Es letal, de largo alcance y, en teoría, de precisión. El PrSM (Precision Strike Missile, misil de ataque de precisión) es la última joya del arsenal del Pentágono. Por primera vez esta creación de Lockheed Martin se ha probado en combate en la guerra contra Irán. Según un informe de Airwars, una institución que monitoriza conflictos, el uso de este misil cerca de poblaciones es extremadamente peligroso. Su detonación dispersa fragmentos por una zona muy amplia.
Justo el día en que empezó la operación de Israel y de Estados Unidos contra Irán, tres misiles impactaron en la ciudad de Lamerd, en el sur del país. A 50 metros del lugar del impacto hubo víctimas civiles.
Los misiles detonaron sobre un complejo deportivo y dos barrios residenciales, según el informe de Airwars, citado por la agencia Associated Press. Las explosiones causaron la muerte de al menos 21 civiles, entre ellos siete niños, según fuentes oficiales iraníes. Airwars es la primera organización en cartografiar el radio de daños de los ataques en Lamerd y en estimar el alcance letal del arma utilizada.
Una primicia polémica
El PrSM está diseñado para explotar en el aire y propulsar decenas de miles de balines metálicos densos a gran velocidad en todas direcciones. Las fotos, los vídeos y las imágenes de satélite de las secuelas de los ataques en Lamerd, analizados por Airwars y verificados por The Associated Press, muestran que los edificios, las calles y los vehículos quedaron gravemente marcados por un patrón de explosiones que, según los expertos, concuerda con las capacidades del PrSM.
Es probable que el objetivo en Lamerd fuera un recinto de la Guardia Revolucionaria, pero allí no se registraron daños. Las revelaciones de Airwars pondrían en cuestión el uso del PrSM, que es una de las apuestas del Pentágono.
En una publicación en X el 1 de marzo, al día siguiente del ataque contra Lamerd, el Mando Central de EEUU divulgó una imagen del lanzamiento de un PrSM durante la operación en Irán. Tres días después, anunció que se habían utilizado PrSM en Irán en una "primicia histórica". Sin embargo, días después un portavoz del Mando Central negó que se usaran estos misiles en esa zona. El almirante Brad Cooper, declaró ante el Congreso en mayo que solo estaban investigando un caso de fuego estadounidense que causó la muerte de civiles: un ataque contra una escuela iraní en Minab.
Los sustitutos de los ATACMS
Los nuevos misiles están destinados a sustituir al Sistema de Misiles Tácticos del Ejército (ATACMS), utilizado durante décadas. Los ATACMS son misiles tierra tierra de largo alcance guiados por un GPS incorporado con un margen de error de unos diez metros. Están fabricados por la empresa estadounidense Lockheed Martin. Miden cuatro metros de largo y pueden pesar más de dos toneladas.
Los PrSM también son de Lockheed Martin. Su alcance es de 499 kilómetros, muy superior a los ATACMS que llegan a los 300 kilómetros.
El PrSM se diferencia de su predecesor en otro aspecto clave. Mientras que los ATACMS se fragmentan en pedazos de acero o pequeñas submuniciones sobre la zona objetivo, un PrSM al explotar dispara decenas de miles de perdigones de tungsteno en todas direcciones.
Debido a la alta densidad y al alto punto de fusión del tungsteno, los perdigones conservan su forma tras la detonación. Esto los hace extremadamente letales, capaces de perforar blindajes ligeros.
El Departamento de Defensa, rebautizado como Departamento de la Guerra por Pete Hegseth, ha invertido unos 8.400 millones de dólares en la adquisición de los PrSM, según The Defence Post.
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