Opinión

Sobre la Ceuta invadida por políticos irresponsables

Sobre la Ceuta invadida por políticos irresponsables
Decenas de migrantes regresan caminando a Marruecos desde Ceuta (España). | Europa Press

La invasión de la Ciudad Autónoma de Ceuta por decenas de miles de ciudadanos marroquíes desplazados por las autoridades del país alauita para ser lanzados contra el espigón de El Tarajal no puede sorprender en modo alguno a quien, entre septiembre de 2014 y octubre de 2018, estuvo al mando de la Comandancia de la Guardia Civil de Ceuta con el empleo de coronel jefe. Lo acontecido no sorprende, pues es consecuencia de una sistemática dejación de funciones y de actitudes irresponsables de las administraciones de los Gobiernos de España, tanto del Partido Popular como del Partido Socialista Obrero Español. Y esas consecuencias de tanta dejadez, ignorancia y falta de interés de cargos políticos que no afrontaron, ni afrontan, con sentido común la gestión de la frontera ceutí para lograr una inmigración regular y ordenada, porque, al parecer, no interesa ese tipo de inmigración, se vienen materializando en invasiones programadas y en saltos masivos, una y otra vez, en el transcurso de los años.

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Lo que sí me resulta sorprendente es que los medios de comunicación y prácticamente todos los cargos políticos sigan empleando el término "crisis migratoria" ante una invasión planificada y ejecutada desde Marruecos con claras motivaciones de índole política, como siempre ha sucedido en anteriores episodios de invasión propiciada desde el otro lado del vallado perimetral o desde los espigones de El Tarajal y Benzú, pues los antecedentes vienen siendo ya innumerables. Igualmente resulta sorprendente, e incomprensible, la ausencia de miembros del Cuerpo y de la Policía Nacional de servicio en las escolleras del espigón de El Tarajal taponando la entrada e impidiéndola con su presencia, así como de embarcaciones neumáticas del Servicio Marítimo taponando la entrada con el propósito de disuadir a los invasores, que están a la vista, de continuar lanzándose al mar desde la playa marroquí de El Tarajal durante días y días. De este modo, no se impide el acceso de decenas de miles de personas, entre ellas mujeres embarazadas, bebés, niños, enfermos y lesionados, en un flujo constante cuya interrupción parece no interesar a nadie. Las autoridades marroquíes se mofan de las decisiones de unos políticos irresponsables y se quedan perplejas y escandalizadas ante tanta pasividad y ausencia de medidas de contención que impidan vulnerar la soberanía territorial de España de forma continuada, una y otra vez.

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Mi incorporación a la Comandancia de Ceuta estuvo presidida por un clima de inseguridad jurídica en nuestras actuaciones en el perímetro fronterizo, de incertidumbre y de baja moral del personal de la misma, toda vez que el anterior jefe de la Comandancia fue cesado con ocasión de la adversidad afrontada en la playa de El Tarajal el día 6 de febrero de 2014, donde fallecieron por ahogamiento 15 subsaharianos, resultando investigados 14 componentes del Cuerpo por la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta.

Mi primer objetivo, por tanto, consistió en elevar la moral y continuar con el cumplimiento de nuestros cometidos asignados por el ordenamiento jurídico y los tratados internacionales para lograr la impermeabilización de nuestras costas y fronteras españolas en el peculiar escenario de la Ciudad Autónoma de Ceuta, frontera sur de Europa y de indudable importancia estratégica para los intereses comunes. Todo ello, evitando asaltos y entradas ilegales como uno de nuestros principales desafíos, en la medida en que nuestras capacidades y la asignación de recursos lo permitían.

Todo ello ocurre con la tolerancia y pasividad de una clase política irresponsable, temerosa de la reacción de Marruecos ante cualquier medida en defensa de nuestra soberanía

No obstante este considerable inconveniente para comenzar el ejercicio del mando de la Comandancia, pude constatar, con cierta preocupación, la ausencia de un procedimiento operativo, y sus correspondientes protocolos, que pautaran claramente la manera de actuar de la Fuerza de servicio ante la variada casuística, así como los medios a emplear, y ello a pesar de lo acontecido el 6 de febrero de 2014 en El Tarajal. En cuanto a los recursos humanos de la Comandancia, si bien la plantilla gozaba de un grado de cobertura aceptable, resultaba evidente que no estaba dimensionada para cubrir las necesidades reales de personal que garantizaran el cumplimiento de todos los cometidos asignados a la Unidad, presentando un déficit importante. En cuanto a recursos materiales e infraestructuras, cabe destacar que todos los elementos de contención del sistema de impermeabilización fronterizo presentaban un estado lamentable, estando muy obsoletos, por lo que eran fácilmente superados con extrema violencia por las hordas de asaltantes. Especialmente llamaban la atención las deficientes infraestructuras de los espigones de El Tarajal y de Benzú, sistemáticamente vulnerados a nado, con mucha facilidad, especialmente con ocasión de mareas bajas y, en numerosas ocasiones, con la connivencia de las Fuerzas de Seguridad marroquíes.

Por otra parte, la dotación de medios de contención y antidisturbios para repeler con eficacia los violentos asaltos al vallado era palmariamente insuficiente e ineficaz. Además, el Ministerio del Interior había prohibido el uso de pelotas de goma en las intervenciones, por lo que los asaltantes, una vez superadas las escasas concertinas, arrollaban con extrema violencia a la insuficiente Fuerza desplegada en los dispositivos establecidos al efecto.

Pues bien, a pesar de los innumerables informes y propuestas elevadas por el jefe de la Comandancia, tanto a la Delegación del Gobierno como por conducto interno, no se consiguió que se tuviera en consideración la necesidad de disponer de un procedimiento operativo y protocolos, de un incremento de plantilla dimensionado a la realidad operativa, de unos elementos de contención del sistema de impermeabilización eficaces, de la imperiosa urgencia de prolongar los espigones de El Tarajal y de Benzú para evitar las entradas a nado y de un cambio legislativo que respaldara las actuaciones de los guardias civiles desplegados. Tampoco se logró que una eficaz respuesta penal, con sus medidas cautelares y sancionadoras, disuadiera y socavara la voluntad transgresora de las mafias de traficantes de personas que vienen aprovechándose de las fisuras del ordenamiento jurídico y de nuestras capacidades. Obviamente, las autoridades de la Ciudad Autónoma, si bien no son competentes en la materia, son conocedoras igualmente de estas propuestas y necesidades para lograr un sistema de impermeabilización adecuado, ignorándose el tratamiento que dispensaron a las mismas.

A modo de conclusión, Ceuta viene siendo invadida sistemáticamente por ciudadanos de Castillejos, Tetuán y otras localidades marroquíes próximas a la Ciudad Autónoma, principalmente, y, sin duda, organizados, transportados y arrojados al mar con la connivencia de las autoridades del país alauita, que no tienen reparos en incumplir sus compromisos con España y no se conmueven por sus muertos. Todo ello ocurre con la tolerancia y pasividad de una clase política irresponsable, temerosa de la reacción de Marruecos ante cualquier medida en defensa de nuestra soberanía y que ha hecho de la dejación de funciones su forma habitual de proceder.


José Luis Gómez Salinero, General de Brigada de la Guardia Civil, retirado


2 Comentarios

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  1. Pd. Es lo que se llama, por este e innumerables temas, un estado fallido

  2. Amén.

    Pero hoy.. ..

    Pedro está en la mareta y aquí no se mueve nada sin Pedro.

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