valorar los resultados electorales de su partido, junto a su equipo, este 17 de mayo de 2026. | EFE / JULIO MUÑOZ

El antaño todopoderoso PSOE de Andalucía, la federación que funcionó durante años como una maquinaria perfecta y que le permitió gobernar la comunidad durante 37 años, no encuentra fondo. Pedro Sánchez, porque así se lo pidió la dirigencia andaluza, destinó a la que era su mano derecha, su persona de máxima confianza, María Jesús Montero, a levantar al partido, a intentar que superara la marca de 2022, los 30 escaños de su antecesor en la candidatura, Juan Espadas. Pero ella no pudo. No lo consiguió. Tal y como se esperaba. La exvicepresidenta del Gobierno, exministra de Hacienda y todavía número dos de todo el PSOE, perforó este 17 de mayo ese suelo histórico: perdió dos asientos más en la Cámara andaluza, hasta los 28. El batacazo era inequívoco, rotundísimo e indiscutible, pero algunos sondeos, también los internos, pronosticaban un hundimiento aún mayor, y en todo caso para los socialistas quedaba amortiguado por la noticia de la noche: la pérdida de la mayoría absoluta de Juanma Moreno, un golpe duro para el presidente de la Junta y para el PP y que sirve munición a Sánchez y a Ferraz. "No son buenos resultados, tomamos nota", expresó la candidata, reconociendo la decepción con el mensaje dado por las urnas.

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Con el 99,90% del voto escrutado, el PSOE consigue el 22,71% de los sufragios (algo más de 947.000) y 28 escaños, con una participación del 64,84%. Hace cuatro años, fueron 888.325 papeletas, el 24,10% y 30 diputados, con una participación casi nueve puntos más baja, del 56,13%. Y esos datos ya eran un desastre como resultado, porque los socialistas habían sido la fuerza hegemónica en Andalucía durante décadas. En las primeras elecciones autonómicas, las de 1982, había logrado el 52,54% y la friolera de 66 parlamentarios. De aquel partido que lo fue todo hoy queda muy poco, pero no se espera una reflexión en profundidad porque ya se mira, y de hecho así lo verbalizó Montero, a la etapa siguiente, las municipales y generales de 2027. Este domingo, sí se registró una subida de la izquierda, pero de la izquierda de Adelante Andalucía, que cuadruplicó sus escaños, al saltar de dos a ocho, mientras que Por Andalucía, la coalición de IU, Sumar y Podemos, totalizó cinco parlamentarios, los mismos que tenía. El PP de Moreno perdió cinco escaños, al bajar de 58 a 53 representantes. La mayoría absoluta se le escurrió. Ahora dependerá de Vox, que pasa de 14 a 15 parlamentarios.

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Los socialistas son segunda fuerza en todas las provincias, salvo en Almería, donde quedan superados en votos por Vox, aunque empatados en escaños. En Cádiz capital les gana Adelante

El PSOE se deja 1,38 puntos en estos comicios (el PP, una cifra similar, 1,51 puntos) y dos asientos: uno por Huelva y otro por Granada, en ambos casos bajando de cuatro a tres diputados. Los socialistas aguantan como segunda fuerza en todas las provincias, salvo en Almería, donde les supera, en número de votos, Vox (23,19% frente a 21,50%), aunque quedan empatados a tres escaños, como en 2022. En Jaén, feudo clásico del PSOE —allí controla la Diputación provincial y gobierna la capital—, la circunscripción con mejor resultado (27,28%), Montero consiguió la cuarta acta por los pelos, en estrechísima disputa con la ultraderecha, que se queda a solo 239 sufragios. Por capitales, el PSOE es segundo en todas, menos en Cádiz, donde le aventaja Adelante, algo que no sorprende tanto porque allí gobernó durante dos legislaturas José María González, Kichi, pareja de Teresa Rodríguez, fundadora del partido, escisión anticapitalista de Podemos.

Comparativa con 2022

En conjunto, las derechas pierden cuatro diputados (el PP cede cinco, pero Vox gana uno), los que ganan las izquierdas, pero gracias al empuje de Adelante (de dos a ocho actas), porque Por Andalucía se queda como estaba, con sus cinco representantes.

No son unos buenos resultados", reconoce Montero, que subraya que el partido asume el papel de oposición y la ejercerá en la defensa de los servicios públicos, eje de su campaña del 17-M

"No son unos buenos resultados", asumió Montero al filo de las 23.30 horas, consciente del duro golpe que tenía que encajar y arropada por su equipo, encabezado por sus números dos y tres, María Márquez y Paco Rodríguez, además de la número cinco por Sevilla, Verónica Pérez, persona muy próxima a la expresidenta Susana Díaz. "Tomamos nota de lo que los andaluces han expresado. Este es un partido que aprende", aseguró, en una reflexión que era lo más parecido a una autocrítica. "Los ciudadanos nos colocan en la oposición y desde ahí vamos a ejercer" contra el "Gobierno de las derechas", dando por hecho el pacto, que desde luego no será fácil de alumbrar, entre PP y Vox. Montero no aclaró expresamente su futuro, pero sí que indicó que el eje del trabajo del PSOE frente a Moreno será la defensa de los servicios públicos, como ha ocurrido durante la campaña. Ahora el PSOE analizará "con detalle todos los indicadores y todo lo que se desprende del voto" de los andaluces, para volver a gobernar en Andalucía. "Siempre aspiramos a ganar y trabajaremos para hacerlo en las autonómicas y en las siguientes convocatorias electorales", aseguró, poniendo la mirada ya en los siguientes comicios, que es lo que desea Ferraz.

Desde la sede federal, la lectura la protagonizó la secretaria de Organización, Rebeca Torró, como ocurrió en las anteriores convocatorias del ciclo (en Extremadura, en Aragón y en Castilla y León). Ella fue, además, quien lideró el dispositivo en el cuartel general, con su equipo del aparato y con la portavoz, Montse Mínguez, mientras el presidente seguía el escrutinio desde la Moncloa, como siempre hace en las elecciones que no son de ámbito nacional. Torró admitió que los de este 17-M no son los resultados que les habría "gustado", pero puso en valor la pérdida de cuatro escaños del bloque de la derecha y que el PSOE, de 13 comicios autonómicos, ha ganado 10 —todos, menos los de 2012, 2022 y 2026— y lo volverán "a hacer". La número tres prometió una "oposición limpia, firme, constructiva pero también implacable" a Moreno, y reconoció, como hizo Sánchez desde X, el "trabajo" y el "compromiso" de Montero y de todo el PSOE-A. "Tienen todo nuestro apoyo para seguir trabajando por un proyecto centrado en los servicios públicos y los derechos de la gente".

La confianza en Montero se mantiene intacta y en Ferraz no esperan un cuestionamiento del PSOE-A. "Tiene tablas y experiencia para construir un proyecto", expresan en la cúpula federal

Era un respaldo expreso hacia la exvicepresidenta del Gobierno y todavía vicesecretaria general del partido. La confianza en ella se mantiene intacta. Fuentes de la cúpula insistían este domingo en que no hay ningún "cuestionamiento" hacia ella, y queda, pese a haber tocado un nuevo mínimo, ratificada como jefa del PSOE-A. "Tiene tablas y experiencia para construir un proyecto. El PP ha ido a menos y nosotros tenemos que cimentar esa alternativa, y ahora vienen otras batallas".

Una campaña deficiente

Ya en la última semana, en los últimos días, el PSOE barruntaba el desastre. Era plenamente consciente de que la campaña no había fluido, que no tiraba, que el objetivo que se había marcado de movilización máxima no estaba funcionando. Los socialistas necesitaban aproximar la participación de su electorado a la de las generales y constantemente señalaban una cifra, los 1.467.501 votos que cosechó Pedro Sánchez en las generales de julio de 2023, 579.176 más que los recabados por Juan Espadas en las andaluzas de junio de 2022. Por eso aseguraban que todo lo que supusiera estirar la participación y llevarla al entorno del 65% —en las legislativas fue del 66,61%, por el 56,13% de las autonómicas de hace cuatro años— podría dar esperanza. Un respiro. Soñar. No fue así. La participación, inesperadamente alta, del 64,84%, fue casi igual a la de las generales, pero no funcionó.

La candidata y el partido habían fiado el 17-M a un aumento de la participación. Y subió, pero no redundó en una subida de las siglas. En Ferraz repiten que podía haber sido mucho peor

A finales de 2024, el PSOE-A seguía perdido. Muchos de sus mandos más destacados reclamaron a Sánchez que enviara a la lucha contra Moreno a su vicepresidenta primera y titular de Hacienda, porque ella era la única vía para evitar unas primarias entre el propio Espadas, a quien buena parte de sus compañeros ya repudiaban, y otro posible candidato como el diputado jiennense Juanfran Serrano. El presidente accedió, ella obedeció, pese a que no se veía regresando a su tierra. Y con su vicepresidenta el líder socialista coronó el controvertido experimento de lanzar ministros como aspirantes en sus territorios, que salió mal con Pilar Alegría en Aragón el 8 de febrero y que funcionó aún peor este 17-M en Andalucía.

Montero cohesionó primero un partido muy lastimado tras años fuera de la Junta, pero quiso apurar su presencia en el Gobierno: solo lo abandonó cuando Moreno convocó las urnas, una decisión que creen en el PSOE-A que ha acabado pesando como una losa, porque apenas ha tenido tiempo para recorrer una comunidad muy grande en extensión y la más poblada de toda España. La exvicepresidenta diseñó con su equipo una campaña clásica, muy lineal, centrada en la defensa de los servicios públicos y, especialmente, de la sanidad, utilizando como enganche la crisis de los cribados del cáncer de mama, la que más ha desgastado al presidente andaluz en su mandato. No introdujo puntos de inflexión, ni giros sorpresivos. La estrategia era buscar la identificación total con Sánchez —ella no deja de ser la prolongación de su jefe— y mostrar el músculo del partido, el que antaño le permitía arrasar en un territorio que gobernó durante 37 años.

Montero apuró hasta el final para salir del Gobierno y diseñó una campaña plana, sin puntos de inflexión, en la que buscó la identificación con Sánchez y rodearse de todo el partido

La candidata se rodeó del presidente —seis veces se desplazó, entre precampaña y campaña—, de José Luis Rodríguez Zapatero, de los ministros, de los miembros de la cúpula federal, de los expresidentes andaluces Manuel Chaves, José Antonio Griñán y Susana Díaz. La imagen era consistente y buscada: todo el PSOE, el de ayer y el de hoy, con ella. Montero pudo salvar los dos debates en televisión, aunque en ambos quien descolló por la izquierda fue el cabeza de cartel de Adelante, José Ignacio García, y en el último recogió unas palabras de siniestralidad en el tajo de Antonio Maíllo, el uno de Por Andalucía, con lo que acabó definiendo la tragedia en Huelva —el fallecimiento de dos guardias civiles que perseguían una narcolancha— como un "accidente laboral". El traspié fue aprovechado por la derecha y ella tuvo que recular, aclarar que por supuesto que creía que los agentes habían muerto en acto de servicio. No le ayudó tampoco la falta de reflejos del Gobierno, que no envió a ningún ministro al funeral en la capital onubense.

Los socialistas acabaron la campaña con el alma en un puño. Sabían que las cosas no habían ido bien, pero se aferraban a la posibilidad de un repunte en la participación —que sí se cumplió— y al voto oculto —que no ocurrió—. Y, conscientes de que el umbral de los 30 escaños quedaba lejos, se centraron en apuntar la hipótesis de que Moreno perdiera la absoluta, pues depender de Vox le desnudaría y pertrecharía de argumentos a Sánchez de cara a las siguientes convocatorias. Eso sí lo lograron.

En Ferraz asumen que Adelante ha capitalizado el voto de la "ilusión", como ocurrió en Aragón con CHA, y que le ha ayudado que no se percibiera la izquierda como alternativa, y no operó el voto útil

En Ferraz, de hecho, respiraban cierto alivio porque pensaban que podía haber sido mucho peor. Los trackings de los últimos días, de hecho, pronosticaban un resultado aún peor, más cerca de los 26-27 parlamentarios. Es decir, que Montero había acabado el viaje hacia el 17-M "mejor de lo que lo empezó, al contrario que el PP". Sí asumen en la cúpula federal que Adelante ha sabido capitalizar el voto de la "ilusión" de la izquierda y no operó la concentración del voto útil porque se percibía que el Ejecutivo de Moreno no estaba en peligro. Es decir, que no se señalaba al PSOE como "caballo ganador". A la formación de García "le ha pasado lo mismo que a Chunta en Aragón o que al BNG en Galicia", que ha sido vista como un proyecto más fresco y de la tierra.

Pero por eso mismo creen en el equipo de Sánchez que los datos de este domingo no son extrapolables a unas generales, en las que la participación es mayor, en las que el PSOE sí es percibida como una candidatura competitiva y en la que buena parte de esos electores de izquierdas que votan a candidaturas alternativas en autonómicas pueden confiar en Sánchez cuando él llame a las urnas. "Si yo fuera Génova, estaría preocupada por estos resultados", esgrimía una dirigente del núcleo duro, que incide en que ahora los populares tendrán que avanzar hacia las generales con el lastre de sus alianzas con Vox y, en concreto, del desgaste de la "prioridad nacional", que el aspirante de la ultraderecha, Manuel Gavira, ya dejó claro que exigirá al ya presidente de la Junta en funciones para poder investirle.Y esa erosión, calculan en el cuartel general, puede beneficiar a Sánchez.

La cúpula rechaza que estos resultados sean extrapolables a las generales, porque en ellas el PSOE sí es más competitivo y parte de los electores de candidaturas autonómicas puede ir a ellos

Ahora, tanto lanto la cúpula andaluza como Ferraz han preparado el camino para que todo siga igual. Previsiblemente, no se desmadejará la federación ahora mismo, porque por delante quedan las municipales y las generales, y el partido necesita que la maquinaria andaluza esté ordenada, y Sánchez quiere pasar página cuanto antes. Su cúpula ya fijó el comité federal para el 27 de junio, para aprobar entonces el calendario para la celebración de las primarias que elijan a los candidatos para las autonómicas y locales de 2027. El mensaje es diáfano: a otra cosa. Sí abren la puerta en la cúpula a reflexionar sobre la permanencia de los ministros candidatos en el Ejecutivo: aún están en el Gabinete Óscar López (Madrid), Diana Morant (Comunidad Valenciana) y Ángel Víctor Torres (Canarias). En cualquier caso, esa decisión, recuerdan, compete solo a Sánchez. También es suya la decisión de fijar la fecha de las generales, añaden, y si las quiere hacer coincidir con las autonómicas y municipales en un superdomingo electoral. Lo que niegan en la ejecutiva es que haya fracasado la estrategia de los ministros en los territorios, porque estos fueron "pedidos" por sus respectivas federaciones y son vistos como aspirantes más conocidos entre los ciudadanos y con más opciones frente al PP. Hasta ahora, sin embargo, esa ecuación no ha funcionado.

Se cierra un ciclo electoral y se abre otro y, para Ferraz y la Moncloa, el desastre de los cuatro comicios anteriores —con la salvedad de Castilla y León— no presupone nada de lo que pueda ocurrir a partir de ahora. La consigna es mirar hacia delante. Nunca atrás. Aunque tras la puerta se agolpen desastres sin paliativos en las urnas.

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Comentarios cerrados para este artículo.

  1. Su balsa salvavidas la perdida de la mayoría absoluta

    Da pena pero es cierto que el PP ha perdido lo que no creía que iba a perder

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