Aunque el mensaje público, y no podía ser de otra manera, es que aún queda campaña y que el partido tiene 90 minutos, y no menos, en el PSOE son plenamente conscientes de que las elecciones andaluzas de este domingo, 17 de mayo, pintan mal. Las encuestas publicadas hasta este lunes, último día que la ley permite, son malas: todas pronostican un resultado, como máximo, semejante al que Juan Espadas obtuvo en junio de 2022 (30 escaños). La más favorable, de hecho, es la de Sigma Dos para El Mundo, que dibuja una horquilla entre 27-30 diputados. 40dB para El País y la SER pinta un arco parecido (27-29); GAD3 para Abc Sevilla, algo más a la baja (26-28) y en línea también está NC Report para La Razón (28). Es decir, todas apuntan que la candidata, María Jesús Montero, exvicepresidenta primera del Gobierno y exministra de Hacienda, puede horadar el suelo histórico del PSOE andaluz. Corre el riesgo, por tanto, de quedar por debajo de esos 30 asientos de hace cuatro años. De confirmarse, sería un pésimo y preocupante resultado en la comunidad más poblada de España y la que los socialistas gobernaron ininterrumpidamente durante 37 años, desde 1982 hasta enero de 2019, cuando Susana Díaz cedió el testigo al actual presidente, Juanma Moreno, ganador sin discusión en todos los estudios demoscópicos, con la única duda de si logrará o no revalidar su mayoría absoluta.
Los números que maneja internamente el PSOE en sus trackings no son muy distintos a los publicados estos últimos días. Conscientes del peso psicológico de los sondeos entre sus votantes, la dirección federal lanzó este lunes un mensaje a los suyos muy sintomático: pidió no atender los estudios de opinión, no dejarse influir por ellos. No dejarse vencer por ello. "No hay encuesta que nos desmovilice y nos haga desanimarnos", clamó la portavoz de la ejecutiva, Montse Mínguez. Lo hacía al comienzo de su rueda de prensa desde Ferraz, tras la reunión de la cúpula, a la que pertenece Montero como vicesecretaria general —aunque no acudió, y tampoco lo hizo Pedro Sánchez—. Una cita en la que se puso fecha al próximo comité federal del PSOE: se celebrará el sábado 27 de junio. Entonces, el máximo órgano de poder del partido aprobará el calendario que pondrá orden a las primarias para las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2027.
Mínguez subrayó que, de aquí al domingo, el PSOE seguirá peleando "cada voto", en "cada rincón, cada ciudad, cada pueblo", para "explicar que otro modelo de gestión es posible en Andalucía", porque "nunca antes había tenido Andalucía tantos recursos y nunca antes había habido ese deterioro por lo público". Ese está siendo el eje de la campaña de Montero. El único eje, más bien: el desgaste de los servicios públicos en Andalucía, especialmente la sanidad, pero esa denuncia no está traduciéndose, al menos por ahora, y siempre según las encuestas, en un mayor caudal de voto hacia el PSOE. El objetivo del partido es la movilización máxima de su electorado: en las generales de julio de 2023, los socialistas cosecharon 579.176 votos más que en las autonómicas de un año antes, y esa diferencia entienden que es clave. A ello obedece la fuerte presencia de Sánchez en precampaña y campaña —seis mítines en total—, del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, de varios ministros.
La pretensión, por tanto, es conseguir que los votantes sientan que se juega el 17-M tanto como en las generales, e insistir en que Juanma Moreno no deja de ser la versión edulcorada de Isabel Díaz Ayuso: "Se puede privatizar insultando como lo hace ella", recordaba Mínguez este lunes, "o susurrando como lo hace el señor Moreno Bonilla, pero la melodía siempre es la misma, debilitar lo público para fortalecer al negocio privado". La "diferencia de modelos es muy clara", reforzó, y la reitera la candidata, "o la tarjeta sanitaria o la tarjeta bancaria".
Los socialistas se van a dejar "la piel" en lo que queda de viaje hasta las autonómicas. Pero, según señaló la portavoz de la dirección, no se espera ningún viraje. Todos en el partido, empezando por el secretario general y presidente del Gobierno, dijo, están "implicados" en esta campaña y del lado de Montero: "No nos van a desanimar, que los partidos tienen 90 minutos y después puede haber prórrogas, incluso penaltis y aquí vamos a jugar hasta el final. Se vota el día 17 de mayo y la encuesta que vale es la del 17 de mayo". La dirigente apeló al "espíritu de remontada" del partido, que otras veces le ha funcionado: sin ir más lejos, recordó, ocurrió en las generales de 2023, en las que se les daba como "hundidos" y en las que al final Sánchez logró retener la Moncloa.
"Sabemos que hay mucha gente, y lo notamos en la calle cuando hacemos campaña, que está desmoralizada por el deterioro de los servicios públicos. Muchísima, muchísima gente decepcionada con la gestión del señor Moreno Bonilla. Porque la salud pública es lo más importante. La educación pública, la salud pública, los servicios públicos. Hay una gran mayoría de andaluces y andaluces que los necesitan, que necesitan esa tarjeta sanitaria, porque con la tarjeta bancaria no se puede. Y a toda esa gente que está desencantada, que en su día confiaron en el señor Moreno Bonilla, pero que les ha decepcionado, les decimos que hay una oportunidad y esa oportunidad es el 17 de mayo, porque hay otra manera de gestionar", argumentó.
El presidente, en su mitin de ayer domingo en La Línea de la Concepción, en el Campo de Gibraltar, pidió a los suyos "movilización", pero también "coherencia" —que los que se sientan de izquierdas, voten a la izquierda, por lo que estaba presumiendo una fuga de sus electores al PP para evitar que dependa de Vox— y "concentración del voto útil" de la izquierda en torno al PSOE.
(Noticia en ampliación)
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