La nación noruega ha rendido este miércoles tributo a un monarca que marcó una época de cercanía y servicio. La ciudad de Oslo ha acogido las honras fúnebres de Harald V, fallecido el pasado 28 de agosto a los 89 años, en una jornada de duelo nacional que ha reunido a unos 850 invitados, entre los que han figurado decenas de jefes de Estado, de Gobierno y representantes de las principales casas reales.
El recorrido fúnebre ha arrancado al mediodía desde el Palacio Real hasta la Catedral de Nuestro Salvador. La comitiva, escoltada por la Policía montada, la Guardia Real y protegida por un despliegue de 1.900 militares, ha recorrido algo más de un kilómetro flanqueada por miles de ciudadanos. El féretro, cubierto con la bandera real y transportado sobre un armón de artillería, ha sido acompañado a pie por el nuevo monarca, el rey Haakon VIII, la princesa heredera Ingrid Alexandra, el príncipe Sverre Magnus y la princesa Marta Luisa. Por su parte, la viuda, la reina Sonia, y la reina Mette-Marit –recientemente intervenida de un trasplante pulmonar– han realizado el trayecto en vehículo.
Tras la procesión y la salva de 21 cañonazos, la Catedral de Oslo ha albergado el servicio religioso a partir de las 13.00 horas. La ceremonia, oficiada por el primado de la Iglesia Nacional Luterana, Olav Fykse Tveit, y la obispa Sunniva Gylver, ha destacado por su carácter inclusivo y solemne. El acto ha comenzado tras un minuto de silencio en todo el país con la interpretación del himno tradicional Eg veit i himmerik ei borg –"sé que en el cielo hay un castillo"–. Durante el oficio se han leído pasajes bíblicos en lengua sami, la princesa heredera Victoria de Suecia ha leído una oración y representantes de diversas confesiones religiosas han participado en un encendido de velas.
En las intervenciones institucionales, el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y el presidente del Parlamento, Masud Gharahkhani, han glosado la figura de Harald V, destacando su profunda cercanía al pueblo y su compromiso democrático durante sus 35 años de reinado, antes de dar la bienvenida al nuevo soberano, Haakon VIII.
La despedida ha contado con una destacada presencia de dignatarios internacionales. Entre la nutrida representación de casas reales han estado presentes los reyes de España, Felipe VI y Letizia, acompañados por la reina Sofía. Don Felipe, luciendo el uniforme de gala de la Armada y la banda de la orden de San Olaf, mantiene un estrecho vínculo con la familia real noruega al ser uno de los padrinos de bautismo de la princesa heredera Ingrid Alexandra.
Junto a la delegación española han asistido los reyes Carlos XVI Gustavo y Silvia de Suecia, Federico X y Mary de Dinamarca, Felipe y Matilde de Bélgica, Guillermo y Máxima de los Países Bajos, así como representantes de la monarquía británica como el príncipe Guillermo y la princesa Ana, y mandatarios internacionales como el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Finalizado el servicio religioso, los restos del monarca se han trasladado a la fortaleza de Akershus para ser sepultados en el sarcófago de la cripta real en una ceremonia privada. Paralelamente, los invitados internacionales han participado en un acto de recuerdo en el Ayuntamiento de Oslo previo a la recepción oficial ofrecida por el nuevo rey Haakon VIII.
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