Elecciones Andalucía 17M

España

Extremadura y Aragón, encaminados; Castilla y León, la excepción

Abascal quiere cerrar los pactos con el PP en abril para centrarse en Andalucía

El líder de Vox quiere volver a agitar el voto protesta en una nueva campaña, esta vez frente a "las políticas socialistas" de Moreno Bonilla

El presidente de Vox, Santiago Abascal, conversa con su secretario general en el Congreso, José María Figaredo, junto a su portavoz, Pepa Millán
El presidente de Vox, Santiago Abascal, conversa con su secretario general en el Congreso, José María Figaredo, junto a su portavoz, Pepa Millán | EFE/ Fernando Villar

Santiago Abascal y Bambú levantan el freno de mano en las negociaciones con el PP de Extremadura, dando cuenta del interés de cerrar en las próximas fechas el acuerdo programático para un futuro gobierno de coalición con María Guardiola en la región. La orden a los suyos era la de bloqueo y prórroga hasta superarse la campaña electoral y los comicios de Castilla y León, para que cualquier acercamiento no deteriorase la estrategia frente al PSOE y al PP: una confrontación permanente con el bipartidismo y reivindicación de una alternativa mientras, de fondo, siguen planteándose como muleta de los de Alberto Núñez Feijóo.

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Ahora, con otra contienda a la vista el 17 de mayo en Andalucía, los plazos dejan un escenario parecido al de finales de año en Extremadura, con margen entre el acuerdo tejido con el PP para dar continuidad a su gobierno en la Comunidad Valenciana y después para abordar la quincena de promoción electoral. Vox tendrá al menos un mes de distancia para afrontar de nuevo una precampaña electoral y una campaña andaluza en la que volver a distinguirse de los populares. El principal objetivo es la de minar la base electoral de Juanma Moreno, con mayoría absoluta, y conseguir que dependa de Vox para exigir la entrada a la Junta y condicionar las políticas.

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El giro en el criterio se dio este miércoles en Mérida. PP y Vox volvieron a reunirse en una primera sesión tras la investidura fallida de Guardiola a principios de abril, tras aplazar a después del 15-M cualquier nueva cita y después de un cruce de reproches con el PP, que les acusó de ir de la mano del PSOE y desobedecer el mandato de un gobierno de centro izquierda emergido de las urnas el 21-D. Se refleja una nueva fase de entendimiento y de deseo conjunto de desencallar el pacto lo antes posible, pero con la prioridad de que sea "un buen pacto" que dote la legislatura de estabilidad, reconocieron tanto Abel Bautista, del PP, como Óscar Fernández Calle, de Vox.

Tanto el secretario general de los populares extremeños como el portavoz de Vox en la Asamblea admitieron "avances". El primero precisó que además se han "cerrado algunos puntos" de la negociación. Quedan flecos, discrepancias en detalle. Sin embargo, la lectura que deja este nuevo acercamiento es que las exigencias y el planteamiento de Vox sigue siendo el mismo que en enero y febrero, las reivindicaciones de rebaja fiscal, frente a la inmigración ilegal, de promoción de la energía nuclear y la mejora de servicios públicos, entre otros, sigue vigente. Guardiola ya hizo guiños a eso sin éxito en su investidura fallida, pero Vox mantenía pisado ese freno.

Los de Abascal ven muy complicado que el acuerdo pueda darse antes de Semana Santa y, por tanto, el calendario de acuerdos pasaría a abril. Hay prevista una reunión para la semana que viene que tendría que acontecer entre el lunes y el miércoles en vista a la festividad. Y de haber más avances, únicamente se podría lograr un pacto de programa aún con las dudas de reparto de carteras en el Gobierno. La preferencia de Vox es tener una vicepresidencia y consejerías con las competencias de Interior, Agricultura e Industria, aunque eso se niega públicamente.

Fuentes nacionales de Vox se refieren a esas negociaciones ya con la mirada puesta en abril. Si bien reconocen que lo deseable no es llegar a mayo para alejar el asunto de Andalucía en lo posible, creen que hay margen suficiente durante el próximo mes para cerrar todos esos flecos sueltos. También en Aragón, donde apenas está habiendo ruido con el PP de Jorge Azcón. Si Extremadura se cierra, no habrá complicaciones para extrapolar un pacto similar en Aragón. De hecho, fuentes de Bambú veían más factible la semana pasada que Aragón se resolviese antes que Extremadura, como publicó El Independiente.

Asimismo, Azcón ha reivindicado la necesidad de cerrar cuanto antes y "obligatoriamente" esas negociaciones para no perjudicar la campaña de su homólogo andaluz Moreno Bonilla. "Vox debe demostrar que es capaz de convertir ese enfado [con el que se impulsa electoralmente] en utilidad". Eso lleva la negociación a abril del mismo modo. En sus declaraciones ante los medios de este miércoles, Fernández Calle aseguró que no tienen inconvenientes en llegar al mismo 3 de mayo para cerrar el pacto con Guardiola. Pero Vox solo dispondría de dos semanas para volver a abonar esa distinción de los populares y coincidiría con el arranque de campaña andaluza.

Vuelta a la presencia permanente de Abascal

Lo ideal para Vox es contar con ese mes de presencia permanente en el territorio. Fuentes de su equipo trasladan que la dinámica en estas últimas elecciones del ciclo será la misma que hasta ahora. Agenda propia y conjunta con el candidato, aún por definir, pero con todas las quinielas señalando a Manuel Gavira. Visitas por la mañana a pequeñas poblaciones, combinadas con grandes mítines por la tarde. Y previsiblemente, buscando el voto en feudos tradicionalmente de izquierdas, en el entorno rural y sin olvidar disputar el voto conservador en nichos populares.

Se espera que la campaña sea dura contra Juanma Moreno, a quien ven como el candidato más socialdemócrata de todo el PP. Una nueva mayoría supondría, dice Vox, la continuidad de "las políticas socialistas". En Vox no ven incompatibilidad si se firman acuerdos con los populares, porque ven una distancia notable con los planteamientos de Azcón y más en Extremadura donde prevén que habrá una cesión de posiciones de Guardiola, que pasó acusar de "machistas" a Vox a defender "el feminismo" del partido de Abascal en apenas dos meses.

Moreno Bonilla quiere evitar en lo posible que la campaña se nacionalice demasiado y beneficie a Vox como ocurrió en Aragón. Cualquier agenda nacional, beneficia a Abascal y perjudica su capacidad de adherir votantes por el centro para mantener ampliado su espacio. El dirigente andaluz quiere, de hecho, afianzar a los exvotantes socialistas o los moderados que le dieron su apoyo en 2022 superando con 58 escaños la previsión de la mayoría de demoscopias. Pero quiere conseguir captar el apoyo de los indecisos y de aquellos desmovilizados. El planteamiento que busca hacer el PP es: no hay posibilidad de vuelco de izquierdas, el debate es si se sigue gobernando con independencia y sin los "líos" de otras comunidades, o se da la entrada a Vox y se empuja hacia un gobierno condicionado.

Sin prisa en Castilla y León

La excepción en todo esto será Castilla y León. Hasta el 14 de abril no se producirá la sesión constitutiva de las Cortes. Desde entonces, según el reglamento y el estatuto de autonomía, hay un plazo de hasta quince días para definir un candidato a la investidura, lo que traslada hasta principios de mayo la cuestión. Las fechas coincidirían con el tope para Extremadura y Aragón, pero ahí Vox podría optar por bloquear hasta después de las andaluzas, incluso provocando que Alfonso Fernández Mañueco vaya a una investidura fallida a principios de mayo como Guardiola. Entonces contaría con dos meses para solventar el trámite uniendo el camino con Andalucía si como indican las encuestas Moreno Bonilla pierde la absoluta.

Allí Vox no tiene prisa como viene ocurriendo en los otros enclaves. Tampoco las relaciones entre PP y Vox son buenas. El de Castilla y León fue el primer pacto tejido en 2022 y en el que más hostilidades se han dado durante y tras la ruptura conjunta de gobiernos en julio de 2024. Este miércoles, mientras se avanzaba en Extremadura, Mañueco y Carlos Pollán se sentaban en Valladolid para abordar el asunto. El popular defiende un gobierno en solitario mientras que el expresidente de las Cortes, de Vox, habla en los mismos términos que Bambú: quiere un gobierno de coalición.

Ambos dirigentes en el territorio coinciden tras el acercamiento que este acuerdo debe ser más profundo que en 2022, y que requerirá "trabajo, dedicación y esfuerzo". Pero Vox frena las prisas de Mañueco para abordar "los sillones". "Hay voluntad de encontrarnos para ver aquello que nos une y para construir en torno a esto, no hemos hablado de responsabilidades ni de cargos, lo primero, antes de nada, es alcanzar un acuerdo en torno a ese proyecto de futuro", trasladó Pollán.

El objetivo de Vox en Andalucía es volver a capitalizar el descontento en la región agitando ese voto protesta e intentando adherir los apoyos de parte de esos más de 2,6 millones de abstencionistas en la pasada edición. Y la negociación en Castilla y León tras relajar la cuerda, puede ser la mejor forma de reconstruir el relato que ha dado fuelle a la marca desde diciembre con crecimientos a en torno el 17-19%.

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