Economía

El BCE elevará los tipos al 2,5%: ¿última subida o nueva escalada?

El mercado da por descontado un alza de 25 puntos básicos este jueves, pero el encarecimiento de la energía mantiene abierta la puerta a nuevos movimientos

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una imagen de archivo.
La presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una imagen de archivo. | Zhang Fan / Xinhua News / Europa Press

El Banco Central Europeo (BCE) tiene prácticamente decidida la subida de tipos que aplicará en la reunión de jueves. El mercado descuenta ya un incremento de 25 puntos básicos, lo que situaría la facilidad de depósito en el 2,5%. Pero la gran incógnita del encuentro no estará esa alza en sí, sino en lo que pueda ocurrir a partir de entonces. Los inversores no quitan el ojo de si septiembre marcará la última subida de este ciclo o si Fráncfort confirmará una nueva fase de endurecimiento monetario tras la primera subida en tres años acometida en junio.

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El organismo que preside Christine Lagarde tiene ante sí un complejo escenario. La economía de la eurozona muestra una resistencia más sólida de lo que cabía prever y la inflación general ha vuelto a repuntar. El encarecimiento del petróleo y del gas es el gran responsable. Por su parte, subyacente se sigue moderando, las presiones salariales están contenidas y los expertos señalan que todavía no hay evidencias claras de que el shock energético se haya trasladado de forma generalizada al conjunto de la economía con una aceleración significativa de salarios y precios en otros sectores.

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La subida está prácticamente descontada

Los expertos coinciden en que el BCE elevará los tipos un cuarto de punto. Felix Feather, economista de Aberdeen, considera la subida "prácticamente garantizada" y cree que la clave estarán en el tono de la posterior rueda de prensa que ofrezca la máxima responsable del organismo. El mercado tendrá que determinar si el BCE presenta el movimiento como un paso más de un ciclo prolongado de endurecimiento o si, por el contrario, sigue abierto a mantener cierta flexibilidad para decidir qué hacer en las próximas reuniones.

Vanguard comparte esa previsión. Josefina Rodríguez espera una subida hasta el 2,5% y considera probable que las nuevas previsiones del BCE reflejen una actividad económica más sólida de lo esperado, una inflación algo más moderada a corto plazo y un perfil de precios más persistente a medio plazo debido al aumento de los costes energéticos. Por su parte, Gregor Kapferer, director de deuda de mercados desarrollados de Vontobel, sitúa las probabilidades de una subida cerca del 99%. Eso significa que el movimiento al alza estaría ya prácticamente incorporado a las cotizaciones.

La energía vuelve a complicar el escenario

La energía se erige ahora como el principal riesgo para el BCE. La vuelta de las tensiones entre Estados Unidos e Irán ha elevado de nuevo el precio del petróleo y del gas europeo. El Brent se acerca a los 100 dólares por barril y el gas supera los 70 euros por megavatio hora. Como consecuencia, la inflación de la eurozona alcanzó el 3,3% interanual en agosto. Y está por ver lo que viene.

Para Roman Ziruk, jefe de Estrategia FX de Ebury, el banco central tiene argumentos suficientes para subir los tipos en septiembre, aunque no para iniciar una escalada mucho mayor. La inflación subyacente continúa moderándose y no se observan por ahora efectos relevantes de segunda ronda.

Kapferer coincide en esta lectura. Según Vontobel, alrededor del 90% del impulso inflacionista de este año procede del suministro energético. Si ese fenómeno no termina contaminando la inflación subyacente, los salarios o las expectativas, considera difícil justificar nuevas subidas. Elevar los tipos por encima del 2,5% supondría, además, entrar en terreno claramente restrictivo para combatir un shock de oferta sobre el que la política monetaria tiene una capacidad limitada de actuación.

¿Será la última subida?

Con estos mimbres, la hipótesis de que septiembre sea el último movimiento del ciclo es la más extendida entre los analistas. Vanguard considera que esa es su previsión central, aunque advierte de que el umbral para nuevas medidas de endurecimiento sigue siendo bajo. Pero si los precios de la energía siguen altos o la inflación vuelve a tomar fuerza, el BCE podría retomar las subidas antes de que acabe el año.

Ebury, por su parte, considera demasiado agresivas las expectativas actuales del mercado, que descuentan otra subida en diciembre y una adicional en el primer trimestre. "Esperamos que septiembre sea la última subida de este ciclo", sostiene Ziruk. Vontobel mantiene una posición similar: solo cambiaría su escenario si repuntaran de nuevo la inflación subyacente o los salarios, o si el BCE revisara significativamente al alza sus previsiones de inflación subyacente para 2027.

Aunque no todos conceden tan poca probabilidad a que Fráncfort se decante por subidas. Martin Wolburg, economista sénior de Generali Investments, considera que la persistencia de los riesgos energéticos y la fortaleza de la demanda hacen que el endurecimiento adicional sea una posibilidad real. La economía de la eurozona creció un 0,4% en el segundo trimestre y los indicadores de confianza y actividad han mejorado, lo que permite al BCE actuar sin temor inmediato a provocar una fuerte desaceleración.

François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel, también deja abierta esa posibilidad. Si el banco central considera necesario llevar la política monetaria a terreno restrictivo para contener los riesgos inflacionistas, podrían ser necesarias nuevas subidas por encima del 2,5%.

El BCE evitará comprometerse

Bajo este escenario, los expertos creen que Lagarde previsiblemente tratará de dejar todas las opciones abiertas. Vanguard espera que la presidenta del BCE insista en que las decisiones dependerán de los datos y se tomarán reunión a reunión.

Todos los ojos estarán puestos en las nuevas previsiones económicas. Los analistas esperan una revisión al alza del crecimiento para 2026 y 2027, después de una primera mitad del año más sólida de lo previsto. En inflación, en cambio, podría moderarse a corto plazo, pero mostrar mayor persistencia posteriormente por el impacto de la energía.

Encarecimiento del crédito

Para los hogares, una nueva subida de tipos supondría básicamente que el crédito se encarece. El impacto más directo recae sobre aquellos que tienen una hipoteca a tipo variable. El euríbor ya refleja expectativas más restrictivas que antes del conflicto en Oriente Próximo. También pueden encarecerse los nuevos préstamos personales y la financiación para empresas.

Por contra, para los ahorradores se puede traducir en un beneficio por una mayor remuneración de depósitos y productos de renta fija. Eso sí, la traslación de las subidas a estos productos depende de cada entidad. El objetivo del BCE es enfriar la demanda y evitar que la inflación se consolide. El problema es que, cuando el origen de la inflación está en la energía, subir los tipos no abarata directamente el petróleo o el gas: reduce el consumo y la inversión para contener las presiones sobre los precios.

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